Imposible ser discreto

Javier Fernández acudió a los actos de la Fiesta Nacional como presidente de Asturias y no como líder del PSOE

13.10.2016 | 00:47
Fernández saluda al Rey después de hacerlo la andaluza Susana Díaz.

Si la discreción fue una de las cualidades por las que Javier Fernández fue investido como presidente de la gestora del PSOE, la de ayer fue la jornada en la que menos pudo lucir esta virtud ya que se convirtió en el centro de las miradas de los asistentes a los actos de la Fiesta Nacional celebrada en Madrid. En anteriores ediciones, la figura del presidente asturiano apenas había despertado la atención de los presentes, pero este año sucedió todo lo contrario. Aunque Fernández ya figura en la Wikipedia como líder de la Oposición -aunque que este cargo no sea oficial en la legislación- obvió a la enciclopedia de internet y compareció en el doble acto del día como presidente del Principado de Asturias, adecuándose a ese protocolo. El mismo protocolo le situó en la grada entre la andaluza Susana Díaz y Pedro Antonio Sánchez, no el anterior líder socialista, sino el presidente popular de la Región de Murcia, con quien compartió paraguas para protegerse de la primera jornada verdaderamente otoñal de Madrid. Entre los tres, el cántabro Miguel Ángel Revilla, siempre atento a todas las conversaciones.

A las 11.00 horas llegaron los Reyes a la tribuna y saludaron a las autoridades. Fue entonces cuando se produjo el ansiado saludo entre Fernández y Mariano Rajoy: discreto y protocolario, como era de esperar. Tras la conclusión de la parada militar, la agenda les trasladó al Palacio Real donde los Reyes saludaron a los casi 1.400 invitados que les aguardaban. Durante media hora, lo más granado de la clase política, empresarial, cultural y económica que fue invitada tuvo ocasión de departir y saludarse.

En el besamanos posterior, Fernández actuó una vez más como presidente asturiano ocupando su lugar en la cola de presidentes autonómicos que aguardaban a saludar los monarcas. Tras casi una hora de salutaciones, los invitados pasaron al que ya debería denominarse "Salón de los Corrillos" donde los periodistas presentes suspiraban por el encuentro entre Rajoy y Fernández y sus comentarios posteriores en conversación informal con la prensa. Y éstos respondieron a la locuacidad de los protagonistas: "No debo hablar. Lo mejor que puedo hacer es estar callado", dijo Rajoy, aunque reconoció que la interlocución con Fernández es "más fácil" que cuando Pedro Sánchez lideraba el PSOE. "Tengo la sensación de que me entienden más fuera que dentro", afirmó el presidente de la gestora socialista, que se las tuvo que ver con la "pedrista" presidenta de Baleares, Francina Armengol, quien afirmó a la conclusión de la recepción: "Le he dicho al presidente de la gestora que me parece mal que abra la puerta a la abstención sin que se haya debatido en el seno del partido".

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