Texto: Sara Vázquez
Estudio Alavista ofrece soluciones artísticas urbanas a escala monumental
Diseño, muralismo, ilustración, rotulación... “como si nos piden que decoremos un árbol”, dice Miguel Ruiz (Sekone), integrante junto con Leo López (NeoLeo) de Estudio Alavista (www.estudioalavista.com). Estos dos jóvenes, que se definen —tarea meritoria de por sí dada la amplitud del terreno que abarcan—, como “creativos”,ofrecen soluciones artísticas e innovadoras a cualquier tipo de propuesta gráfica. Ilustradores formados en la coruñesa Escuela de Artes y Oficios Pablo Picasso, se saben un una situación en cierto modo ventajosa en lo que a competencia se refiere. “Sí tenemos competencia porque sí hay gente que hace diseños, hay gente que pinta muros y hay gente que hace ilustración, pero no la tenemos en el sentido de que, en A Coruña, por el momento, no hay empresas que hagan lo que hacemos nosotros, que aúnen todo eso con el concepto con el que lo hacemos nosotros y con una línea estilística más urbana, más fresca y que tenga valor artístico”, dice Miguel.
Estudio Alavista se gestó a partir de una oferta que recibió Miguel Ruiz en septiembre de 2006 a través de la Asociación de Ilustradores. Para decorar los garajes y la azotea del centro de negocios BCA28, en A Grela, buscaban algo diferente y se lo ofrecieron a Miguel y éste le propuso a Leo que trabajase con él. “Ése fue el primer trabajo grande”, dice Leo. En ese momento se dieron cuenta de que trabajaban bien juntos y compartían ciertos modos de pensar, como la convicción —básica para ambos— de que, mientras fuese posible, querían trabajar como freelances y no como empleados de alguna empresa, y decidieron compartir los trabajos que les saldrían después. Y crearon Estudio Alavista que, como Leo explica, “es un concepto; no hay un estudio físico porque aún no nos salen tantos trabajos y de modo tan estable como para estar seguros de que vamos a poder pagar todos los meses un alquiler de mil euros”.
“Lo de los garajes de A Grela nos lo tomamos con seriedad y quedó muy bien”, afirman. Leo cita a su padre y se muestra convencido de que “muchas veces es más que en el momento adecuado hagas lo que tienes que hacer que otra cosa”.
Humildad y dar el callo es su receta, la que aplicaron a todos los encargos que afrontaron desde entonces. Estudio Alavista se ocupó de decorar el viaducto de San Pedro de Mezonzo con motivo del octavo centenario de A Coruña. Reprodujeron en las columnas a gran escala trabajos de los ilustradores coruñeses más conocidos, además de plasmar su propia obra. También fue cosa suya el diseño de la gráfica de la primera Feira de Arte Galega, en la que participaron también como artistas. Además, hicieron una intervención en el Macuf (Museo de Arte Contemporáneo Unión Fenosa), por un evento de moda que organizó José Matteos: “Pintamos, pusimos alambres e hicimos una especie de collage, medio pintura, medio instalación”. Trabajaron con las agencias de publicidad Bapi Conde y La Nuestra, en el caso de esta última para una campaña de prevención de riesgos laborales de la Xunta. “A lo mejor son cuatro o cinco los encargos grandes y parece poca cosa, pero hay muchas horas y mucho trabajo detrás”, dicen.
A esos proyectos habría que sumar, por ejemplo, los diseños de logotipos para empresas y, además, los proyectos que cada uno hace por su cuenta.
