02 de mayo de 2018
02.05.2018
Helena Maleno Activista por los derechos humanos

"El freno migratorio es el segundo negocio de las empresas de armas"

"Nuestra frontera es un muro como el de Trump, pero disfrazado" - "Muchas de las personas que migran no tienen derecho a elegir no migrar, les empujan"

02.05.2018 | 02:29
La activista Helena Maleno.

Helena Maleno es activista por los derechos humanos. Fue investigada por la justicia española y la marroquí por sus llamadas a Salvamento Marítimo.

-¿Cómo define su trabajo?

-Defensa del derecho a la vida.

-¿Le juzgan el 10 de enero por defender ese derecho?

-Es una investigación que comienza en 2012 por la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (Ucrif), que envía información a la policía marroquí para que investigue a una española que vive en Marruecos por presunto tráfico de seres humanos. Marruecos hace un seguimiento en el marco de la cooperación hispano-marroquí de control de fronteras y me investigaron hasta el año 2014, me pincharon los teléfonos y en el 2015 remite en comisión rogatoria a España una comunicación diciendo que no ha encontrado nada y que, por lo tanto, pide el dossier criminal que el estado español tiene contra mí. Se envían cuatro informes policiales en los que colabora el equipo de investigación de la Ucrif y Frontex. Esos mismos informes son depositados también en la Audiencia Nacional, que en abril de 2017 dice que lo que yo hago no es delito. Pero en Marruecos abren investigación, por lo que me llaman ante el juez de instrucción para ser interrogada sobre los dossieres que la policía española envió a Marruecos y en los que se me acusa de asociación de malhechores y de favorecimiento de la inmigración irregular.

-¿Se lucra con la actividad?

-No. Es solo por mis llamadas a Salvamento Marítimo. La policía se escuda en que yo quiero que la gente entre sin ningún filtro. Ahora estoy a la espera de que el juzgado de Marruecos diga si abre juicio o si archiva como ya hizo en su momento la audiencia nacional.

-¿Cuándo recibe los avisos?

-Cuando están en el mar, cuando están en riesgo. Nos llaman ellos o nos llaman familiares.

-¿Cómo se crean esos lazos de confianza?

-Con el trabajo, el día a día y la asistencia. Porque en las zonas limítrofes los derechos están limitados. El control de fronteras está por encima de ellos. Por lo que intentamos con nuestro trabajo que en estas zonas las mujeres no sean violadas, que los niños puedan tener un registro de inscripción civil... Y en medio de eso, en las fronteras, empiezan a salirnos también alertas de vida desde el mar.

-¿En qué condiciones viajan estas personas?

-Los subsaharianos y los marroquíes suelen ir a motor. También hay chavales que salen con remos tallados por sí mismos y con bidones de aceite a modo de flotadores. Algunos están saliendo en motos acuáticas y otros incluso en una tabla de surf. Por eso llaman, para que se haga un rescate. Y no todo el mundo llega porque muchos rescates los hace la marina marroquí por el convenio internacional de protección del derecho a la vida en el mar que se tiene entre estados y se quedan en suelo marroquí.

-¿Y el precio?

-Hay gente que paga 50 euros, hay gente que paga 200, hay quien paga 1.500 o 2.000 euros o hay gente que llega a no pagar nada. Porque muchas familias meten a gente que no tiene dinero pero que necesita salir de allí. Y en la valla no pagan nada. Es decir, hay más poder de las mafias en unas zonas que en otras. Y varía el precio dependiendo de ello.

-¿Os suelen llamar personas que buscan a gente desaparecida?

-Sí, nosotros también hacemos un chequeo de gente que ha podido morir en el mar, vamos a las morgues, buscamos los cadáveres, los identificamos, tenemos un registro de desaparecidos... Por ejemplo, en la última patera que murieron en el Estrecho 11 personas, solo con un superviviente... Inmediatamente las familias nos enviaron fotografías de los que habían desaparecido por si los encontrábamos.

-Pero de eso os estáis encargando vosotros, no el Estado español.

-El problema es que hay muchos desaparecidos y muertos y los estados no están poniendo los medios para identificarlos. Muchas veces las pateras desaparecen, la alerta se queda en el aire, la policía no sabe dar información... De hecho la cuñada de uno de los que murió en la patera nos llamó. Ella había llamado a la policía, pero esta no había sabido darle mayor información. Nosotros les pusimos en contacto con otros supervivientes para que les contasen como habían muerto.

-¿Les quitamos el derecho a duelo?

-Y de enterrar a su muertos. No lo pueden hacer si no ponemos nombres y apellidos, si no les damos dignidad. Porque al final son muchos los desaparecidos y muertos en las fronteras.

-¿Se os criminaliza por cubrir esas carencias?

