La Opinión a Coruña

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Pasión por lo japonés

Texto: José A. Otero Ricart
Fotos: R. Grobas / J. Lores

La cultura japonesa desata una auténtica fiebre entre los jóvenes gallegos que los hace conocedores de todos los aspectos del país del Sol Naciente, desde el anime —dibujos animados— y el manga, hasta las fiestas de disfraces —cosplay— o la gastronomía

Una de las instalaciones de la artista Ana Soler que acogió el MACUF de A Coruña. / Víctor Echave.

Los aficionados gallegos a la cultura nipona se han ido organizando poco a poco en distintos colectivos. Uno de los más activos es la Asociación Juvenil Ippon, creada hace nueve años y que cuenta con más de sesenta socios. Su objetivo, “ser un punto de encuentro para toda la gente interesada en cualquier aspecto de la cultura clásica y moderna japonesa, así como en otras culturas asiáticas”. Como señala su presidente, Guillermo Maita, pretenden “divulgar los diversos aspectos de la sociedad y de la cultura nipona: literatura, manga, anime, cine, música, gastronomía, artes marciales, deportes, idioma, costumbres e historia”. Un objetivo que comparten otros grupos de jóvenes gallegos, como los de la Asociación Kamakura en Ourense o los colectivos Mangalego y Gofansub en A Coruña.
Si algo tienen claro en Ippon es que “no se trata de una moda pasajera, sino del acercamiento a una cultura diferente”. Un acercamiento que para muchos tuvo su origen en las series de dibujos animados. Fran Pino, otro de los impulsores de la asociación, recuerda que “el boom del manga en Galicia llegó a principios de los años 90 con la serie de televisión Dragon Ball. Después fueron llegando distintas colecciones y ampliándose el interés por la creación artística japonesa”.
A los aficionados a la cultura asiática se les conoce como otakus (del japonés, “enfermo”, aquel que siente la fiebre nipona). “¿Que si tenemos muchos frikis en nuestra asociación? Frikis, frikis, no demasiados… afortunadamente”, sonríe Fran Pino, que fue presidente de la Asociación Ippon y ahora es vocal de la misma. Al poco tiempo de constituirse, Ippon recibió un premio como la asociación más activa de la provincia de Pontevedra. Esta entidad juvenil, integrada en su mayor parte por universitarios, chicos y chicas, organiza proyecciones de cine y encuentros y talleres relacionados con el manga y la cultura japonesa, aunque al carecer de local propio encuentra no pocas dificultades a la hora de llevarlos a cabo.
La pasión por la cultura japonesa se deja notar en Alita Comics en A Coruña, una de las tiendas emblemáticas de la ciudad. Su propietario, Juan Carlos Sanmiguel atribuye este interés por la cultura nipona a que se trata de “un movimiento atrayente lleno de misticismo fomentado, principalmente, por el uso de las nuevas tecnologías y el acceso a internet que permite conocer nuevas realidades”. En el Salón del Comic que organiza la ciudad herculina cada verano es ya frecuente ver a visitantes que acuden disfrazados a las exposiciones y a los actos de esta feria. “Poco a poco van perdiendo la verguenza e, incluso, para la próxima edición queremos organizar un torneo de cosplay —el disfraz japonés— y otro de karaoke para los que contamos con el apoyo del Ayuntamiento”, nos señala Juan Carlos.

La sección manga de la tienda coruñesa Alita Comics. / Víctor Echave.


Es precisamente este soporte institucional el que permite que grupos locales con esta pasión común puedan trabajar conjuntamente y desarrollar mejor sus actividades. Este es el caso del foro Mangalego, representantes de la cultura Otaku, que organiza reuniones y torneos para los que cuentan con espacios como el Centro Cívico de Os Mallos.
“La cultura nipona es absorbente y es ahí donde radica la diferencia con la lectura de los superhéroes americanos. El manga tiene continuidad por su naturaleza coleccionista. No existe un único tomo de una serie, sino que son interminables. Aún así es una corriente compatible con los personajes clásicos”, aclara Juan Carlos.
En los últimos años están causando furor las muñecas japonesas articuladas, también conocidas como BJD (Ball Jointed Dolls). La principal característica de estas muñecas es que su propietario puede personalizarla al máximo con ropa y diversos complementos. En Galicia los otakus de las muñecas se agrupan en el foro G-Dolls.
El arte de vanguardia y la música japonesa son también protagonistas estos días en Galicia. En A Coruña, el Museo de Arte Contemporáneo Unión Fenosa (MACUF), tras acoger la exposición de la artista Ana Soler Cicatrices Invisibles, planifica ahora la proyección de sesiones de cine anime para antes del verano. “La experiencia fue muy positiva y el éxito fue mayor por el enorme interés que suscita este fenómeno, sobre todo, entre la gente joven”, afirma Jorge Núñez, responsable del Área de Educación del museo. Por ahora, pocos son los artistas que deciden formarse en Japón —salvo los casos conocidos de Soler y la ferrolana Pamen Pereira en la década de los 90— “aunque los que van, regresan enamorados del país y empapados de la cultura tradicional, a diferencia de los que eligen Nueva York o Londres como destino principal que optan por una visión más cosmopolita”, apunta Núñez.
En los últimos años han abierto sus puertas en Galicia varios restaurantes especializados en comida japonesa. En Vigo se pueden degustar los platos más conocidos del país nipón en locales como Isola Bella o Vigo Kyoto. En A Coruña el referente gastronómico nipón es el restaurante Shouri inaugurado en agosto del 2005. “La gente entra creyendo que sólo hay comida cruda, pero luego se les oferta una enorme variedad culinaria llena de sopas y salsas muy bien presentadas”, señala JuanJuan Jin, encargada de este negocio familiar. Con esta ruptura de tópicos los clientes comienzan a querer indagar más allá de la gastronomía nipona. “Tenemos clientes fijos que están deseando viajar a Japón o aprender el idioma”, concluye Jin.
El atractivo de lo exótico no es patrimonio de los más jóvenes, y de hecho entre los clientes de este tipo de restaurantes hay personas de las edades más diversas. “Viene todo tipo de gente—nos comenta Andrés Medici, responsable de Oh! Sushi—, muchos de ellos en su primera experiencia con la cocina japonesa. Y, claro, depende mucho de cómo haya sido ese primer acercamiento para que vuelvan o no en otras ocasiones… pero en general les suele gustar”.

