La Opinión a Coruña

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El nirvana gallego

Texto: Santiago Romero / J. Otero Ricart

Los budistas tibetanos coruñeses —un centenar— inaugurarán su templo oficial este año. Su maestro espiritual es el lama Tenzing Tamding, traductor personal del Dalai Lama, que visitará A Coruña en junio

Visita del lama Tenzing Tamding, residente en Los Ángeles, a sus discípulos coruñeses.

Hace ahora justamente seis años, en abril de 2002, el lama budista Tamdig Gyatso reunió a los mil quinientos monjes del monasterio de Dharamsala, en el sur de la India, donde reside el Dalai Lama, para despedirse. Se puso en postura de meditación y así permaneció tres días hasta pasar al paranirvana. Es decir, hasta superar el doloroso trance de la muerte. Las autoridades indias exigieron a los monjes que retiraran el cuerpo aparentemente sin vida del lama —carecía de signos vitales y su corazón se había parado, aunque permanecía en postura de meditación— ante el riesgo de putrefacción multiplicado por una tórrida temperatura de 40 grados. Los monjes se negaron. “No está muerto”, dijeron, “aunque su cuerpo carezca de signos de vida”. El lama continuó así durante horas y horas, sin que su cuerpo fuese afectado por los síntomas de la corrupción de la muerte.
Tamdig Gyatso fue el primer lama tibetano que dirigió espiritualmente a los pioneros budistas coruñeses hace ya doce años. “Lo tuvimos como maestro durante nueve años —recuerdan José y Lola, un matrimonio coruñés formado por una funcionaria y un comerciante que prefieren mantener en el anonimato sus apellidos—. Gente que conocemos nos contó de primera mano cómo fue su muerte, sus últimos momentos. Falleció de manera que no fallecemos la mayoría de las personas. Siguen en meditación, el cuerpo no se corrompe, no tienen los síntomas de la muerte que tenemos los demás. Han conseguido tener un control sobre el paso de la muerte a ese otro espacio
que nosotros no conocemos. Alguien que ha estudiado budismo sabe que es posible. A quien ha conocido a este maestro, como nosotros, no le extraña en absoluto que fuera capaz de eso, porque intuíamos que no era una persona como nosotros. Una de las meditaciones en las que nos entrenamos precisamente es para controlar el proceso de la muerte. Para evitar dejarse llevar por el caos, ser capaz de ser consciente y de dirigir la mente hacia donde uno quiere. Puede creerse o no. En el budismo no hay dogmas de fe, ni fe ciega.”
José y Lola son uno de los referentes más antiguos del budismo en A Coruña, que se remonta a principios de los años 90. Pertenecen a la tradición budista Guelupa, “a la que pertenece el Dalai Lama, aunque él mismo es el primero que dice que todas son igualmente
respetables”.
“En nuestro grupo puede haber alrededor de un centenar de personas —de ahí para rriba—, pero que acudan a los cursos, habrá unos 40. Somos los más antiguos, los fundadores”.
La situación que vive el Tíbet bajo la ocupación de China ha puesto de actualidad en Occidente al budismo tibetano, una de las familias de esta religión no teísta que todos asociamos con la figura del Dalai Lama y que cuenta en Galicia con unos 500 seguidores, la mitad de ellos en Vigo, donde existe el único templo oficial y el único monje budista gallego, Martín García, rebautizado como Thupten Chophel.

Un maestro tibetano realiza el corte de pelo ritual a sus discípulas.