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Conjura de los astros. 8 columnas para 8 siglos
Es probable que muchos ciudadanos o visitantes de A Coruña hayan reparado en el aspecto que, desde hace unos meses, luce el viaducto de San Pedro de Mezonzo. El resultado es cosa de Estudio Alavista. Con motivo del octavo centenario del otorgamiento a A Coruña de la carta fuero que la convirtió en ciudad, el Ayuntamiento quiso conmemorar la fecha y decidió emprender diversas actividades, entre ellas, engalanar el viaducto de San Pedro de Mezonzo con escenas relacionadas con la ciudad o su historia, creadas para la ocasión por 16 ilustradores afincados en A Coruña: Miguel Robledo, Xosé Tomás, Manel Cráneo, David Rubín, Dani Montero, Emma Ríos, Marcos Calo, Patricia Castelao, Alberto Vázquez, Luis Sendón, Suso Cubeiro, Santy Gutiérrez (dibujante de LA OPINIÓN), Javi Montes, Fernando Llorente y Xosé Cobas, y los propios miembros de Estudio Alavista. Dos ilustraciones por columna y ocho columnas, una por siglo.
Los encargados de plasmar en las columnas a gran escala las ilustraciones, incluida la suya propia, fueron Leo y Miguel, para quienes el proyecto fue satisfactorio como reto profesional. “Está muy bien porque compruebas que eres capaz de reproducirlo, porque al principio había dudas de cómo íbamos a conseguir ser fieles al estilo de cada uno. Es algo bonito, y creo que logramos plasmar el estilo de cada ilustrador”, dice Leo, quien apunta que ellos sólo copiaron los dibujos. “No se puede decir que nosotros hayamos sido capaces de hacer lo que hizo, por ejemplo, Xosé Cobas, porque nosotros, salvo en nuestra propia ilustración, copiamos, no lo creamos, de modo que no es comparable”.
Punto de partida de expediciones y armadas es el título de la obra que Miguel y Leo hicieron para su media columna, compartida con Alberto Vázquez, ilustrador que a Leo le interesa especialmente “aunque a mucha gente no le gusta”. Según Leo, esto puede deberse a que algunos no entiendan muy bien las creaciones de Vázquez. Eso mismo pasó, según relatan, con su propia ilustración. “Había señoras que pasaban y nos preguntaban: ‘¿Y ese trozo no lo vais a pintar?’. Y nosotros respondíamos: ‘No, es así’. Y ellas replicaban: ‘Pero así queda feo, que se ve la columna’. Y, claro, no te vas a poner a explicar a todo el que te pregunta que es algo pretendido, intencionado, que se diseñó así para que el dibujo se integre en el espacio en que está, en el viaducto”, cuenta Leo.
De entre el total de la decoración del viaducto, resulta especialmente sorprendente por el realismo de su resultado el retrato de tres hombres que habitualmente estaban por la zona que Leo y Miguel pintaron en una pared. “Es un hiperrealismo con muchas horas de trabajo detrás”, afirman. Toda la decoración del viaducto requirió de mucho tiempo de trabajo para su ejecución, tiempo que se vio incrementado por la poca colaboración que prestó el otro tiempo, el meteorológico. “Al ritmo en que lo hicimos, trabajando los dos unas ocho horas al día, se hubiese podido hacer en un mes, pero fue como una conjura de los astros: llovía, hacía viento, oscurecía pronto... muchas cosas que nos impedían pintar”, recuerda Miguel.
Superado el reto que les presentó el proyecto del viaducto, los dos socios coinciden en que, aunque disfrutaron mucho haciéndolo, siempre es más satisfactorio pintar algo creado por uno mismo. Por eso les gusta todo lo que hacen en su trabajo, desde un logo hasta un muro, porque “al final, todo es más concepto que otra cosa. Cuando tienes claro el diseño, simplemente es aplicar la técnica adecuada”, dice Leo. |
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| Logo creado por Estudio Alavista y, bajo estas líneas, azotea del centro de negocios BCA28, en A Grela. | Estudio Alavista |
Sobre todos los trabajos que encaran Miguel y Leo planean la satisfacción y la motivación que confiere el poder trabajar en lo que más les gusta. “Si yo no estuviese trabajando en esto, pintaría igual; es una necesidad que yo tengo de expresarme”, afirma Miguel, “el más artista” de los dos ya que ambos coinciden en describir a Leo como “el más práctico, el que busca la forma de dar soporte a las cosas y hacerlas factibles”. Aunque el reparto de papeles no es estrictamente así —“no es blanco y negro”— ni quieren que lo sea, reconocen que la diferente forma que cada uno tiene de afrontar los proyectos da como resultado un buen equipo.
