La Opinión a Coruña

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Coruña a ritmo de rap

Texto: Lara López
Fotos: Casteleiro / F. Martínez

El hip hop invade las calles, lo podemos ver en los escaparates y en los muros de la ciudad. A Coruña se rinde a este fenómeno importado de las comunidades afroamericanas de Nueva York de los años setenta, y lo hace en todas sus vertientes
La moda rap invade los escaparates de la ciudad coruñesa.

Paredes teñidas con grafiti, pantalones tres tallas más grandes, rimas sobre bases de rap, piruetas imposibles, un lenguaje en clave… El hip hop es un movimiento artístico, musical, estético e incluso filosófico. Su himno es el rap; viseras, zapatillas y sudaderas con capuchas son su uniforme. Los poetas de la calle y los magos del vinilo son la cara más musical de esta cultura, la que más y mejor suena. Grupos emblemáticos del panorama del rap internacional y nacional tienen cada vez más adeptos en
A Coruña pero los grupos autóctonos también pisan fuerte.
“No sé en qué momento empezó a cambiar la cosa pero ahora se ven ya muchos grupos de aquí”, explica F de Flow, un rapero de A Coruña que lleva desde muy joven enganchado a la música rap y que desde hace un año empezó a escribir sus propias canciones y a publicar sus temas. “La divulgación es sobre todo a través de internet, con mySpace, conciertos hay menos, aunque hace poco estuvo tocando Lechowsky en el Palacio de los Deportes. La verdad es que no contamos con demasiado apoyo institucional y debería hacerse mucho más, sobre todo desde que vamos en aumento los aficionados a este estilo” afirma.
DJ Trape, Adrián cuando no está manejando sus vinilos, es uno de los pioneros del hip hop coruñés, comenzó a interesarse por esta cultura a través del grafiti, formó parte del grupo Asko de pintores callejeros y a raíz de ahí llegaron a sus manos maquetas de rap, sin embargo, él confiesa que todo viene de atrás, porque el rap es un estilo musical muy ligado a otros como el soul y el jazz. “Mi padre siempre fue un gran aficionado a la música negra, yo ya la escuchaba desde pequeño y como todo está unido...”, explica.
DJ Trape.

Para este DJ coruñés la cultura hip hop en A Coruña aún tiene mucho camino que recorrer pero va en la dirección correcta. “El rap en Galicia está mejor que nunca, eso es verdad, pero también es cierto que va a seguir mejorando, es algo que va a más. Cada vez salen mejores grupos, la gente quiere que Galicia se escuche y en A Coruña pasa igual, pero con algo más de retraso. La movida del rap empezó antes en Vigo, donde grupos como La Familia fueron de los primeros, además de que Vigo también tiene la influencia de Portugal, nosotros estamos algo más apartados. En A Coruña empezó esto con SRMP en el 94. Recuerdo que en el 98 fui a ver a La Mala María (ahora La Mala Rodríguez) a Punto 3, había costado 1.500 pesetas de las de entonces y éramos sólo cincuenta personas, que en ese momento ya era todo un récord. Y ahora, en conciertos de grupos maqueteros, puedes juntar en torno a 200 personas. Yo actué con Ámbito Kinitoh en el pub Garufa, que tiene más o menos ese aforo, y mucha gente que iba al concierto se quedó fuera”. Y los propios Ámbito Kinitoh, uno de los grupos de rap más conocidos en el ámbito coruñés, coinciden con esta idea, “el rap es un medio para expresar libremente tus ideas. Y en esta ciudad, así como en el resto de Galicia, la gente está cogiendo una calidad asombrosa aunque el Ayuntamiento no hace nada por nosotros. No hay festivales, no hay salas dignas para tocar y no podemos seguir enchufando la soundsystem a una farola”.

ALMA CALLEJERA
El principal obstáculo con el que se encuentran los que quieren dedicarse a esta música en la ciudad, es la falta de apoyo oficial. “La clave es la autopromoción y dejarte tú el dinero. Imagínate, yo llevo ya invertidos en esto por lo menos unos 6.000 euros y rentabilizarlos cuesta. Tengo 500 vinilos, cambié el equipo y los ordenadores porque me pasé a un programa nuevo. Tienes que ir evolucionando porque el mundo evoluciona. No me dedico profesionalmente porque es difícil vivir de esto, dinero no se gana, los que viven del rap en España son cuatro, luego hay otros que sacan algo de dinero, los que tienen disco pero eso es más gente de Barcelona, Madrid, Sevilla... Aquí falta recorrido todavía. A mí, por pinchar un día, me pueden pagar 30 o 40 euros por sesión, algún día incluso 100. Aun así, claro que me gustaría vivir de esto, el que ame la música y diga lo contrario, miente” confiesa DJ Trape, que añade: “Mi plan de acción ahora mismo es grabar mi maqueta, en cuanto salga haré copias y las moveré por España a través de amigos. En A Coruña y en otras ciudades gallegas las dejaré en tiendas. Hay que moverse fuera, pero lo más importante es hacerlo en tu ciudad primero, que es donde más te conocen. Y también a través de internet me intentaré promocionar. Internet para esto es una gran ayuda. Yo soy de los que piensan que la música tiene que ser libre, siempre, estoy en contra de la SGAE hasta la muerte. Además, realmente un grupo no vive de los discos que vende, de eso sólo viven Bisbal y el grupo de moda en los 40 principales”.

