Volver a la escuela

28.09.2016 | 00:45
Volver a la escuela

Las lecturas que algunos partidos políticos hacen de las elecciones en Galicia y Euskadi parecen preconcebidas. Llama la atención el cinismo de los barones socialistas que cargan en Pedro Sánchez las culpas del fracaso, como si sus insinuaciones, críticas y deslealtades no hubieran tenido nada que ver en el descalabro. Deslealtad no solo al secretario general sino a las decisiones del comité federal que los suma a todos, irrevocables hasta que el mismo órgano las revoque. Y traición a la militancia si, como parece, apoya la congruencia de Sánchez frente a la algarabía. Por lo visto, la función de las bases es votar cada cuatro años y punto. Pero el líder se lo pone crudo al negarse a dimitir y someter a primarias su eventual reemplazo si uno o varios de los críticos se atreven a disputarle el cargo y enunciar con claridad que pretenden algo más que investir a Rajoy.

Entre oportunistas y patéticas son las lecturas del PP. La mayoría absoluta de Feijóo en Galicia estaba más que cantada sin apoyo del aparato estatal o, más exactamente, invisibilizándolo en su campaña, como pudimos constatar cuantos pasamos por Galicia en fechas de campaña. Sentirse parte de la victoria es puro oportunismo, y aún más cuando el ganador repite su desinterés en saltar a la escena estatal aprovechando la debilidad de Rajoy, y remacha su voluntad de cumplir con Galicia hasta el 2020 (cosa que no hace Susana Díaz al ponerse a disposición de lo que le pidan si Sánchez coge puerta). Y patética es la comedia de felicidad del PP por quedar el último en Euskadi, con mayores pérdidas de las que venía sufriendo urna tras urna.

En Galicia, el sorpasso de Mareas al PSOE ha tenido poco o nada que ver con Unidos Podemos, no menos invisibilizado en campaña. Pero Pablo Iglesias también reivindica parte del mérito de superar a los socialistas y nadificar al Bloque para quedar en la oposición pura y dura, igualito que el PSOE. Amarga victoria. La marca de Iglesias ha roto el pacto con García Page en Castilla-La Mancha y amaga con retirar el apoyo a Fernández Vara en Extremadura. Frágiles barones que sacan pecho frente a Pedro Sánchez por ser leal a lo que ellos suscribieron: no facilitar la segunda legislatura de Rajoy. O aprenden a leer o todos tendremos que volver a la escuela.

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