![]() |
||||||||
|
De noite coa luz da lúa |
||||||||
Texto: J. A. Otero Ricart
|
|
|
|
Un pescador esperando en la embarcación tras lanzar las redes. |
Hace diez o quince años aún se podía vivir exclusivamente de la pesca en el río. Ahora es imposible, hay que compaginarla con otra actividad profesional". Fernando Ferreira, que habla por experiencia propia, es uno de los más de 500 pescadores gallegos y portugueses que faenan en aguas del río Miño en su tramo internacional. Una vez finalizada la campaña de la angula el pasado mes de febrero, durante esta época del año centran su actividad en la captura de la lamprea, cuya temporada se prolongará hasta el próximo 15 de abril; en el tramo superior, en aguas de
Arbo, la temporada de la lamprea se inició más tarde -a mediados de febrero- y no concluirá hasta el 15 de mayo.
Natural de Amorín do Miño, Fernando Ferreira conoce como pocos las peculiaridades de la pesca en el río, tarea a la que se dedica desde hace 25 años. Empezó de joven, pero es consciente de que las cosas han cambiado mucho desde entonces y ya no es tan fácil como antes, "tanto por la disminución de las capturas como por el hecho de que ahora para disponer de una embarcación y del equipo básico hay que invertir unos 15.000 o 16.000 euros, algo imposible para la mayoría de los jóvenes". Con el paso de los años han ido desapareciendo los carochos y los cayucos, embarcaciones tradicionales de la pesca en el Miño, de las que sólo queda un número testimonial, y ahora en su mayor parte se trata de planeadoras a motor de 5 o 5,25 metros de eslora.
"¿Que si es un trabajo duro? Se hace pesado -nos comenta Ferreira- cuando lo tienes que compaginar con otra actividad, como en mi caso, porque el hecho de pescar por la noche te quita horas de sueño. Pero si sólo te dedicas a esto se lleva perfectamente. Es más, a veces el río es el mejor relajante frente al estrés diario".
La mayoría de los pescadores van solos en su embarcación. Escuchar la radio suele ser una buena forma de pasar el rato mientras se espera a recoger las redes, pero en ocasiones la actividad pesquera no deja apenas tiempo libre.
Nuestro fotógrafo acompañó durante una noche en el río al tudense Antonio Piña, que continúa una tradición familiar de varias generaciones de pescadores en aguas del Miño, una tradición que empiezan a seguir también sus hijos. Aunque no se queja del trabajo, admite que "algunas noches se hace bastante duro, como estos días en que tenemos nortadas o cuando llueve". Antonio tiene 55 años y lleva pescando en aguas del río desde que tenía 16; por eso sabe muy bien que esto de la pesca va por ciclos, con años mejores y años peores. "El año pasado, por ejemplo, cogíamos unas 20 lampreas cada noche, mientras que estos días no pasamos de las dos o tres diarias. Pero eso no quiere decir que la especie se encuentre en peligro de extinción; de hecho estamos viendo que el río va llenísimo de crías. Se trata simplemente de los ciclos de la propia lamprea, aunque también influyen otros factores, como la temperatura de las aguas".
Luces en la noche
En la zona de Tui la jornada laboral para la pesca de la lamprea comienza al anochecer, cuando los pescadores embarcan con sus aparejos, y concluye hacia las 5 o las 6 de la madrugada, "aunque depende también de cómo hayan ido las capturas y se puede acabar antes si estás muy cansado o prolongar alguna hora más". En la desembocadura del Miño se trabaja de distinta forma, en función de las mareas: se comienza a faenar dos o tres horas antes de la subida de la marea y hasta que haya subido, tanto de día como de noche.
|
|
|
Un pescador del río Miño con una carpa. |
Los mejores meses para los pescadores del Miño coinciden con la temporada de la angula y de la lamprea. A partir de abril o mayo la actividad se reduce considerablemente. "En el verano cogemos cuatro anguilas y poco más", se queja Antonio Piña, que pertenece a la Cofradía de Pescadores de A Guarda.
