José Luis Navazo Periodista en Ceuta, director del digital 'Correo Diplomático'

"Me cuesta creer que Marruecos no supiese qué ocurría con el imán de Ripoll"

"Lo que hay que hacer es formar a los imanes en España y no traerlos de Marruecos, que hace la vista gorda con el yihadismo para que se larguen a otros países"

26.08.2017 | 01:12
José Luis Navazo.

José Luis Navazo conoce la realidad marroquí como la palma de la mano, como demuestran algunos de sus libros. Quien fuera alcalde independiente de Santa Eulalia de Oscos entre 1987 y 1990, vive a caballo de Tetuán y Ceuta, aunque el pasado julio fue expulsado de Marruecos junto al también periodista Fernando Sanz por informar el conflicto del Rif. "Me cuesta creer que Marruecos no supiese lo que estaba ocurriendo con el imán de Ripoll, lo tienen todo infiltrado", asegura rotundo. A este país, en el que viven sus dos hijos, le pide una "actitud menos hipócrita y desleal", ya que "hace la vista gorda con los yihadistas para que se larguen y atenten en otro país".

-¿Le ha extrañado que atentasen en Cataluña?

-En absoluto. Es la comunidad española con más población marroquí, y el 70% de los ataques yihadistas son marroquíes. Además, para que haya un atentado yihadista, tiene que haber una reislamización previa, y en Cataluña, tres cuartas partes de las mezquitas se adhieren al salafismo, la ideología de la que se nutre esta gente. Ahora que, del mismo modo que dije que el 11-M tenía un cierto sabor a Perejil, me da que este tiene sabor a Rif. Los marroquíes han apuntado a la pista rifeña, para atacar por ahí, ahora que el Rif se les ha ido de las manos. La segunda manifestación de los rifeños coincidió con un asalto masivo de subsaharianos. Todo para que el Rif pasase a segundo plano.

-¿Quiere decir que Marruecos sabía algo?

-Lo tiene infiltrado todo. Me cuesta creer que no supiesen de este imán que iba y venía de Marruecos. Me cuesta creer que, igual que con el 11-M, los servicios marroquíes no tuviesen ningún conocimiento de los que estaba ocurriendo. Me extraña la reserva en la Fonda Neus, en Sant Sadurní d'Anoia, que se sospecha que era para Abuyakoub. Se hizo en francés, y esta gente no hablaba francés.

-Le he leído críticas a cómo se ha gestionado la crisis.

-Hay que replantearse la política antiterrorista. Sin reislamización no hay terrorismo yihadista. Hay una campaña apuntando a que la solución es traer imanes de Marruecos, cuando lo que hay que hacer es formar aquí a los imanes del Islam español.

-En Cataluña no se explican que unos jóvenes tan integrados hayan atentado así.

-Cataluña, junto a algunos barrios de Francia y Bélgica, es la zona más radicalizada de Europa. Se han llegado a celebrar congresos salafistas. Han optado por los 'Nous catalans', han traído a miles de musulmanes con barretina. Esto es lo que les ha explotado en las manos.

-¿Está haciendo Marruecos suficiente?

-Hacen la vista gorda para que los yihadistas se larguen y atenten en otro país. Debería tener una actitud menos hipócrita y menos desleal. Marruecos es experto en generar problemas y ponerse a sí mismo como solución. Y además tienen pretensiones territoriales en España. El terrorismo le viene muy bien, sin él no tendría su actual proyección internacional. Unos 2.000 marroquíes han salido para la guerra de Siria. Tres cuartas partes de los islamistas proceden del triángulo formado por Tetuán, Tánger y Alcazarquivir, una zona lindante con Ceuta.

-¿Qué ocurre en esa zona?

-Ha recibido mucha inmigración del resto de Marruecos, gente de zonas rurales, fácil de manipular, porque el Corán es polisémico, permite cualquier explicación.

-¿Tiene algo que ver la pobreza para la radicalización?

-La pobreza no es el detonante, es la ideología. El Islam está en plena guerra civil, como lo estuvo Europa durante las guerras de religión. Estarían en guerra aunque no existiesen ni Israel ni la invasión de Irak. Algo hay en esa religión que facilita el paso al radicalismo. Se está diciendo que el imán de Ripoll había sido tablighi, un movimiento pietista del que han salido casi todos los terroristas. En España, y sobre todo en Ceuta, hay muchísimos como el presidente de la comunidad musulmana ceutí, Laarbi Maateis, que ha presumido de que el Corán está antes que la Constitución. Tenemos que hacer como Italia, que devuelve a sus países de origen a los radicales. Debería haber una legislación específica.

-Una medida así, ¿no podría ser tildada de islamofobia?

-El Estado de Derecho tiene que defenderse. A mí, con dos hijos de sangre marroquí, me han acusado de islamófobo. Estoy harto de eso. Yo hablo de 'occidendalofobia'. Estoy contra el racismo, pero también tengo que decir que el buenismo lleva al populismo y al fascismo, y al final termina dando fuerza a la xenofobia. El progresismo barato está alentando que el ciudadano normal abrace la xenofobia, porque no se siente defendido. Ceuta está tomada por el islamismo, se están regalando casas, cualquiera que entre tiene todos los derechos garantizados. Han intentado quemar una mezquita, algo que hay que condenar radicalmente. Pero, ¿a alguien le extraña? Estoy preocupado porque vamos camino de un choque de trenes, porque no están tomando medidas contra la islamización. El terrorismo yihadista no me preocupa, igual que el Daesh, porque están vencidos, lo que me preocupa es la reislamización.

-¿Sigue sin poder volver a Marruecos?

-No puedo, y va para largo. Voy a la frontera y los agentes del DGST (el servicio secreto) me dicen que hay orden de que no se me deje entrar, pero no hay nada por escrito. Tengo allí 6.000 libros y a mis dos hijos, mi familia ha recibido presiones para que no saquen nada de mi casa. Y Fernando Sanz está como yo: tiene allí su cama, su ordenador, y no puede volver.

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