La Opinión a Coruña

Volver a la Página Principal

De la viñeta a la pantalla

Texto: Santiago Romero
Fotos: Miguel Carid

Cómic y audiovisual caminan en paralelo, especialmente en Galicia, cuna de tres de las cuatro cintas de animación que este año optan al Goya

Desde hace unos años, los cómics se han transformado en una buena fuente de inspiración para las películas. Las muchas posibilidades creativas de la banda diseñada han entrado con fuerza en el sector audiovisual y es habitual ver en versión cinematográfica las peripecias de los superhéroes. Pero las viñetas no se transforman en animación sólo en Hollywood. También en Galicia se está dando el salto del dibujo a la producción audiovisual. El potencial que aporta el llamado noveno arte al celuloide posiblemente tiene mucho que ver con el momento que está experimentando el cómic gallega, que ve cómo su nueva hornada de autores ve reconocida su labor dentro y fuera de las fronteras. La joven generación aporta frescura y calidad a un campo en expansión que ahora tiene en el audiovisual otra de sus proyecciones. De hecho, la destreza de los animadores gallegos ha quedado patente en la selección de los candidatos a los premios Goya en la categoría de película de animación. Los cuatro filmes que optan al galardón son: RH+. El vampiro de Sevilla, Donkey Xote, El lince perdido y El espíritu del bosque. De ellas, las tres últimas cuentan con participación coruñesa.
Casi todos están en la treintena. Son jóvenes pero no son novatos y ostentan una trayectoria de extensión variable que se sostiene en el tránsito de la banda diseñada a la pantalla o viceversa. Son autores que despuntaron hace unos años y consolidan una obra que no deja de asombrar con sus propuestas artísticas y expresivas.

David Rubín.

Tanto en el diseño de personajes como en el trabajo directo de animar, creadores como Fran Bueno, Marcos Calo, Daniel Montero o Miguel Robledo han compaginado páginas y animación en firmas como Tangaraño, Limaía o Bren, entre otras. Uno de los casos más significativos es el de David Rubín que, tras participar en otras producciones de Dygra llegó a codirigir el último filme de animación de la factoría, El espíritu del bosque. Este artista, ahora como director, con Miguel Robledo en el equipo artístico, trabajan actualmente en Holy Night, el nuevo título de Dygra Films.
Así que el noveno arte parece haber encontrado en Galicia una tierra fértil para su expansión. Los nombres de autores de cómics son cada vez más, aunque son pocos los que se dedican en exclusiva a la banda diseñada (BD), ya que lo combinan en la mayoría de los casos con la ilustración, el humor gráfico, la escritura, el diseño y, algunos, con el audiovisual. Ya sea por el interés por el género o por la necesidad de abrirse hacia otros campos, lo cierto es que el salto a la pantalla supone un nuevo potencial para el cómic.
Para David Rubín, historietas y audiovisual caminan en paralelo desde hace décadas, especialmente en otros países, así que es una derivación casi natural. “El cine y el cómic poseen ciertos elementos en común, por lo cual el audiovisual puede ser una buena salida (y de hecho siempre lo ha sido) para gente que se dedique al cómic, tanto dibujantes como guionistas, al igual que, por ejemplo en Estados Unidos, ocurriendo a la inversa, mucha gente del cine y la televisión, guionistas sobre todo, se están pasando al mundo del cómic, porque es un medio que les brinda mayor libertad”. Pero “no existe —continúa Rubín— una eclosión espontánea de dos días para acá. Yo mismo llevo manteniendo mis carreras en paralelo, tanto en el cómic como en el audiovisual, desde hace más de 10 años; de hecho me profesionalicé en el audiovisual mucho antes que en el cómic, solo que mi nombre comenzó a sonar antes por temas tebeísticos que cinematográficos, pero llevo el mismo tiempo solapando los dos medios”.

