Abouyaaqoud buscaba apoyo en la zona donde lo abatió la policía

Los agentes buscan vínculos internacionales de la célula de Ripoll ya que dos de sus miembros hicieron un viaje rápido a París

23.08.2017 | 00:48
Younes Abouyaaquod.

Younes Abouyaaqoub, el terrorista que conducía la furgoneta que dejó trece muertos y centenares de heridos en las Ramblas de Barcelona, buscaba cobijo y apoyo en la zona de Subirats, donde el lunes cayó abatido por disparos de los mossos. De este modo lo atestigua uno de los vecinos que alertó a la policía catalana. Según su relato, Abouyaaqoub, silbó en una zona de chalets adosados con intención de avisar a alguien determinado. Al ver que quien se asomaba no era la persona que él esperaba, huyó. En la casa en la que buscaría cobijo vivían hasta hace un año un matrimonio marroquí y su hija.

El terrorista habría recorrido a pie, por la noche, los más de treinta kilómetros que hay entre Sant Just Desvernes -a donde llegó en un coche tras matar al propietario, su víctima número catorce- y el alto Penedés. Tenía aspecto cansado y sucio, aunque consiguió cambiarse la ropa con la que fue captado por las cámaras de vigilancia tras el atentado.

Poco después de que el vecino de Subirats diera la alerta, la policía acabó con el marroquí de 22 años que hasta los atentados se había mostrado como un joven "responsable, amable, bueno, tímido, listo y un estudiante ejemplar", según los testimonios de su entorno.

Younes Abouyaaqoub nació en Mrirt, Marruecos, pero a los cuatro años se trasladó con sus padres, Omar y Hanou, a la localidad catalana de Ripoll. Eran cinco hermanos, uno de los cuales, Houssaine, de 17 años, figura entre los terroristas muertos en Cambrils.

Con un grado superior en electrónica, desde hace unos meses Abouyaaqoub, tenía un buen sueldo y estaba fijo en Soldatal, una empresa de Ripoll dedicada a la soldadura y mantenimiento industrial. El fútbol y los coches eran su pasión. Se sacó el carné de conducir a los 18 años.

Según la policía, la tarjeta de crédito de Younes pagó el alquiler de las tres furgonetas con las que pretendían cometer atentados mucho mayores que los que tuvieron que improvisar tras volar por los aires el chalé de Alcanar (Tarragona), donde preparaban artefactos explosivos con más de un centenar de bombonas de butano y un explosivo conocido como la madre de satán. Sus amistades, que le vieron por última vez hace dos semanas, creen que quien le "lavara el cerebro" tenía que ser alguien "muy listo".

Marruecos es uno de los lugares en los que se centra la búsqueda de las conexiones internacionales de la célula de Ripoll. En Nador fue detenido N.O., primo d Moussa y Driss Oukabir, por un delito de exaltación del terrorismo. Es el segundo arrestado en Marruecos en relación con los atentados de Barcelona y Cambrils.

En esos vínculos exteriores se centra una de las líneas de investigación que siguen los Mossos d'Esquadra en colaboración con la Guardia Civil, encargada de solicitar a otros países información sobre los terroristas.

El ministro del Interior francés, Gérard Collomb, informó ayer de que los terroristas se desplazaron hasta la ciudad de París apenas una semana antes de los atentados, un viaje precipitado y cuyas motivaciones se están investigando para comprobar posibles conexiones con alguna célula yihadista. "Fue un viaje de ida y vuelta extremadamente rápido", subrayó Collomb, convencido de que los terroristas fueron a la capital francesa "a trabajar".

Un radar detectó, por un exceso de velocidad, el Audi A3 de los terroristas en el que llegaron a Cambrils en la noche del jueves y con el que atropellaron a varios paseantes, causando la muerte de una mujer.

La célula también podría tener relaciones en Bélgica. El imán de Ripoll, Abdelbaki Es Satti, muerto en la explosión de la casa de Alcanar que servía de base operativa para preparar los atentados, viajó varias veces a la localidad belga de Vilvoorde, que tiene una numerosa población salafista. Es Satti llegó a pasar seis meses en Vilvoorde y trató incluso de encontrar trabajo, algo de lo que desistió cuando le pidieron un certificado de antecedentes penales. El imán de la localidad catalana de Ripoll estuvo cuatro años en la cárcel por un delito de tráfico de hachís.

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