VÍDEOS PARKOUR A CORUÑA (autor TreblaUFO).

Más vídeos de TreblaUFO

“Hay que concienciar a la gente de que internet es un medio libre y debe ser vía de libre intercambio cultural. Los grupos tienen que apoyar esto y subir su música a internet, la gente debe luchar para defender como persona humana su derecho vital a recibir la cultura. Tiene que saberlo el señor que va en bus. Hay que firmar contra la SGAE”, recalcan los integrantes de Ámbito Kinitoh.
Los comienzos en la música siempre son difíciles y en esta cultura, más, porque en principio se trata de un estilo underground y minoritario, aunque cada vez sea más escuchado. Es poco frecuente que suene en las emisoras de radio y los conciertos suelen organizarse a través de la colaboración entre grupos y no con apoyos institucionales. Además, hay muchos que piensan que este tipo de impulsos irían en contra de la esencia de la cultura hip hop, que se debe regir por la ley de la calle y no por la de los sellos discográficos. Recientemente cuando el famoso rapero Porta visitó la ciudad en su gira de promoción, hubo muchos jóvenes que se acercaron a la firma de discos para increparle.
“Realmente no tienen por qué ser incompatibles el rap y vender discos. Un grupo, aunque esté en una discográfica como Universal, puede seguir siendo fiel a la esencia del rap. Aunque tampoco hace falta ser comercial para que tu música se escuche. Haz un tema, cuélgalo en mySpace y pasa los temas a través de la Red, así es como hacen los coruñeses Hades y Félix. Yo mis temas los grabo en mi casa con mi ordenador y mi micromierda —ni micro de 100 euros ni nada— y un programa bajado de internet. Recursos al alcance de cualquiera. Ese no debe ser un impedimento si quieres hacer rap”, comenta F de Flow.

EL QUINTO ELEMENTO

Igual hace Kaelegè, o lo que es lo mismo Kadiez, Gonzii y Lamas, tres jóvenes de A Coruña que desde hace casi un año decidieron llevar algo más lejos su afición por la música rap y formaron un grupo, ellos escriben y graban sus temas, y los dan a conocer a través de su página web. “Aquí los que empiezan se lo tienen que currar. A nosotros nadie nos dio nada ni nos ayudó en nada. Grabamos en casa con un micro malo, como podemos. La divulgación de nuestros temas la hacemos a través de mySpace, colgamos las canciones y nos hacemos publicidad, de esta forma también vamos conociendo a otros grupos coruñeses”, dice Gonzii. Ellos llevan menos tiempo sumergidos en este mundo, de hecho de momento se limitan al rap aunque reconocen que les interesan todos los aspectos que confluyen en esta cultura.
Kaelegé, ante un fondo de grafiti.

