Santi Vila, el aspirante descabalgado

El exconsejero de Empresa queda fuera del juego político tras el encarcelamiento de sus antiguos compañeros de gabinete

07.11.2017 | 01:32
Santi Vila, el pasado viernes.

Santi Vila, el que fuera consejero de Empresa en el Govern de Puigdemont, está ahora en tierra de nadie desde la perspectiva política. Vila (Granollers, 1973) se apeó en marcha del procés la víspera de las declaración de independencia con su renuncia como conseller. Con esa decisión eludió verse en prisión incondicional como todos sus compañeros de gabinete, excepto los cuatro huidos a Bélgica con Puigdemont. Pero quedó también sin expectativas políticas al cerrársele toda posibilidad de concurrir en la lista del PDeCat. Ni siquiera el gesto solidario de acompañar a prisión al resto de los exconsejeros , cuando podía evitar la cárcel con una fianza de 50.000 euros, lavó lo que para el soberanismo es toda una afrenta.

Carácter templado

La experiencia traumática de su noche carcelaria, de la que todavía se recupera, fue el último intento de Vila, historiador de formación, de seguir en la estela independentista. El exconsejero se mostró siempre como uno de los miembros más templados del Ejecutivo de Puigdemont. Con el referéndum ya a punto y mientras la confrontación con el Gobierno se recrudecía a cada momento, Santi Vila acostumbraba a dejar en sus manifestaciones una puerta abierta a la solución. La inminencia de la consulta contribuyó a que se mantuviera en el Ejecutivo y no fuera cesado como los cuatro "tibios" que salieron en la crisis de julio por cuestionar la viabilidad del proceso secesionista. La disposición conciliadora de Vila fue una de notas disonantes en las interminables reuniones del círculo de Puigdemont en los días previos al desenlace.

Ante la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, el que fuera titular de Empresa reconoció haber actuado como mediador ante el Gobierno de Rajoy gracias a los contactos con los populares, aunque no identificó a sus interlocutores. La renuncia de Puigdemont a convocar elecciones, tras muchos esfuerzos de mediación, fue el límite al que llegó Vila, quien materializó una dimisión que hasta entonces era un rumor creciente.

Después de su salida, y antes de que el frente judicial engullera a sus antiguos compañeros, Santi Vila se postuló en un primer momento para ir en una candidatura del PDeCAT orientada a moderar los afanes independentistas y llevar la política catalana por derroteros distintos del secesionismo. Fue otro intento inútil y Vila está ahora en apariencia fuera del juego político que se dirime en las urnas de diciembre.

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