Los ocho diputados decisivos

Los cinco electos huidos y los tres en prisión serán determinantes en la investidura del próximo presidente catalán

23.12.2017 | 01:30

Diecinueve de los 135 diputados elegidos el jueves están imputados por el juez del Supremo Pablo Llarena en la causa que instruye contra el procés. Son diez de ERC, ocho de Junts per Catalunya (JxC) y uno de Catalunya En Comú. Sin embargo, con vistas a la constitución del nuevo Parlament (el próximo 23 de enero, como muy tarde), el problema lo tienen ocho: los cinco huidos a Bruselas (Carles Puigdemont, Clara Ponsatí y Lluís Puig, de JxC, y Toni Comín y Meritxell Serret, de ERC) y los tres que aún siguen en prisión: Oriol Junqueras (ERC) y Jordi Sànchez y Joaquim Forn (JxC).

Todos pueden tomar posesión del acta porque el reglamento del Parlament no dice que tengan que hacerlo en persona; bastaría, pues, con que un representante legal de la candidatura acudiera a la Cámara para cumplimentar el trámite.

Más complicada se presenta la delegación del voto, que sólo se contempla para bajas por maternidad o paternidad, enfermedad grave o incapacidad prolongada.

Y de no poder delegar el voto, la mayoría absoluta independentista (70 escaños) caería hasta 62. Aún así, podrían sacar adelante la investidura de un candidato con la abstención de los 8 de "los comunes", ya que entre Cs (37), PSC (17) y PPC (3) sólo suman 57 escaños.

Los tres encarcelados pueden pedir al Supremo que les deje salir de prisión para ir a votar, si es que el 4 de enero, en el caso de Junqueras, y el 11, en el de Forn y Sànchez, el juez Llarena no decide su excarcelación.

Sin embargo, los cinco huidos tendrían que regresar a España y exponerse a ser detenidos y encarcelados (lo que seguramente ocurriría) o, si no, renunciar al escaño y dejar que corra la lista. Ponsatí, Puig, Comín y Serret podrían terminar haciéndolo para no ir a prisión, pero Puigdemont no, a menos que desista de ser investido presidente de la Generalitat.

Para optar a la investidura es preciso haber recogido el acta (bien presencialmente, bien por medio de un representante legal) y pronunciar un discurso ante la Cámara. Si Junqueras está libre, no hay problema; y si sigue encarcelado, depende del juez, puesto que hay un precedente: el etarra Yoldi, que en 1987 optó a ser lendakari.

Las mismas opciones tendría Puigdemont si regresa y es encarcelado, pero con el agravante de que, a diferencia de Junqueras, él ha sido prófugo de la justicia, además de estar imputado por rebelión y sedición.

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