Cristina Borreguero Beltrán Catedrática de Historia Moderna

"La cronología de Cataluña es la del descontento desde 1640, pero siempre se evitó el choque"

"Los resentimientos, las heridas hay que hablarlas, negociarlas, sin traspasar líneas rojas. Siempre ha habido en la Historia grandes diplomáticos, negociadores que han sabido evitar la confrontación"

16.08.2017 | 00:32
La catedrática de Historia Cristina Borreguero.

Cristina Borreguero Beltrán es catedrática de Historia Moderna. Dirige la Cátedra de Estudios de la Fundación Villalar-Castilla y León, y preside el Comité de Evaluación de Humanidades del Sistema de Acreditación de las Universidades del País Vasco (Unibasq). Autora de varios libros y numerosos artículos, mantiene una estrecha vinculación académica con el hispanista Geoffrey Parker, con quien comparte pasión por la historia de España de los siglos XVI y XVII.

-El próximo 19 de septiembre se cumplen 500 años de la fecha en la que Carlos V pisó por vez primera tierra española. ¿Haga un perfil muy sintético de la figura de Carlos V?

-En 1517, un jovencísimo Carlos llegaba a la Península, y se da la casualidad de que también ese año un joven agustino, Lutero, estaba desencadenando la ruptura de la Cristiandad en las tierras alemanas que aquel heredaría poco después. Por lo tanto, 2017 es el año del quinto centenario no sólo de la llegada de Carlos a España, sino también de la publicación de las 95 Tesis de Lutero que inició la reforma protestante.

-¿Qué aspectos de este personaje siguen siendo susceptibles de investigaciones?

-Un ejemplo: estoy dirigiendo una tesis doctoral sobre los viajes matrimoniales de las mujeres, tanto hijas como hermanas, de Carlos V que fueron a casarse a otros países de Europa.

-¿Qué aporta la era de internet, la era de la inmediatez, al intelectual que indaga en lo sucedido hace siglos?

-Internet se presenta al investigador como un mar sin orillas, muy revuelto, donde en ocasiones puede encontrar auténticas perlas preciosas, en medio de mucha basura.

-¿Es posible hallar novedades sobre sucesos acerca de los que parece estar todo dicho?

-Nunca está todo dicho. Incluso la historia de hace siglos puede decirse cada vez mejor. El espíritu humano siempre tiene capacidad para penetrar con mayor agudeza y hacer más comprensible lo incomprensible. Y esto puede motivar a los alumnos que aterrizan por primera vez en los estudios universitarios de Historia.

-Como en el periodismo y en tantos otros campos, ¿existen también el historiador riguroso y el historiador sensacionalista?

-El historiador no puede dejar de ser riguroso, pero una chispa de sensacionalismo entre comillas, de comunicación efectista, de cierta divulgación, no viene mal. Solo así se podrá volver a poner de moda la Historia.

-¿Qué opinión le merece la argumentación histórica del secesionismo catalán?

-No quisiera entrar en debates políticos. La Historia es muy utilizable por los políticos, pero los historiadores no podemos renunciar a lo que son nuestros procedimientos científicos y nuestra función social. Nuestra misión es trabajar en el ámbito de la cultura, y contribuir a formar las cabezas de la gente. Lo que resulta evidente es que, cuando la Historia se ignora o se orilla, todo se vuelve mucho más problemático.

-Abordémoslo de otro modo:¿Se imagina una Cataluña independiente?

-La historia de Cataluña es la de un descontento continuado desde 1640, descontento que le llevó a caer en brazos de Francia hasta 1651. Los motivos evidentemente no pueden ser los mismos, pero ese descontento permanece históricamente.

-¿Se imagina al Ejército interviniendo?

-No me lo imagino, pero ya lo hicieron Felipe IV y Felipe V. ¿Tendrá que hacerse también en tiempos de Felipe VI? Espero que no, pero los historiadores analizamos el pasado y no el futuro.

-¿Basta con no hacer nada, como reprochan los críticos con Mariano Rajoy?

-Los sentimientos, los resentimientos, las heridas hay que hablarlas, tratarlas, negociarlas, sin traspasar líneas rojas. Siempre ha habido en la Historia grandes diplomáticos, negociadores que han sabido evitar la confrontación.

-¿Qué cree que haría Carlos V ante el referéndum catalán del próximo 1 de octubre?

-La historia es una ciencia fáctica que estudia lo que fue y no lo que pudo haber sido. Pero, puestos a elucubrar hipótesis, Carlos seguiría su camino, como así hizo al embarcarse hacia Alemania desde Galicia, dejando atrás el problema del levantamiento de las Comunidades de Castilla.

-¿Qué solución aportaría usted a las tensiones territoriales de España?

-Volver a la Historia con mayúscula, que enseña la verdad de lo que hemos sido y somos. Volver a las raíces no es volver atrás, volver a los orígenes es ser original, como decía Gaudí. Recuerdo que un verano, en una playa de Estados Unidos, sonó al atardecer el himno estadounidense; los bañistas se pusieron en pie y cantaron el himno al unísono con el estridente megáfono. Todo un espectáculo para un español. Y no eran los Juegos Olímpicos...

-¿Enseñar Historia es llorar?

