Corrida de toros en el Coliseum Morenito repite salida a hombrosLa feria taurina de A Coruña cerró tres días de festejos con la mayor afluencia de público de los últimos años PABLO LÓPEZ | A CORUÑA La puerta grande del Coliseum volvió a abrirse para Morenito de Aranda, un diestro que ya había salido a hombros el pasado año y que fue ayer capaz de desorejar a su segundo rival durante una corrida en la que Eugenio de Mora y Miguel Tendero cortaron un único apéndice. Los toros de la ganadería de Alcurrucén —la más conocida por nombre de todas cuantas participaron en la feria— obligaron a los diestros a trabajar muy duro para conseguir que el público se emocionara y aplaudiera. Fue el esfuerzo por agradar lo que los aficionados valoraron cuando pidieron la segunda oreja para el de Aranda de Duero, que se arrimó valientemente a los pitones de su segundo rival y que logró ligar buenas series de muletazos. La tarde en el Coliseum fue de menos a más. Todas las orejas llegaron en la segunda mitad del festejo y después de un inicio que hacía temer una jornada de sequía. El primero en saltar al ruedo fue Eugenio de Mora, un torero que había salido en la pasada edición por la puerta grande —curiosamente junto a Morenito de Aranda—. El diestro toledano no pudo hacer demasiadas florituras con Cornete, un animal con tendencia a quedarse a media embestida que incluso estuvo a punto de coger al matador. Eugenio de Mora, sin embargo, supo ligar algunos buenos pases con la muleta. Una pena la estocada tras pinchazo y el tiempo que tardó en doblar el animal, algo esto último que motivó un aviso. El de Mora no desesperó y dejó claro con su segundo rival que no quería irse de la ciudad de vacío. Puede decirse que el diestro ganó la única oreja que consiguió en la tarde gracias a una notable fase de muleta con Cumbre-Alto. El toledano recibió con la muleta en las tablas y de rodillas, una postura que tardó media decena de pases en abandonar y que generó numerosos aplausos en los graderíos. Era tal el agradecimiento del respetable hacia el esfuerzo que el torero realizó con la muleta, que ni siquiera la necesidad de dos intentos de descabello, con aviso incluido, evitaron que los aficionados sacaran sus pañuelos. El gran triunfador de la tarde fue el segundo en hacer acto de presencia sobre el ruedo del Coliseum. Morenito de Aranda protagonizó con su primer rival una faena un tanto sosa que, si bien suscitó algunos aplausos en la fase de muleta, terminó de muy mala forma. Una poco estética media estocada que hizo que el animal tardara demasiado en doblar dejó claro que no habría orejas con el toro Afectuoso —un nombre por cierto nada halagüeño cuando lo lleva un animal al que se le supone bravura—.Las cosas mejoraron para Morenito con su segundo rival, un toro de nombre Caprichoso y de 524 kilos que acabó desorejado y que fue, sin duda, el mejor astado de la tarde. El diestro agradó desde la fase de capote y los banderilleros estuvieron bien en comparación al desacierto generalizado con las banderillas que se observó durante la tarde. Su serenidad con la muleta, su búsqueda de la estética en cada pase y la posibilidad de encadenar buenas series de derechazos fueron de lo mejor que se vio sobre el ruedo. Una gran estocada remató esta faena que permitió que el joven diestro, que fue galardonado como el gran triunfador de la edición del pasado año, volviera a salir a hombros y aclamado por el público.
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