El paradigma

Rubín es un ejemplo paradigmático de autor que desarrolla su trabajo en ambas artes. A las librerías acaban de llegar dos nuevas obras suyas, Cuaderno de Tormentas Ed. Planeta DeAgostini) y Romeo y Julieta (ed. SM), una adaptación de 30 páginas a color, con guión de Ricardo Gómez del clásico de Shakespeare al cómic. “Actualmente —explica— trabajo en una nueva adaptación de clásicos de la literatura al cómic para SM, en este caso El monte de las Ánimas de Gustavo Adolfo Bécquer y continúo con mi colaboración para diversas revistas de cómic, entre ellas Barsowia o BdBanda, así como con diversos trabajos de ilustración”. Y en lo que a audiovisual se refiere, “estoy trabajando en la dirección, esta vez codirigiendo junto a Juan Galiñanes, en la nueva película de Dygra Films, Holy Night, que se estrenará en navidades del 2009 y que será la primera película española que use la nueva técnica cinematográfica Digital 3D, según la cual la película se proyectará en estereoscópico, haciendo que elementos del filme puedan salir literalmente de la pantalla hacia la butaca de los espectadores o que la sensación de profundidad dentro de la misma se amplíe”.
Todo un reto narrativo e innovador cuando todavía está reciente la inolvidable El Espíritu del Bosque, que acaba de salir en DVD en España, tras un exitoso paseo por los cines —12 semanas en cartel, 1.000.000 de euros de recaudación en taquilla, más de 200.000 espectadores— y que en breve comenzará su estreno por los casi 70 países a los que está vendida y que acaba de recibir el segundo premio a la mejor película en el Festival de Cine Infantil de Chicago.
Conocedor de los dos géneros, para David Rubín no es lo mismo la viñeta que la animación y la llegada de dibujantes al audiovisual no es un fenómeno paralelo al buen momento que vive la banda diseñada gallega. “Aunque cómic y cine tienen bastantes cosas en común son medios diferentes, y lenguajes diferentes, hay cosas que funcionan en cómic pero que en cine no funcionan, y viceversa. No llega con saber dibujar bien o incluso con hacer buenos tebeos para poder hacer o dirigir cine, son disciplinas diferentes y cada una requiere una preparación específica, aunque, cierto es, de lo que aprendes en una se beneficia la otra”.

Kike Benlloch.

De dibujos y celuloide sabe también mucho Miguel Robledo, integrante del equipo de Dygra y padre de numerosos personajes que se han propagado ampliamente por periódicos, fanzines, libros y revistas. Además de su trabajo en la productora, publica por capítulos la serie Los Cabezones en la revista BdBanda y ultima la adaptación al cómic de Edipo Rey para SM. Para Robledo, la banda diseñada y el trabajo audiovisual suponen maneras diferentes de trabajar, “aunque una vez que eres consciente de sus diferencias no dejan de tener muchas cosas en común”. El cómic y la animación se consolidan como géneros con cada vez más público, por eso es normal que sean muchos los que están volviendo los ojos hacia ellos. “Hay una mayor recepción de medios de comunicación, editoriales y productoras —refiere Robledo—. Puede decirse que se ha recogido lo sembrado por generaciones anteriores y ahora tenemos un mayor conocimiento y un mayor reconocimiento; lo cual hace más fácil trabajar ahora que hace diez años”.
Hay historias, creadores, potencial y cada vez más puentes que permiten transitar entre viñetas y pantallas. Lo sabe bien José Domingo, integrante del equipo de Dygra Films y autor —junto a Kike Benlloch— de Cuimhne: el fuego distante (Dolmen Editorial), el cómic de fantasía que han presentado por toda España. Domingo es un joven dibujante con proyección que conoce los dos mundos, el de la página y la narración audiovisual. “Puede decirse que se complementan —refiere—, especialmente la animación porque toca en bastantes puntos el mundo del tebeo, en tanto que se sustenta fundamentalmente en el dibujo. En animación todo ha de ser dibujado y diseñado en papel primero, y el dibujo de cómic y el de animación comparten requerimientos, la narración, el diseño de personajes y escenarios, la síntesis, y la expresividad”.
Pero a la hora de desarrollar el trabajo, son polos opuestos. “El cómic es muy solitario, la producción de la obra la lleva a cabo un grupo muy reducido de personas, un solo autor que se encarga de todo, un tándem guionista-dibujante, en ocasiones un tercero como colorista, cada uno en su casa, y para de contar. Tienes un control casi total de tu obra, es mucho más personal. Técnicamente, es un trabajo que puede afrontar una sola persona”, explica.
Si la viñeta es una labor individual, no ocurre así con las historias pensadas para el celuloide. “La animación es un trabajo de equipo —prosigue José Domingo—, técnicamente muy complejo, con gran número de personas muy especializadas implicadas en ello, y como tal, la labor del dibujante está supeditada a la cadena de trabajo y a los requerimientos técnicos, estéticos o narrativos de la película”. La animación es, además, un medio diferente de contar historias y un campo creativo “muy variado y muy divertido. Si a esto se une que vivir exclusivamente de los tebeos es muy difícil en España, el audiovisual me permite un trabajo estable en algo que me gusta”.

