La Opinión a Coruña

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Dos gallegos ante la muerte

 

Toni Canet, director de 'Las alas de la vida'
“Tras verla se sienten mejor personas”
Toni Canet junto con Carlos Cristos en el rodaje de 'Las alas de la vida'. / LA OPINIÓN.

Toni Canet ha vivido tan de cerca el tramo final de la vida de su amigo Carlos Cristos que es comprensible que no quiera hacer declaraciones sobre su reciente muerte. Pero la película Las alas de la vida se ha convertido en todo un fenómeno social del que no puede evadirse.
–El Ministerio de Sanidad ha adquirido los derechos de Las alas de la vida para distribuir la película en DVD, y en Francia ha sido recomendada como material didáctico...
–Sí, gracias al acuerdo con el Ministerio de Sanidad la película tendrá una difusión de cientos de miles de copias. Está prevista su difusión a 20.000 médicos y llegará asimismo a los centros de salud y a diversas instituciones. Ahora se están estudiando las formas de distribución, pero una cosa está clara, quien quiera una copia la va a tener. Además, Las alas de la vida ha sido recomendada entre las estrategias del plan nacional sobre Cuidados Paliativos. En cuanto a Francia, ha sido seleccionada como material didáctico, por lo que se podrá ver en numerosos institutos del país vecino.
–¿Por qué la gente que ve el documental sale tan tocada?
–Tanto los críticos de cine como los espectadores coinciden en señalar que después de ver Las alas de la vida se sienten mejores personas, que han rescatado valores perdidos. No es fácil conseguir eso en apenas una hora y media de proyección. Lo cierto es que el contenido es muy profundo, toda una lección de humanidad, de amor y de cariño. Sin ningún tipo de ñoñerías. Conmueve al espectador y algunos salen con lágrimas en los ojos, pero también con una sonrisa. Al mismo tiempo ayuda a reflexionar sobre todo lo relacionado con el final de la vida. De hecho, después de muchas proyecciones lo habitual es que se celebren coloquios sobre esos temas, pero no debates crispados, sino diálogos… sin duda, la película tiene la capacidad de hacer reflexionar.
–Defina Las alas de la vida con dos o tres palabras.
–Algunos críticos han dicho que es un canto a la vida; algún otro ha señalado que se trata de una hermosa nana ante lo inevitable… La película tiene algo de sinfonía, de melodía cargada de fuerza, de amor. A los cinco minutos Carlos consigue que el espectador se convierta en amigo.
–Al margen de que se trata de un documental, ¿guarda alguna similitud Las alas de la vida con Mar adentro, la película que aborda el caso de Ramón Sampedro?
–Nosotros empezamos a rodar con anterioridad a Mar adentro. Como personajes, Carlos es muy distinto a Ramón Sampedro y también las películas son muy diferentes. Mar adentro es una película que defiende una tesis, a favor de la eutanasia. La nuestra no respalda ningún alegato sobre estos temas, pero sí que se tocan todos los problemas del tramo final de la vida, como los cuidados paliativos. Las alas de la vida no es una tesis, no toma partido; si algo defiende nuestra película es que está a favor de la sanidad pública y de la dignidad de la vida. Como detalle curioso, en un momento del rodaje, Carlos bromeó: ‘A que lo hago mejor que Bardem’.

 

 

 

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