Otro de los pescadores del río es Samuel Martínez Otero, desde hace una semana nuevo presidente de la Asociación de Pescadores do Río Miño, que agrupa a unos 200 socios. Natural de San Juan de Tabagón, Samuel es nuevo en el cargo, pero no en la profesión, no en vano se dedica a este tipo de pesca desde que tenía 14 años. "¿Que cómo empecé? Pues nada, tenía un vecino que pescaba en el río, un día me fui con él, me gustó... y aquí sigo". Uno de los objetivos del nuevo responsable de la asociación es el de buscar "una mayor coordinación entre todos los implicados para poder seguir viviendo del río y no esquilmarlo". Y al hablar de implicados se refiere tanto a los pescadores gallegos y portugueses que comparten aguas internacionales como a las comandancias de Marina de Tui y
Caminha. La Comisión Permanente Internacional del Río Miño se encarga de establecer al comienzo de cada temporada la duración de las vedas, así como los requisitos que deben cumplir las artes de pesca para las distintas especies y en los diferentes tramos del río. En cuanto a la relación que mantienen con los pescadores portugueses, Samuel Martínez señala que "no diferenciamos entre españoles o portugueses, todos somos pescadores del Miño y compartimos la misma actividad y las mismas inquietudes". De hecho, los pescadores españoles se llevan a veces mucho mejor con sus colegas lusos que con algún compatriota. "Trabajamos juntos... y revueltos", bromea Antonio Piña.
Sobre la actuación de la Armada española, Samuel Martínez no duda en afirmar que "estamos muy contentos con la labor que desarrollan, pero debería tener más medios, tanto de zódiacs como de personal. Están actuando contra la pesca ilegal y velando por la seguridad de los pescadores, pero con sólo 8 vigilantes es muy difícil desempeñar todas sus funciones. Hay bastante vigilancia, pero debería haber más", añade el nuevo presidente de la Asociación de Pescadores do Miño.
Una vigilancia que realiza también la Marina portuguesa. En la última luna de febrero agentes lusos descubrieron seis redes ilegales en la zona de la desembocadura del río, aunque no pudieron identificar a los furtivos, por lo que no se sabe si eran de la ribera del país vecino o españoles.
Benito Pousa, que acaba de presentar su dimisión como responsable de la Asociación de Pescadores do Miño, fue el primero en alertar sobre el uso de este tipo de artes ilegales, denunciando el uso de redes de saco en la desembocadura. Se trata de un artilugio destructivo, patentado en Portugal y de boca grande que se echa en el fondo del río y se recoge en cinco horas. Al margen de ese tipo de artes ilegales, para Benito Pousa el principal problema con el que se enfrentan los pescadores es la falta de agua en el río. "La barra está atascada y hace falta drenar el río desde la desembocadura hacia adentro. Si movemos la arena arriba no solucionamos nada, porque lo que interesa es que entren las corrientes del mar... Si no entran las corrientes no entra ni la angula ni el salmón".
![]() |
|
Antonio Piña en su embarcación ante el viejo puente internacional de Tui. |
Pousa achaca las diferencias de criterio entre los propios pescadores a que "hay demasiados intereses creados, dependiendo de la zona en que se pesque, y algunos sólo se preocupan de llenar el bolsillo, sin pensar en el futuro de las especies". En relación con el calendario aprobado en noviembre "había algunos que querían prolongar la pesca de la angula, sin tener en cuenta que se trata de una normativa de la Unión Europea por ser un alevín". Destaca este pescador de Tomiño la importancia de haber conseguido "que el río descanse los domingos", algo que no todos entienden. Y es que en el calendario aprobado para la presente temporada la pesca profesional en el río Miño está prohibida todos los domingos desde el 1 de enero de 2008, excepto la de la angula y la que se realiza en las pesqueras. La prohibición es extensiva a los festivos comunes del 1 de enero, 21 de marzo, 1 de mayo, 15 de agosto, 1 de noviembre y 25 de diciembre.