-Las fronteras se han convertido en un negocio, ni siquiera es un problema ideológico. Las principales empresas de venta de armamento de Europa son las que tienen todo el negocio del control migratorio. Es decir, venden las armas, provocan los conflictos y, como consecuencia, el movimiento. Después el freno del control migratorio es su segundo negocio. Desde que ese dinero se esta moviendo, la situación de defensoras se ha visto deteriorada. Lo ha dicho el relator de Naciones Unidas, Michael Forst, en su último informe. Hay 45 casos abiertos en Europa de criminalización de la solidaridad. Ahora lo que buscan es seguir criminalizando a las personas que transitan por las fronteras. Hacen que la gente tenga miedo, que aumente el racismo, que aumente la xenofobia.

-Que se justifiquen los muros.

-Exactamente, que se justifique que nos invaden, que son malos y hay que matarlos. Es lo que pasó en Tarajal, donde estaba "justificado". "Ellos se tenían que morir porque se pusieron en peligro". Eso lo dijo la jueza en el auto, que no tenían ni derecho a ser salvados. Hemos normalizado tanto la criminalización del otro que no se activaron los servicios de rescate. ¿Que ellos se pusieron en peligro? Si un perro se tira a una piscina, usted se tira a salvarlo.

-¿El objetivo es blindar militarmente el Mediterráneo?

-Claro, el enfoque militar ya está en las fronteras. Y el dinero que están ganando los militares también. El informe Guerra de Fronteras, del Transnational Institute, estima que la industria de la seguridad de la frontera estaba valuada en 15 billones de euros en el 2015, y se valuara en 29 millones para el año 2022.

-¿El control migratorio mata?

-Sí, es lo que nosotros llamamos guerra de fronteras. Es una guerra de baja intensidad.

-¿Cuántas personas mueren en el Mediterráneo?

-Cada vez más. Se tiran más a la desesperada con condiciones climatológicas en las que los rescates son casi imposibles. También aumenta el poder de las redes criminales y a ellos les da igual que se ahoguen. Como pasa en Libia, donde te subes a la patera a punta de pistola. No tienen elección, ni posibilidad de imponerse. Cuanto más se militarizan las fronteras más se pueden aprovechar de esa vulnerabilidad, más se aprovecha la desesperación y, por tanto, más personas mueren.

-Señalamos a Trump, pero tenemos casi veinte kilómetros de vallas en la Frontera Sur...

-Nos gusta mirar hacia otro lado. Nuestra frontera es un muro como el de Trump, pero disfrazado. Tenemos a las autoridades de esos dos enclaves españoles en territorio africano que dicen burradas mucho más graves que Trump. Y tenemos también titulares en los medios que son mentira y que aumentan ese discurso del miedo.

-¿Qué daños han hecho expresiones como "avalancha" o "efecto llamada"?

-Muchísimo. Cuando hablan de efecto llamada yo hablo de efecto salida. Muchas de las personas que migran no tienen derecho a elegir no migrar. Les estamos empujando, y les empujan esas mismas empresas de la guerra que luego tienen el negocio del control migratorio. Tenemos que hablar de personas, pero los vemos como mano de obra, como esclavos. Hemos criminalizado y victimizado tanto... "Ay pobrecitas mujeres que son putas, que son negras, que son pobres".

-¿Por qué se ha asimilado tan fácil la política del miedo?

-Porque es fácil. Porque las sociedades europeas son sociedades que viven en una ilusión de seguridad. Y quieren seguir viviendo en ella. Pero la seguridad se acabo cuando empezaron los desahucios, con la ley mordaza y cuando tenemos a cantantes en la cárcel por decir ciertas cosas. Llevamos mucho tiempo perdiendo derechos. Cambiamos seguridad por libertad. Y cuando perdemos en libertad, perdemos también en seguridad. Que no nos engañen diciendo que el enemigo es el que está abajo de la valla. El enemigo es un sistema racista donde ahora cabes tú pero a lo mejor mañana ya no cabes.

-¿Entonces tendremos el derecho de ser escuchados?

-Tenemos que ser conscientes de que se puede dar la vuelta a la tortilla en cualquier momento. Nos hemos olvidado de nuestra condición de migrantes. Y ahora decimos que íbamos con contrato, pero trabajábamos en barracones, comíamos migas... Igual que hacen los migrantes que llegan ahora. Nosotros nos hemos movido. La libertad de circulación es algo natural y normal. Llevamos muy poco tiempo con fronteras. No fue hasta la I Guerra Mundial cuando empezó a existir el concepto del pasaporte.

-¿Cuándo llegan a suelo español saben lo que les espera aquí?

-Cuando inicias un proyecto migratorio, aunque sepas que hay riesgos, sopesas de dónde estas saliendo y cómo estas saliendo. Por ejemplo, las mujeres han normalizado como estrategia de supervivencia que en su proceso migratorio serán violadas. Esa es la realidad. Imagínate de dónde salen para que ocurra eso y lo acepten.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
 
Enlaces recomendados: Premios Cine