Tras la consulta sobre la secesión catalana Crónica

Puigdemont evita decir si declaró la secesión y Rajoy pide "claridad" para no aplicar el 155

El mandatario catalán, que tiene hasta el próximo jueves a las 10.00 horas para rectificar, da al jefe del Ejecutivo un margen de dos meses para dialogar y le exige que cese "la represión"

17.10.2017 | 01:31
Soraya Sáenz de Santamaría, ayer.

El cruce de cartas entre Carles Puigdemont y Mariano Rajoy dejó ayer las cosas casi como estaban en el enfrentamiento entre ambas administraciones. El primero contestó al requerimiento del Gobierno en tiempo, pero no en forma, pues en su respuesta al jefe del Ejecutivo el presidente de la Generalitat no aclara si el pasado martes declaró la independencia de Cataluña. Puigdemont emplaza a Rajoy a abrir el diálogo en el plazo de dos meses y le reclama que cese "la represión" contra el Govern. El líder del PP le respondió, también de buena mañana, que no considera creíbles sus llamamientos al diálogo y le llama a volver a la legalidad.

Antes, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, había lamentado que Puigdemont no respondiera al requerimiento del Gobierno en la forma en que se le había pedido. Dicho lo cual le conminó a "rectificar" antes del próximo jueves, a las 10.00 horas, si no quiere ver aplicado el artículo 155 de la Constitución y retiradas una o varias competencias de autogobierno.

A las 10.00 horas, pero de ayer, concluía el plazo que Rajoy había dado a Puigdemont para que contestara con un sí o un no, sin ambigüedades, a la pregunta que se le había hecho. Pero en vez de ceñirse a la demanda del Ejecutivo, el mandatario catalán se descolgó con una propuesta de diálogo que el gabinete de Rajoy recibió con absoluto escepticismo y casi como una afrenta: dos meses de plazo y formato plenamente bilateral.

Lo máximo que Puigdemont se acercó a la petición del Gobierno fue su consideración de que los efectos del "mandato político surgido de las urnas el 1 de octubre" están "suspendidos" porque su "voluntad" es "encontrar la solución y no el enfrentamiento".

El resto fue un pliego de cargos contra el Estado. Puigdemont pide a Rajoy que "revierta la represión contra el pueblo y el gobierno de Cataluña" y resalta, en la misiva enviada a la Administración central, la "intervención y congelación de cuentas bancarias" de la Generalitat, la "censura de internet y de medios de comunicación", la "violación del secreto postal", las "detenciones de servidores públicos" y la "brutal violencia policial ejercida contra población civil pacífica el día 1 de octubre".

El Ejecutivo de Rajoy, por su parte, entiende que Puigdemont no respondió ayer al primer requerimiento, así que tiene de plazo hasta las 10.00 horas del jueves para cumplir el segundo. "Nadie ha tenido tan fácil evitar que se aplique", dijo la vicepresidenta en alusión al artículo 155, aunque precisó que "a veces da la impresión" de que algunos sectores de los más "radicales" quieren que se empiece a aplicar esas medidas. Con todo, subrayó que el objetivo del Ejecutivo, tal como explicó Rajoy en su carta de respuesta a Puigdemont, no es suspender el autogobierno de Cataluña, sino que éste "se ejercite con arreglo a la legalidad". Y en respuesta a la oferta de diálogo del president, Sáenz de Santamaría le reiteró su invitación para que acuda al Congreso de los Diputados a explicar sus propuestas y a formular "cuantas peticiones quiera". Idéntica propuesta le cursa Rajoy en su misiva.

El presidente del Gobierno insiste en ese texto en que la consulta del 1-O "nunca ha sido válida" y en respuesta a la petición de Puigdemont de que "revierta la represión contra el pueblo y el gobierno de Cataluña" y su referencia a que ayer estaban citados a declarar "como imputados" ante la Audiencia Nacional el presidente de la ANC, Jordi Sánchez, el presidente de Òmnium, Jordi Cuixart, y el mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero (para los dos primeros el juez decretó prisión sin fianza), el jefe del Ejecutivo contesta: "Todos estamos obligados a respetar o acatar las resoluciones de los tribunales".

Marta Rovira, de ERC, mostró el apoyo de su partido a la "estrategia y el contenido de la carta" de Puigdemont para apostar por el diálogo y la negociación. Pero la diputada de la CUP Mireia Boya ve "imposible" ya el diálogo con el Gobierno y avisa de que la unidad soberanista pasa por proclamar la república catalana lo antes posible.

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