Los cuatro elementos que definen el hip hop son el Mcing o rapping, el Djing o turntablism, el breakdancing (bboying) y el grafiti. Este último lo practica el mismísimo Ayuntamiento de A Coruña. Al grito de “si no puedes con ellos, únete” el Concello acabó por rendirse al arte del spray. Él pone los muros y los grafiteros los dibujos. Y de ese matrimonio bien avenido viene la metamorfosis de la ciudad, las cajas eléctricas se tiñen de colores, como si de lienzos en tres dimensiones se tratase, y las paredes oscuras se visten de fiesta. Muchos artistas de galería reivindican que su obra salga a la calle en busca del público, el grafiti ya nació con esa chaqueta puesta. Los ciudadanos de A Coruña van aceptando el grafiti como arte porque se encuentran a diario con columnas, fachadas y muros maquillados. Cada vez son más los rincones de la ciudad que ceden ante estos pintores callejeros. Los pioneros, el paseo marítimo de Os Castros y los soportales del colegio Eusebio da Guarda, pero también las calle Nicaragua, Falperra... Al mismo tiempo, el grafiti empieza a colarse como un nuevo estilo de pintura urbana en las salas de arte contemporáneo (como una reciente exposición el el Museo Reina Sofía de Madrid)
Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y los grafiteros denuncian que su obra se sigue considerando vandalismo. El Ayuntamiento cede paredes a los pintores callejeros, sí, pero condiciona a los artistas al prohibir plasmar en los muros una de las particularidades del grafiti, la firma del que pinta.
Pero actualmente el hip hop traspasa sus propias fronteras y no se resigna a quedarse en los cuatro elementos originales. Sus adeptos lo reinventan y, a veces, es difícil situar los límites de esta cultura. “Yo pienso que se deberían reorganizar los elementos. Para mí el beatbox debería ser el quinto elemento del hip hop y en cambio sólo se toman cuatro. Incluso hay gente que quiere introducir el basket porque también nació en Estados Unidos en los setenta, por esos orígenes comunes. Desde hace unos meses yo también empecé con el beatbox. Soy principiante en eso pero ya me salen mis cosillas. Empecé con lo más fácil, lo típico, bombo y cajas pero poco a poco voy progresando”, explica F de Flow, y Trape añade: “La música es para todo el mundo y el hip hop es para los que aman el hip hop. El rap es la música y el hip hop es la cultura que engloba todo, esto es algo que muchas veces se confunde”.
Desde fuera tampoco se distinguen los límites, aunque se intuye que es mucho más que una afición, y los verdaderos protagonistas lo confirman. No es un estilo musical ni una moda, es una filosofía de vida. “Realmente vives hip hop. Yo por ejemplo voy por la calle y no puedo evitar fijarme en los grafitis, en parte porque también los hacía antes, pero es que es un todo, forman parte de mi cultura, me gusta ver beatbox, break, porque todo te llega. Realmente a quien le engancha el hip hop le enganchan los cinco elementos, engancha todo”, explica DJ Trape. Él lo tiene claro: “Ahora hay muchos que lo escuchan por moda, otros a los que les grupa un grupo determinado o una canción que alguien les pasó, a base del boca a boca. No es que llegue a enganchar a todo el mundo, no todos viven la cultura, algunos simplemente se acercan, incluso muchos que nunca pensaron que les pudiese gustar y hasta algunos que antes lo criticaban. La mayoría no se quedan en esta cultura y siguen escuchando de todo pero yo también escucho otros estilos, escucho mucho rock. Me encanta el hip hop, vivo para el hip hop, me levanto y me acuesto pensando en hip hop pero estoy abierto a todo tipo de música. Si de verdad te gusta la música no puedes limitarte a un sólo estilo”.

MUCHA POSE Y POCO RAP
Cada vez más tiendas de la ciudad llenan sus escaparates con ropa ancha, viseras y zapatillas abultadas que recuerdan a la estética del Bronx neoyorquino, películas en cartelera como Streetdance también reflejan esta tendencia por la moda hip hop y la estética urbana. Los institutos se transforman en pequeñas pasarelas de estas prendas y los padres de muchos jóvenes pagan los precios, a veces exagerados, de marcas como G-unit, G-star, Akademiks… porque sus hijos quieren vestir la moda rap, aunque muchas veces ni siquiera les interese realmente esta cultura. Los miembros de Ámbito Kinitoh admiten que el rap está de moda, pero en su opinión, aunque el rap seguirá creciendo, como moda no durará mucho.
Puede que sea porque el hip hop está rodeado de una estética muy llamativa que se hace atractiva para los jóvenes, raperos o no, pero eso tampoco significa que todos los que la vistan lo hagan por ir a la moda. Si el hip hop se define como una forma de vida, puede parecer lógico que se refleje también en el look de los adeptos. Pero debajo del disfraz no siempre vamos a encontrar la autenticidad que este transmite.

VIDEOS DE RAP A CORUÑA (autor ou7xnp).

