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Donde acaba Galicia y comienza SueciaLas personas que acamparon en A Grela para ser los primeros en entrar en Ikea recibieron comida y bebida del nuevo centro comercial, que hasta organizó filas y turnos para ir al baño JUDIT ESTEVE Ruido de camiones, voces que alentaban a los obreros a darse prisa entre expresiones irreproducibles, olor a asfalto recién echado y, como no, nervios de última hora y prisas por terminar las obras de la rotonda provisional. El contrapunto estaba ayer por la tarde a diez metros, donde el despliegue de medios y la capacidad de organización de la empresa Ikea, ante su inminente apertura de hoy, deja muy claro dónde termina Galicia y dónde comienza el nuevo Gibraltar sueco dentro de la ciudad.
Ikea hace gala de una seriedad nórdica que nada tiene que ver con las obras de su alrededor: puso una fecha para la apertura del centro y no la movió. Los responsables han sido previsores y dos días antes ya contaban con un equipo de 700 personas -los 400 nuevos trabajadores más un refuerzo de 300 de otras zonas- al frente de la preinauguración y la apertura del comercio. La empresa, que había prometido 200 euros en compra a los 20 primeros clientes y 50 para los 300 siguientes, supo hacer frente al éxito de público que tuvo su llamada y que mimó durante las horas previas a su apertura. La empresa, haciendo gala de la imagen riquiña que siempre intenta dar, ofreció desayunos completos y meriendas a las cerca de 100 personas que a primeras horas de la tarde de ayer hacían cola a la entrada de Ikea. La compañía sueca, además, puso empeño en que los coruñeses no llegasen deshidratados a la gran apertura por lo que un servicio de reparto de agua gratuita colaboraba a paliar los efectos del calor. Algunos de los responsables también acompañaban periódicamente cada dos horas a todos aquellos que quisiesen acudir a desahogar vejigas, para los que abría anticipadamente las puertas del centro pero siempre limitando la visita exclusivamente a los servicios. Ikea ultimaba ayer por la tarde detalles para la apertura de las puertas, que tendrá lugar hoy a las diez de la mañana. Los suecos han hecho madrugar a las autoridades que acudieron al desayuno presentación. La apertura tiene como padrino al alcalde de la ciudad, Javier Losada, que no tiene que cortar la habitual cinta sino comer espinacas y serrar un tronco como en toda inauguración de Ikea en el mundo. Las primeras personas que acamparon en las inmediaciones del centro alentados por los premios llegaron ya el pasado domingo por la tarde. El primero, Xabier Graña, se acercó hasta la explanada del comercio a las tres de la tarde del domingo y permaneció allí sólo, hasta que a las nueve comenzaron a llegar más compañeros de aventura con tiendas de campaña, comida, bebida y juegos para amenizar. Los propios clientes fueron quienes se encargaron de asignar el número por orden de llegada. Ikea colaboró y nombró al primero de la fila como coordinador. Durante las primeras horas de la tarde de ayer ya se repartían números mayores que 100.
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