La crisis de los socialistas

"La peor solución sería ir a las terceras elecciones", admite el presidente de la gestora

Javier Fernández, que no aclara cómo evitar ir a los comicios, afirma que el "no a Rajoy" sigue vigente y que solo podrá cambiarlo otro comité federal para el que aún no hay fecha

04.10.2016 | 00:53
Javier Fernández, ayer, en Madrid.

El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, insistió ayer en que cree que "la peor de las soluciones es ir a las terceras elecciones", aunque no concretó cuál será la forma de evitarlas. Fernández eludió pronunciarse sobre si el partido debe acordar una abstención ante una próxima investidura de Mariano Rajoy, decisión que en todo caso debe tomar un comité federal para el que no hay fecha y que no será este fin de semana.

El también presidente de Asturias fue ayer cuidadoso al tratar de establecer una medida neutralidad aunque no obvió cuál es su opinión como dirigente territorial. "Ahora mismo cualquier solución al problema de la gobernabilidad pasa por el PSOE y es un problema para el PSOE; hagamos lo que hagamos supone un desgaste. En lo que insisto es en que la peor de las soluciones es acudir a las elecciones", reiteró. "Es lo peor para el PSOE y para el conjunto del país", abundó. Y también recalcó que "una abstención no significa un apoyo" al PP.

Fernández marcó, eso sí, cuál es el escenario al que se enfrenta el partido. Primero, insistió en que "el no a Rajoy" sigue vigente dado que fue adoptado por el comité federal del pasado mes de julio. Y es un "no al Partido Popular": aunque una hipotética marcha de Rajoy le gustaría, "tengo la sensación de que no piensa irse", señaló.

Pero también advirtió de que la postura del comité federal también implica no negociar con los independentistas. Ahí, Fernández sacó su nítida posición para recalcar que con el independentismo catalán "no hay nada que hablar" y "es imposible conectar ahí una fórmula de gobernabilidad".

Así las cosas, esa posición solo podrá cambiar en otro comité federal que la gestora quiere retrasar al máximo pese al estrecho margen que tiene. Y demorarlo obedece al intento de enfriar los ánimos en el partido para llevar a cabo una decisión sosegada. Para lograrlo, el presidente de la gestora convocará una reunión de todos los secretarios generales de las comunidades autónomas. También habrá debates en los ámbitos federales e incluso municipales.

¿Y si se acaba sin remedio en otra convocatoria electoral? Fernández señaló que el candidato debería ser elegido en primarias, como establecen unos estatutos "que nadie estaría hoy en condiciones de intentar vulnerar", con independencia de que la decisión se tuviese que adoptar "de urgencia" llegado el caso.

Preguntado por si como autoridad del PSOE llamará a Rajoy, Fernández afirmó: "No voy a llamarle y si me llama acudiré". Esa llamada del presidente en funciones del Gobierno se produjo entorno a las dos y media, a la sede del PSOE en Madrid. Fernández devolvió la llamada a Rajoy y ambos se emplazaron a seguir manteniendo el contacto.

Fuentes del PP señalaron que el objetivo de Rajoy es mantener una próxima reunión con Fernández, aunque probablemente no se producirá hasta que el PSOE haya celebrado su próximo comité federal.

Respecto a conversaciones con otras fuerzas políticas, como Ciudadanos o Podemos, indicó que no se ha tomado ninguna decisión sobre iniciar contactos ni explorar vías alternativas como tratar de establecer acuerdos con el PNV.

El presidente de la gestora se refirió a la discrepancia interna sobre si una hipotética abstención de los socialistas para permitir que gobierne el PP debería decidirse previa consulta a al militancia, someterse a consulta. Esa decisión recalcó deberá plantearse ante el comité federal y aprobarse allí.

La reunión de la gestora distribuyó las tareas de cada integrante. La responsabilidad de la portavocía, la comunicación y la comunicación corresponde al andaluz Mario Jiménez, portavoz parlamentario socialista y uno de los más próximos a Susana Díaz. Es decir, marcó una hoja de ruta ordenada: primero enfriar el partido y abrir un debate sobre la posición ante la investidura con el referente de evitar unas terceras elecciones que pueda ir explicándose a la militancia y aprobar esa posición en un comité federal que hoy se antoja tan incendiario como el del pasado sábado.

Por otra parte, Javier Fernández aseguraba ayer que podrá compatibilizar sus tareas como presidente de Asturias con la complicada tarea de encontrarse al frente de una gestora que administra a un PSOE en grave fractura. En Asturias, sin embargo, voces de IU y Podemos han cuestionado esa compatibilidad afeándole que prefiera tomar las riendas del PSOE nacional a dirigir el gobierno de su autonomía.

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