Este pasado verano, dos representantes de la Embajada de Japón en Madrid participaron en la Fiesta del Pulpo de O Carballiño para intercambiar recetas. España y Japón, según explicó la periodista Masako Ishibashi, tienen en común ser los únicos países del mundo que consumen pulpo —tako, en japonés— en grandes cantidades, y afirmó que esta semejanza se plasma también en el paralelismo existente entre esta fiesta de O Carballiño y el homenaje que cada 8 de agosto brinda al popular cefalópodo la Isla de Amasuka.
En cuestiones gastronómicas, a Galicia y a Japón no sólo las une el pulpo, también las algas. La Cocina de las algas, de Galicia a Japón es precisamente el título de un curso de cocina que se impartirá el próximo mes de junio en la Cátedra de Gastronomía de la Universidad Valenciana Jaume I.
Y es que también en cuestiones gastronómicas crece el interés por la tradición y conocimiento de Japón en Galicia. Los otakus de la mesa son ya una realidad.

 

Carlota Quintana, dibujante y principal impulsora de un Salón de este tipo de comic en Galicia.

Galicia, capital manga del norte peninsular

Vigo podría convertirse en la capital del manga del norte peninsular si sale adelante el proyecto por el que viene luchando con empeño la joven Carlota Quintana, que ha creado un blog e iniciado una campaña de recogida de firmas para apoyar la celebración de un Salón de Manga en la ciudad. “La primera edición del Salón de Manga de Vigo estaba prevista para diciembre del pasado año —apunta Carlota—, pero al final tuvo que suspenderse por falta de profesionalidad de la empresa a la que habíamos confiado la organización”. Ahora ha presentado el proyecto en el Ayuntamiento y está a la espera de una respuesta, “aunque la complejidad del evento hace prácticamente imposible organizarlo este año, en todo caso sería en 2009”.
Carlota Quintana, también conocida como KawaiiDream, está ilusionada con el proyecto, “pues sería el Salón de Manga no sólo de Vigo o de Galicia, sino de todo el norte de España y de Portugal”. Esta joven es dibujante de manga e imparte cursos sobre esta modalidad artística en el Centro Cívico de Teis. “¿Desde cuándo mi afición por el manga? Desde pequeñita, porque tenía unos primos mayores que ya seguían las series más populares”. Respecto a las peculiaridades del manga, Carlota señala que se diferencia de otros estilos “porque da mayor expresividad a los personajes con menos líneas; con poco refleja más”, sin olvidar que nos acerca a una cultura diferente, a otra forma de ver la vida.
Una de las mejores dibujantes de manga de España es la santiaguesa Vanessa Durán. En 1995 ganó el Primer Salón del Manga que se celebró en nuestro país y al año siguiente inició su trayectoria como profesional. Van Duran, como es conocida internacionalmente, comenzó a publicar en la desaparecida Camaleón Ediciones con títulos como Uno entre un millón o la serie Sheol. Además de publicar en revistas como Shade, Kame, Minami 2000, Nautilus o Comic Anthology, ha participado en varios libros sobre cómo dibujar con estilo manga. En el año 2000 comenzó su proyección internacional, publicando sus ilustraciones en el libro canadiense Big Eyes, Small Mouth. Desde 2003 trabaja como ilustradora en la serie de libros de dibujo Mangamanía, que se publica en todo o mundo.

 

Los tambores gigantes de Odaiko

Una actuación del grupo de percusión gallego Odaiko.

La Sala Capitol de Santiago de Compostela acogió, el pasado 17 de abril, la actuación del grupo de percusión gallego Odaiko, formado en Holanda en el año 2003. El grupo toma su nombre del odaiko, una variante muy voluminosa del tambor tradicional japonés, el taiko. Con sus hasta 1,2 metros de diámetro y 1,5 de profundidad, este instrumento llega a requerir la participación de tres personas para ser tocado. Los integrantes de este grupo son Ton Martínez Risco, Juan Collazo, Roberto Oliveira y Antonio Ocampo, licenciados en percusión clásica, contemporánea y jazz en el Conservatorio de Amsterdam y en el Real Conservatorio de La Haya. Para sus actuaciones han importado desde Oriente un contenedor de barco cargado con decenas de tambores tradicionales, que son los gigantes protagonistas de su espectáculo Okho.
Más allá del karaoke, la cultura musical japonesa sigue siendo desconocida en Occidente. “Sí, lo más desconocido de Japón tal vez sea la música —nos comenta Fran Pino, de la Asociación Ippon—. Así como el cine va llegando poco a poco, de la música sólo nos ha llegado en parte la cultura del karaoke, todo un fenómeno social en Oriente, pero apenas conocemos la música tradicional del país del Sol Naciente”.

 

 

 

 

 

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