Por lo que respecta a la diferencia de criterios entre los propios pescadores, en gran parte están motivados por la zona del río donde trabajan, y no siempre se ponen de acuerdo sobre el caudal de las aguas y su efecto en las especies. "Estoy de acuerdo con que se haga el drenaje en la desembocadura -nos dice Antonio Piña-, pero ese no es un problema para que entre pescado, porque el agua sigue entrando perfectamente". También discrepan sobre el papel de los pescadores que compaginan esta actividad con otro trabajo profesional, por ejemplo en el sector del automóvil, o de los marineros prejubilados de
A Guarda, que encuentran en el río una nueva forma de vida y de completar la pensión con nuevos ingresos. Así, mientras algunos critican esa competencia, otros defienden su actividad, siempre y cuando cuenten con las licencias oportunas, y en el caso de los marineros jubilados elogian su gran profesionalidad.
Angula y lamprea
En lo que sí coinciden todos es en que las especies más rentables son la angula y la lamprea. La temporada de la angula concluyó a mediados de febrero y se caracterizó por la escasez de las capturas: unos dos kilos por luna y barca, con un precio de entre 350 y 450 euros por kilo. La mayoría del producto se envió a los mercados de Madrid, País Vasco y Portugal. Benito Pousa señala que "la pesca de esta especie va a menos e incluso desciende el número de pescadores por la falta de rentabilidad". Asegura que "los pescadores estamos concienciados en dejar de pescar angula un mes antes que en la fecha de la última campaña para permitir la repoblación de las anguilas".
La campaña de la lamprea, como señalaba Antonio Piña, también se está caracterizando por la escasez de capturas, pero no sólo en el Miño sino también en otros ríos gallegos. Los pescadores están cobrando ahora una media de 20 euros por lamprea, pero temen que los precios bajen más con la llegada de camiones con piezas procedentes de Francia.
![]() |
|
El buen estado de las redes es fundamental a la hora de iniciar una nueva jornada de pesca. |
Otras especies que se pueden pescar en el río son el sábalo, la anguila, el salmón, el mújel, la trucha, el reo, el róbalo y la solla. Al margen del rendimiento económico de cada especie, a Fernando Ferreira lo que más le gusta es "la pesca del salmón y del sábalo, y la que menos, la de la angula, por el esfuerzo que supone y la lucha contra el tiempo".
Le preguntamos si los peces se las saben todas para no caer en las redes y no duda en señalar que "después de veinticinco años pescando cada vez me
sorprendo más de cómo los peces van aprendiendo la forma de esquivarnos... no sé cómo lo hacen, pero consiguen escaparse".
El propio Ferreira nos describe la situación de las principales especies en el río Miño: "La angula la veo desaparecer día a día; hay un bajón galopante. La lamprea, aunque este año es muy malo, parece que se está recuperando. Sábalo y solla hay muy poco y el salmón es una utopía".
Antonio Piña apunta que "últimamente el río está plagado de cangrejo americano, pero no hay ninguna legislación al respecto, y por lo tanto no se puede capturar".
Durante la temporada de la angula se registró un hecho luctuoso, el fallecimiento de un pescador a principios de enero en una noche de temporal. "Por muchas medidas de seguridad que tengamos siempre puede ocurrir un suceso tan lamentable, como pasa también en la construcción", apunta Antonio Piña.
Para mejorar las medidas de seguridad, la Asociación de Pescadores do Miño ofrece trajes flotantes a 90 euros para los asociados, y a 135 euros para el resto de interesados. Tienen un 40% de flotabilidad por encima del peso normal del pescador "y además son livianos, cómodos y protegen de la lluvia y del frío", según explica Fernando Ferreira, miembro de la anterior directiva de la asociación.
En cuanto al futuro de su actividad, Ferreira cree que se presenta muy crítico, tanto por la contaminación como "por el aterramiento del río en la desembocadura, que impide que entren y salgan los peces". También critica la suelta indiscriminada de agua de los embalses, que provoca subidas y bajadas en el caudal del río. Y es que este año una de las notas negativas es la escasez de agua. "El río parece una charca; no hay corriente", se lamenta.