Socios frente a frente

10.11.2017 | 01:58
Socios frente a frente

La ruptura del frente único soberanista es el primer síntoma de que, pese a todos los signos adversos, algo puede cambiar en Cataluña con las urnas de diciembre. La suma de las partes ahora secesionadas ya no es una totalidad cerrada que reduce la elección del votante a un asunto binario entre los partidarios de la ruptura con España y quienes se oponen a ella.

Democracia es variedad y el absoluto ideológico de la independencia enmascaró en estos años diferencias evidentes entre los conjurados en el procés, que comenzaron a evidenciarse en los momentos más críticos y estallaron de forma abierta después de cinco horas de república arruinadas por la convocatoria de elecciones.

ERC se apunta al soberanismo plural con el viento favorable de las encuestas, que anticipan su condición de primera fuerza el 21 de diciembre. Los republicanos no quieren desperdiciar el capital acumulado como discretos segundones, aunque decisivos para los pasos cruciales, del PDeCAT. Los antiguos convergentes se revuelven hasta el agotamiento para conseguir que, de nuevo, la cobertura del independentismo unido evite su caída hasta quedar como la cuarta fuerza en el futuro Parlament.

La confrontación electoral de los antiguos socios tiene el componente morboso de ver a Puigdemont y a Junqueras disputarse un puñado de votos. Si se confirma como cabeza de lista, estas autonómicas serán las primeras en las que el expresident se someta al juicio de los electores al frente de una candidatura, después de haber llegado al Ejecutivo catalán por el veto de la CUP a Mas. Puigdemont, que llevado por el entorno de Bruselas no tardará en meter al duque de Alba en la campaña, está ya en un mundo propio cada día más alejado del acontecer catalán, un lastre añadido al de la camiseta de su partido, que tuvo que cambiar de nombre en un inútil intento de borrar su pasado.

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