-No, es hacer llegar al asombro. El hombre en cada periodo histórico ha sido, es y seguirá siendo un creador. La Historia, se ha dicho muchas veces, es mucho más apasionante que la pura ficción.

-¿Investigar en Historia es implorar por recursos?

-En la Universidad española está pagada la docencia, pero no la investigación. Nunca se ha remunerado suficientemente las horas, ¡la vida!, que un investigador, un historiador en este caso, dedica a investigar una pequeñísima parte, un trocito de Historia. Si se refiere a los proyectos de investigación histórica competitivos, ha habido por parte de los presupuestos ministeriales un genocidio.

-¿Genocidio?

-Genocidio. La adaptación a las políticas de investigación europeas del 2020 ha conducido a que la Historia, como ciencia básica, haya desaparecido de las convocatorias; la investigación histórica ha muerto para los entes financiadores. El historiador, para conseguir algo de dinero, tiene que hacer piruetas: dedicarse a la investigación aplicada, adaptándose a convocatorias que priman otras ciencias o subvencionan temas transversales. Para poder hacer algo se nos exige estar permanentemente en la cresta de la ola, y eso, en ocasiones, es mucho pedir.

-¿Quizá prevalece la idea de que la Historia es poco útil socialmente, y que en tiempos de crisis económica debe ser postergada?

-Pues sería un error garrafal. Pongo un ejemplo, y disculpe que sea mío, que es lo de menos. Estoy trabajando en un proyecto sobre las rutas de Napoleón por España, durante la Guerra de la Independencia. Es clave que los políticos capten el potencial turístico de la historia de la guerra. A Salamanca van muchos turistas ingleses a conocer los escenarios de la batalla de Arapiles y la presencia del duque de Wellington. Hay muchas posibilidades de sacar partido económico a la Historia. España no sólo tiene sol y playas; tiene una Historia inmensamente atractiva que puede ser un motor del turismo cultural.

-¿Cómo ve la situación de la Historia en los planes de estudio?

-Si se refiere a los planes de estudio de la enseñanza media, propondría más calidad y cantidad. La historia de España es una de las más ricas de este planeta.

-¿Es posible saber Historia sin memorizar? ¿Qué hay que memorizar?

-La Historia es un proceso, una película, que no hay que memorizar como un papagayo, sino conocer. Cuanto más profundos sean la captación y el conocimiento de la trama, teniendo en cuenta las nuevas metodologías de la enseñanza y el aprendizaje, más sabremos del hombre y de su historia.

-¿Qué porcentaje de españoles sabe que hubo un emperador español?

-En realidad, Carlos no era español. Nació en Flandes, concretamente en la ciudad de Gante en el año 1500. En la escuela se aprendía Carlos I de España y V de Alemania, con lo que se quería decir Carlos I, rey de España, y Carlos V, emperador de Alemania.

-Dicho lo cual, ¿se atrevería a preguntar quién fue Carlos V a un grupo de adolescentes que guasapean en la calle?

-Asumo el reto. ¡Voy a comprobarlo estos días con los adolescentes asturianos! En todo caso, siendo cierto que los estudiantes llegan ahora a la Universidad con menos nivel cultural que hace décadas, también debo decir que son gente abierta, quizá un poco ingenuos, pero muy auténticos. Siempre te encuentras con un grupo de alumnos muy interesados y muy implicados, a los que tienes que ofrecer cosas que les motiven. Las tutorías no te las pagan, pero son muy satisfactorias. Suelo pasármelo muy bien con los estudiantes. Otra cosa es que me sigan o no...

-Usted investiga sobre historia militar. ¿Quiénes son, a su juicio, las mayores figuras de la Historia en el campo militar?

-Si pensamos a principios del siglo XIX, uno de los mayores genios militares fue Napoleón. Los genios ven, oyen y comprenden casi por instinto la temática de su genialidad. Napoleón comprendía el campo de batalla, la estrategia acertada para la victoria y también desarrolló novedosos sistemas de comunicación y propaganda que le condujeron asimismo a su exaltación. Sin embargo, los genios son también seres humanos limitados y, por tanto, abocados en algún momento al fracaso, a la derrota, como le ocurrió por primera vez en Bailén. En realidad, Napoleón consideró la guerra de España como una úlcera.

-¿Y las máximas figuras de España?

-La historia española, como hace la historia anglosajona, no debería olvidar sus grandes figuras militares, que llegaron a dominar los campos de batalla de los siglos XV al XVII. Yo sí preguntaría a los jóvenes que guasapean en la calle quiénes fueron el Gran Capitán, el Duque de Alba, Alejandro Farnesio, Ambrosio Spínola... La serie El Ministerio del Tiempo ha puesto en las redes sociales a estas figuras históricas.

-El prestigio social del militar ha experimentado altibajos. ¿Cómo está visto hoy el militar? ¿Cuáles son los rasgos del militar ideal ahora?

-Hoy, el Ejército español es una de las instituciones más valoradas en España, y esto no es casual. Trabajo desde hace años codo con codo, y gratamente por cierto, con muchos militares en la organización de jornadas, congresos y exposiciones, y tengo alumnos militares muy brillantes.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
 
Enlaces recomendados: Premios Cine