Más vídeos de RAP en A Coruña

“Hay gente que lo considera una moda, pero para mí no es una moda, como yo llevo aquí años… A veces da la sensación de que hay demasiada pinta, parece que por llevar una ropa ya eres rapero y por llevar otra no. Hay gente que se disfraza de rapero pues simplemente porque les gusta la estética o por aparentar algo, yo no los entiendo demasiado. Hay de todo, como en todas partes. Hay gente que lleva pintas muy llamativas pero luego también hacen rap, muy buen rap y otras que no, que se ponen las pintas… incluso para ligar”, dice F de Flow. “A quien le gusta el rap de verdad lo lleva dentro, tú puedes ir con polo lacoste y ser rapero y serlo también con pantalones anchos”, concluye Trape. Y Ámbito Kinitoh no deja lugar a dudas, “el rap no es la prenda”.
Una de las características que definen esta cultura es la de su espíritu de denuncia y de crítica social. Protestar, en definitiva. El Hip hop en sus orígenes se usaba para denunciar actos, normalmente políticos, consiguiendo el rechazo o la enemistad de entidades como el gobierno. Por este motivo muchas letras de temas de rap versan sobre temas sociales como el maltrato, el cambio climático, la corrupción… Por este motivo, la idea de que no puede ser comercial ni mayoritario, se cree que popularizar la cultura del hip hop esconde su verdadera función: la denuncia del sistema.
Pero también en este aspecto el hip hop amplía su radio de acción y las letras de rap llegan, incluso, a convertirse en poemas románticos y cánticos narcisistas. “El rap egocéntrico no me gusta, el de yo soy el mejor, soy el puto amo, ese no me gusta. Me gusta el que te quiere transmitir algo, el de lléname con lo que me estás contando”, reconoce DJ Trape
El rap crece más allá de sus propias fronteras y A Coruña crece a ritmo de rap. Más allá de la pose engañosa, del adorno exagerado y de modas pasajeras, se esconde la verdadera alma del hip hop. Ámbito Kinitoh señala con el dedo dónde está, “en cualquier grafiti que veas en la calle, cualquier chaval que oigas improvisar con sus amigos, cualquier breaker bailando sobre un sintasol una tarde soleada cualquier día de verano o cualquier dj con un brazo más grande que otro por llevar de aquí para allá la maleta de los vinilos”.

Espectacular ‘parkour’

El parkour, o free running, es una práctica cada vez más extendida entre los jóvenes coruñeses que utilizan el mobiliario urbano como su gimnasio de entrenamiento particular. En medio de la polémica que no sabe si tacharlos de vándalos o atletas, la espectacularidad de sus movimientos no deja indiferente a nadie que los haya visto deslizarse por las calles y parques de A Coruña.
La definición más extendida de esta disciplina dice que “el parkour trata de ir del punto A al punto B de una manera más rápida, fluida y técnica posible”, lo cual traducido al lenguaje de la calle significa sortear muros y barandillas, reptar por las paredes, saltos mortales sobre arena y cemento...
Estos son algunos de los movimientos que dominan a la perfección los adeptos al último grito en deporte, denominados traceurs, pero ellos lo consideran algo más que ejercicio, una filosofía de vida. Y esta filosofía se basa en una idea fundamental, vencer obstáculos.
El espíritu de superación propio de toda práctica deportiva, en el parkour, además, se traduce en movimientos. No detenerse ante las dificultades y hacer que los obstáculos desaparezcan, no es sólo el mensaje que quiere transmitir el parkour, es, además, la principal, y casi única, regla del juego. Para practicarlo no hace falta una equipación especial ni instalaciones descomunales con red o canasta, no hay competición ni marcador ni árbitro, sólo es necesario cambiar la mirada con la que se observa la ciudad. Ser capaz de transformar un contenedor de basura, una escalinata, un muro o una explanada plagada de coches aparcados, en un campo de juegos sin fronteras, y jugar. Jugar a ser un superhéroe que encuentra siempre la vía de escape donde el resto no ve más que un callejón sin salida.
F de Flow.

Poetas del ‘flow’ gallego

No hay un sonido característico, ni sería correcto hablar de una “comunidad gallega” al estilo de lo que ocurre con Madrid o Andalucía, pero los principales representantes del rap gallego coinciden en que el estado del género en nuestra comunidad es hoy más saludable que nunca. Hay más artistas de calidad que en cualquier otro momento, y el caldo de cultivo de grupos anteriores como La Familia supuso el germen de la nueva generación de raperos que sorprende a propios y extraños con sus composiciones como el vigués El Puto Coke, que sigue siendo la figura de referencia con muchos años de carrera y de promoción de nuevos artistas a sus espaldas. Ha grabado con los raperos de referencia de nuestro país y con muchos extranjeros y, a pesar de las dificultades, ha decidido quedarse en Galicia. “La escena del rap está muy en forma, pero totalmente olvidada por la Xunta. Si eres bueno, tienes que irte fuera, como ocurre con casi todo en Galicia”, señala Coke. Pero él no es el único, Bansy, Diosquetecrew, Os Trasnos de Moscoso, estos dos últimos con letras en lengua gallega, Racketerno, DrumDrama o Woyza también representan la sangre nueva del flow gallego. Un estilo con letras y personalidades muy definidas en el que confían desde hace años. Ellos confirman que Galicia tiene todos los ingredientes para convertirse en la revelación del hip-hop nacional.