Goebbels y la gota malaya

12.08.2016 | 00:54
Goebbels y la gota malaya

La mentira se multiplica exponencialmente, infiltrada en declaraciones, tertulias y debates. Es como la gota malaya que perfora el cráneo de los biempensantes, perplejos ante una situación anormal y confundidos por la prédica de una falsa responsabilidad. No entienden que Mariano Rajoy y su gente invoquen a todas horas el derecho a presidir el nuevo gobierno "porque así lo han querido los españoles" y, después de renunciar a la primera candidatura propuesta por el Rey, amenacen con rajarse de la segunda si no les regalan la situación mollar negada por el voto. Lo que toca, según el PP, es que el PSOE desfigure su opción alternativa sin el menor respeto al electorado, único creciente según el CIS.

En el colmo del impudor, un tal Maroto pide a los notables socialistas que se desmarquen de Sánchez. ¿Por qué no se desmarcan ellos de Rajoy? Habrían bastado las primeras urnas.

Hablan de suicidio del PSOE si no se pliega a la abstención y se ciscan en el liderazgo de Pedro Sánchez, presuntamente acosado por discrepantes internos. Si así lo verifica el comité federal, el primero en aceptarlo será Sánchez. Mientras no ocurra, ejerce en plenitud el liderazgo encomendado por los suyos y escucha con respeto a consejeros cuyo tiempo ha pasado. En cuanto al suicidio, tendría que ser impecable la futura gobernación de la derecha para sepultar al socialismo, hipótesis que no interesa a ningún demócrata salvo a Podemos. Ante lo que ha sido la anterior mayoría absoluta, es descartable el éxito de otra más en la estima de las clases medias y trabajadoras, "suicidadas" a la fuerza.

Goebbels sabía tanto de los efectos de la infinita repetición de la mentira que su régimen acabó como acabó. La mentira de hoy dice que será el PSOE responsable del no gobierno y de las terceras elecciones. Falso de toda falsedad. La culpa es de aquel a quien no place gobernar en minoría ni siquiera con apoyo de Ciudadanos, que se pasan al "sí" -después de bailotear entre el "no" y la abstención- para que las dos izquierdas no sumen el mayor número de escaños. Dicho sea sin menosprecio de los seis puntos sine qua non de Rivera, cuyo recorrido está por ver. Volverá Rajoy a La Moncloa, pero en el Congreso tendrá que sudar cada propuesta si no quiere una moción de censura. Esto es pluralismo y es democracia. Lo que ha muerto es la mayoría absoluta, que solo lloran los que no supieron administrarla.

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