Los budistas coruñeses han venido manteniendo durante años sus actividades espirituales en domicilios particulares, si bien las regulares visitas de sus maestros suelen estar acompañadas de actos que se celebran en locales públicos. Esta situación cambiará este mismo año, cuando esperan abrir su primer templo oficial.
“Estamos en trámites para que el Ministerio de Justicia nos reconozca como entidad religiosa. En su día se presentaron los papeles, pero fueron rechazados por defectos de forma. Tiene que pasar un tiempo para volver a presentarlos de nuevo. Oficialmente no existimos, pero en la realidad, sí. Llevamos doce años recibiendo a elevadísimos maestros tibetanos en A Coruña dos o tres veces por año. Desde el momento en que hay unas personas interesadas y hay grandes maestros que vienen, el templo existe, otra cosa es que exista oficialmente. Pero puesto que existe realmente, queremos que oficialmente se reconozca. El templo estará dado de alta pronto, muy posiblemente en este año. De momento, está nuestra casa, hay un teléfono al que llama la gente desde hace años. No somos los únicos referentes, hay más gente”, señalan José y Lola.
El actual lama que dirige espiritualmente a los budistas guelupa coruñeses es un prominente monje tibetano que reside en Los Ángeles, Tenzing Tamding. “Nuestro maestro estará en A Coruña en junio —informan José y Lola—. Es sobrino de nuestro maestro anterior, Tamdig Gyatso, que lo dejó al cargo de todos los centros que hay en España. Viene habitualmente, y en esta ocasión estará por lo menos seis meses en España, acaba de llegar. Tenzing Tamding fue el traductor personal del Dalai Lama al chino durante años. También enseña en Asia. Fue enviado por el Dalai Lama a enseñar en Occidente.”
José y Lola forman una familia budista, a la que también pertenece su hijo de 11 años. “Lógicamente, participa de la creencia de sus padres. Pero no es algo impuesto. Se trata de que poco a poco vaya comprendiendo y que después tome su propio camino”.
En Vigo existe desde 1996 un centro budista tibetano que organiza diversas actividades a lo largo del año, y en Vigo vive asimismo el único monje gallego de esta corriente espiritual,
Los budistas gallegos no se distinguen por ningún tipo de vestimenta especial. “Nos vemos aquí, en el centro, pero después cada uno lleva su propia vida, una vida normal que no se diferencia de la de los demás ciudadanos”, nos dice Eva María Figueiras, la joven presidenta del centro Dag Shang Kagyü Kun Chab Ling.
Entre 15 y 20 personas asisten con asiduidad a las prácticas rituales y a las meditaciones que organizan en su local de la calle Martínez Garrido, 18-2º. Eva conoció el budismo hace siete años, cuando una amiga la invitó a una sesión impartida por el lama Püntsok, aunque antes ya había leído cosas al respecto.
“Buscaba el conocimiento interior y una respuesta al por qué del sufrimiento; al principio sólo me acercaba al budismo tibetano cuando venía algún lama, pero desde hace un par de años me enganché definitivamente”. En su familia saben que es budista y que “no se trata de una secta sino de una religión con 2.500 años de historia, desde Buda hasta nuestros días, que ayuda a buscar en el interior de cada uno para vivir el amor y la compasión”.

El único monje budista tibetano gallego, Martín García —‘Tupten Chophel’—. / Rafa Estévez