El Momento

Para contar historias hacen falta guionistas como Kike Benlloch, autor de varias monografías —la más reciente, Cuimhne, junto a José Domingo—, y de una larga lista de historietas cortas en diversas cabeceras y colaboraciones en televisión, cine y otros medios. Concentrado siempre en la creación de nuevos y particulares universos de ficción, Benlloch tiene en Hayao Miyazaki, Isao Takahata, Satoshi Kon o Shinichiro Watanabe a algunos de sus creadores preferidos respecto a la animación, además de los trabajos de los estudios Madhouse, 4C, Pixar, y UPA. Este autor es testigo del momento dulce que atraviesa el cómic gallego, que engloba una lista de nombres que se han fijado en la producción audiovisual para desarrollar sus trabajos.
Una de las razones de esta aproximación de géneros puede ser económica, opina Benlloch, debido a las escasas oportunidades industriales en el campo de la banda diseñada que empujan a muchos artistas a colaborar de manera más o menos habitual con el audiovisual, aunque en otras ocasiones los creadores tienen claro que prefieren llevar su carrera por la narración gráfica. “Hay mucho talento y creatividad entre los autores gallegos actuales de banda diseñada, y hay empresas que ofrecen un trabajo asalariado —un término clave, señala— en la animación, en condiciones que el cómic no ofrece hoy en día”.
Sea como fuere, en los últimos años la tendencia apunta a hermanar los géneros. El propio Benlloch, devoto del cómic, cuenta con trailers audiovisuales —en colaboración con Manel Cráneo y Alberto Vázquez— de obras como Freda y Dámsmitt, o David Braña, que empleó este método para promocionar Dos, la novela gráfica que este guionista presentó en septiembre.
A veces se recorre el camino inverso y es la pantalla quien llama al papel. En este universo del trazo y la viñeta brotan talentos como el de Alberto Vázquez, colaborador ocasional con Kike Benlloch y autor, entre otras muchas obras, de Psiconautas, un cómic revelación protagonizado por animales que viven en un mundo de fantasía que consiguió el reconocimiento de la crítica, y con la que ha logrado una subvención para desarrollar el guión de la versión animada de la historia.
Este es uno de los proyectos en los que está embarcado este creador que aún no ha cumplido la treintena, además de la realización de un libro ilustrado sobre Edgar Allan Poe “y la preparación de un documental con TV7 sobre el proceso creativo en los cómics, en el que salimos David Rubín, Kike Benlloch, Diego Blanco y yo mismo”.
El proyecto muestra las diferentes fases y métodos a través de los que se va dando forma a una historia secuencial relacionándola con las actividades de los autores. Es una muestra más de las conexiones entre la pantalla y la banda diseñada, que cada vez encuentran más campo de expansión.

-- Más imágenes --