La Opinión a Coruña

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Juegos de colores en la urbe más gris

Texto: Ana Rodríguez
Fotos: Casteleiro
Plaza de la Galera - Jacobo Jaspe
Juan Flórez-Labaca - Víctor Incio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De oca a oca y tiro por que me toca. La ciudad se ha convertido en un inmenso pasatiempo de mesa. Cada casilla es uno de sus armarios eléctricos, que han pasado de desaliñada cenicienta a reluciente princesa, gracias a la varita mágica de dos decenas de graffiteros coruñeses. El juego está ahora en descubrirlos en cada esquina, coleccionarlos como cromos y disfrutar de la colorida metamorfosis de maltratados espacios que la vista solía querer olvidar.

Acuarios, paquetes de regalo, bafles, repeticiones y variaciones del mismo motivo... los artistas aprovechan el prisma de las cajas de registros eléctricos -muchas de ellas asociadas al funcionamiento de los semáforos- para experimentar con un espacio diferente a los soportes planos en los que suelen trabajar.

La labor comenzó hace más de un año, cuando el Ayuntamiento de A Coruña tomó prestada esta idea del municipio de Gijón. El Concello aporta los materiales, y el graffitero, las ideas. En la actualidad, hay cerca de 35 armarios maquillados. Pero todavía quedan muchos otros despintados, heridos, parcheados, abollados, que esperan suplicantes que otros creadores los elijan para dejar huella de su buen hacer.

Las cajas suman su color al de los muros cedidos por la Concellería de Medio Ambiente para los artistas del spray. A Coruña va aceptando poco a poco las bondades del graffiti como arte urbano, algo tarde en comparación con ciudades como Vigo, por la fuerte presencia del mundo hip hop, o Lugo, donde el Gobierno local lleva años cediendo muros, pistas y hasta colegios.

En algunas ciudades canarias llegan a embellecer grandes laterales de casas, sus caras más feas y grises, hasta con pinturas firmadas por artistas internacionales, para convertirlas en foco de atracción de cientos de turistas.

Siempre condicionados por el reparto de los presupuestos municipales, la intención de Medio Ambiente es que el programa continúe. En breve, cinco armarios eléctricos más abandonarán sus tristes vidas de color verde descascado, para renacer entre coches ruidosos, molestos humos y transeúntes apurados, como hermosos respiros de color.

Paseo Marítimo-Hotel Riazor - Miguel Ruiz
Alfredo Vicenti - Jacobo Jaspe

Arco - Jacobo Jas
Calle Sol - Pablo Outón
Salesianos - Jacobo Jaspe

 

Jacobo Jaspe, artista del 'graffiti'

"Creo en la terapia de la pintura y los colores "

Jacobo Jaspe cree en el poder transformador de su pintura. Convertir una pared plomiza 

y desconchada en el marco perfecto para los juegos infantiles, "convertir el feísmo en belleza", transformar la energía oscura de un lugar abandonado en pulsiones y fuerzas positivas. Cree en el poder de sus sprays para llevar la naturaleza a donde no la hay, para llevar imaginación a un espacio perdido. Cuando pintó su Vaca surfera en la pequeña plaza de la calle Falperra, una madre le agradeció que le diera una referencia a su pequeño de dónde estaba, identidad de barrio, algo que, pasado el tiempo, pinte de arcoiris un recuerdo destinado a ser gris. Este creador coruñés de 29 años es el artífice del cambio de la mayoría de armarios eléctricos y uno de los principales referentes del arte urbano del spray en la ciudad. Ha hecho murales en la plaza de la Galera, en el parque infantil del monte de San Pedro o en la calle Brasil.

Jacobe Jaspe (FRAN MARTÍNEZ)

-Con la cesión de espacios municipales para pintar, dejan la clandestinidad. ¿Pierde el graffiti esa esencia, su origen, al institucionalizarse?

-No, al revés. Queda equilibrada la balanza en la reivindicación del graffiti como verdadero arte del siglo XXI. Por fin, se valora, se acredita y se aprecia.

-¿Y hasta que punto llega la desconfianza de la gente cuando están pintando un espacio público a plena luz del día?

-Siempre me encuentro con reacciones muy positivas, tanto de la gente joven como de la mayor, sobre todo, en cuanto empieza a ver que trabajo con temática infantil. Son espacios que van a aprovechar los niños, para ellos son como cuentos, en los que pueden meterse, desarrollar su imaginación, crear aventuras. Pinto un poco de todo, pero me gusta esa temática. También me influye lo surrealista, lo naïf y el lenguaje del cómic.

-Temática infantil con colores brillantes y vistosos.

-Yo creo en la terapia de la pintura. Los colores tienen un papel fundamental, comodesbloqueadores o animadores energéticos. Lo más importante es modificar el espacio y las ener-gías de la gente que puede pasar por delante. Y también aprovechar
las energías que cada espacio te ofrece. Todo para armonizar la ciudad y devolverle naturaleza.

-¿Es lo que motiva a un artista urbano?

-La motivación es algo fundamental para mí. Cuando ves interactuar a los pequeños con la pintura es muy gratificante. También lo hacemos por las nuevas generaciones. Por mejorar sus espacios de juego o sus recuerdos de infancia. Pero también para que vean que hay formas de canalizar su creatividad y sus ganas de expresarse.

-¿Qué da el spray que no da el pincel?

-Más tonalidades y un tiempo récord. El trazo es lo más importante, es muy agradecido cuando se trabaja con él.

 

Desaparición del museo coruñés del 'graffiti'

Avenida Arteixo - Jacobo Jaspe
Abel Soto - David Canosa

El Ayuntamiento anunció hace dos semanas la próxima remodelación de la Finca de los Mariño, en el entorno de la playa del Matadero. Un lugar asilvestrado, pero que es, según explica Jacobo Jaspe, "el museo coruñés del graffiti", con presencia de toda la historia del graffiti y de las diferentes generaciones de graffiteros de la ciudad. Todos desde Israel, el primer artista que empezó a trabajar en las paredes coruñesas y el primero que introdujo a Jaspe en el mundo de los aerosoles. 

"Fue hace quince años, nos movíamos por la plaza de Pontevedra", recuerda. Desde entonces Jaspe ha ido alimentando influencias y creaciones con lo aprendido en un año en Holanda, con el dibujo y la escultura, con las charlas que comparte con los pintores profesionales que pasan a comprar material en el establecimiento de sus padres... Hoy día pinta árboles ensoñadores para un parque infantil, pero hace unos años recorría la ciudad anotándose los múltiples lienzos de cemento disponibles para desarrollar su trabajo. Con el beneplácito municipal, fue convirtiéndolos en realidad. Aún le queda alguna espinita: "Hay un muro increíble desde el principio del desvío de la Domus hasta el edificio Miramar". Jaspe sostiene que no sólo el Ayuntamiento tiene que implicarse, sino otras administraciones y la asociaciones de vecinos, que, al fin y al cabo, "son los que ven esos muros feos todos los días".

 

 

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