Fue precisamente esa búsqueda interior —“una etapa de autoanálisis”— la que llevó a Julio González al budismo tibetano, hace ahora cinco años. En su caso buscó en internet “y ya vine decidido a avanzar en el desarrollo espiritual y dispuesto a ayudar a los demás”.
Otro de los asiduos del centro es Raimundo Expósito, que lleva diez años “en este mundo espiritual”, incluyendo un curso en Granada.
Para el no iniciado es difícil hacerse con el vocabulario específico del budismo tibetano. En el centro de Vigo, Carmen Mongelos, una de sus fundadoras, nos muestra el “gompa”, un altar que preside la sala donde realizan las prácticas rituales y la meditación.
“Dentro de los distintos linajes del budismo, el nuestro
—kagyupa— es el más ritualístico”, nos aclara Carmen, una paraguaya criada en Argentina y que reside en Vigo desde hace 18 años. Nos enseña también algunas de las “enseñanzas” que recitan en sus prácticas rituales, de las que hay más de 84.000 distintas, aunque obviamente ellos emplean tan sólo unas pocas.
Los budistas tibetanos que se reúnen en Vigo suelen realizar dos rituales: el tantra y el sutra, que incluyen cantos, recitaciones y visualizaciones. En el local de Vigo nos encontramos también con Aldina Laredo, la tesorera del centro, y con la brasileña Marcia Muiños. Sorprende la presencia mayoritaria de mujeres, tal vez por el hecho de que se tiende a asociar el budismo con los monjes… “Históricamente el protagonismo lo tenían los hombres, pero no por el budismo en sí, sino como sucedía en otras instancias de la vida, donde la mujer apenas aparecía”, apunta Carmen. “De hecho, en la actualidad hay lamas mujeres y también monjas”, añade Aldina. Sin olvidar, como señala Julio, que en el budismo “hay mujeres maestras y divinidades que son mujeres”.
El centro budista Dag Shang Kagyü Kun Chab Ling, que nació gracias al impulso del maestro Kyabye Kalu Rinpoche, dispone en la actualidad de
una página web —www.dskvigo.es–— donde se informa de los horarios de las distintas actividades. Dentro de unos días, el sábado 19 y el domingo 20 de abril, contarán con la presencia del lama Kelsang, que impartirá un retiro de meditación, con prácticas de shiné y lhaktong.
“Habitualmente —nos dice Eva Figueiras— nos reunimos los martes y domingos para hacer prácticas de budismo tibetano; dos viernes al mes practicamos la meditación y cada trimestre organizamos cursos o conferencias a cargo de diversos maestros”. Insiste la presidenta en que “cualquier persona que quiera conocer el centro no dude en ponerse en contacto con nosotros”.
Las prácticas de esta corriente budista en Vigo no se limitan, sin embargo, al centro Dag Shang Kagyü. El vigués Martín García Pérez, Thupten Chophel, que colabora también con el mencionado centro, es el único monje budista tibetano de nuestra comunidad y se reúne algunos días a la semana con un grupo de amigos para hacer meditación, con o sin visualizaciones. Martín, que cursó Ingeniería Técnica Industrial y ahora se dedica a la fotografía, se adentró en el budismo a raíz de la visita del lama Gueshe Tamding Gyatso a Vigo en 1994.
“Hasta entonces yo tenía una serie de inquietudes y las dos vías que me alimentaban eran el cristianismo y el montañismo. El cristianismo me daba respuestas, pero me faltaba la sabiduría que encontraba en la montaña, donde todo es uno. Sin embargo el montañismo entrañaba asumir unos riesgos que considero un error”.
Católico practicante hasta los 16 años, Martín destaca los aspectos positivos del cristianismo y colabora con los Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres, pero se planteaba otras preguntas. Tras conocer las enseñanzas del lama en el verano de 1994, leyó un libro sobre chamanismo, “pero no me llenó, porque se centraba en el poder, no en el amor y la compasión”.
Después leyó Las cuatro nobles verdades y otros libros budistas, entre ellos uno del lama que había estado en Vigo, Senda de luz. Y ahí encontró las respuestas que estaba buscando en su interior, “una forma de unir el cristianismo con la interdependencia y la ausencia de un yo”.
Y comenzaron los viajes. Primero, en el verano de 1994, fue a Menorca a estudiar con el lama Gueshe Tamding y “tomé refugio con ese maestro”. Unos meses más tarde acudió a Barcelona a recibir las enseñanzas del Dalai Lama.
“Todo el ambiente me fascinó; durante aquellos días viví una experiencia inolvidable”. Después regresó a Vigo pero enseguida volvió a Menorca con el lama que le formó, del que llegó a ser asistente.
Más adelante vendrían los viajes a la India. “Primero pasé cinco meses en Dharamsala, donde reside el Dalai Lama. Después fui otra vez a la India con el presidente de la Fundación Casa del Tíbet de Barcelona, que son los que están organizando ahora en España las manifestaciones contra la ocupación china”.
Durante sus estancias en la parte tibetana de la India recibió las enseñanzas del Dalai Lama y visitó lugares sagrados de la zona. Martín García es monje desde el verano de 2003, cuando estuvo viviendo en un monasterio tibetano, en el estado de Karnataka: “Fue una experiencia dura porque muy poca gente hablaba en inglés y la soledad era enorme”.
En sus primeros años como budista tibetano, Martín se encontró “muy solo, ahora te encuentras más arropado porque ves que en Galicia hay otra gente que piensa como yo. En mi afán de buscar, buscar y buscar llegué a ser incomprendido por familiares y amigos, por desconocimiento. Por eso ahora me gustaría facilitar el camino a otras personas, es lo que más me motiva”, concluye Thupten Chophel, que intenta encontrar un equilibrio entre su vida de budista y la cultura occidental.

 

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