Si en algo aventaja Estudio Alavista a otras empresas del mundo del diseño gráfico es en la autenticidad de su uso de un estilo urbano. “Ahora está muy de moda toda la estética hip hop, el grafiti... está todo el tiempo en la televisión. Nosotros tenemos la ventaja de que venimos de ahí, sobre todo yo”, dice Miguel, que empezó a pintar grafiti hace más de diez años (tiene 26). Conocen mejor las técnicas que la gente que nunca lo ha hecho, pero aclaran que, contra lo que muchos piensan, lo que ellos hacen no es grafiti. “El grafiti tiene una intencionalidad y un código de comunicación diferente. La gente que hace grafiti lo hace por satisfacción propia y para comunicarse con la gente del grafiti”, explica Miguel, quien cree que muchos les consideran grafiteros porque “entienden por grafiti algo muy amplio”. “Nosotros usamos el spray como una técnica más, como usamos el lápiz”, ilustra Leo.
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| Logotipos creados por Estudio Alavista | Estudio Alavista |
Que mucha gente crea que algunas de las creaciones de Estudio Alavista son grafiti se debe en parte el mismo motivo por el que, en cierto modo, no tienen por el momento competencia directa en A Coruña: el estilo urbano y el concepto con que Leo y Miguel trabajan no está todavía instalado y asentado aquí. “En Galicia hay gente muy buena haciendo cosas muy buenas, pero hay trabajos que se valoran y muchos otros que no”, considera Miguel. “En otros sitios, como Barcelona o Madrid, está más asentado todo el aspecto gráfico del diseño, la ilustración... y está más respetado como profesión. Mucha gente no se da cuenta de que lo que nosotros hacemos tiene por detrás muchas horas de trabajo”, asevera. Un ejemplo de la dedicación que requiere uno de sus trabajos son los hombres a los que retrataron en el viaducto de San Pedro de Mezonzo. “Pintar a cada uno de ellos nos llevó una semana y media a dos personas trabajando 7 o 8 horas al día”, explican.
Los integrantes de Estudio Alavista hacen memoria y recuerdan que, en varias ocasiones, recibieron propuestas de gente que, al saber las condiciones y el presupuesto, se echó atrás. “Comparación rápida y fácil: si quieres un BMW, lo tienes que pagar. No es que nosotros sólo hagamos BMW pero, por ejemplo, un hiperrealismo como el de los pensionistas del viaducto, es mucho trabajo”, afirma Leo, quien apunta también que probablemente haya gente muy buena “haciendo cosas chulas, pero en su casa, de modo que, hasta que salgan a hacer el curro, no se les ve”.
Ése es uno de los aspectos que más suelen influir en el éxito en cuanto a número de encargos que recibe una empresa: la publicidad, darse a conocer. Y es un aspecto del que Estudio Alavista todavía no se ha ocupado. “No nos promocionamos nada. Es algo que sabemos que tenemos que hacer, pero estamos centrados en el trabajo y todavía no nos hemos puesto”, reconoce Leo, a lo que su socio añade que es algo que requiere primero un análisis. “No se trata de hacerlo a lo loco. Es un trabajo nuestro de briefing de objetivos, definir el público objetivo...”. Leo asiente y afirma que tienen que concretar más qué es lo que quieren hacer realmente, porque “como le estamos atacando a todo... Todo sí, pero, ¿para dónde?”
Preguntados por sus influencias o referentes, Miguel asevera: “Muchas, demasiadas para decirlas. Son mil estímulos visuales”. Leo señala que, además, le influyen cosas como la actitud que observa en una persona. “Quizá ves que alguien está haciendo las cosas con cierta intención y, aunque no tengan nada que ver con lo que tú haces, a ti te sirve para tu curro”, dice.
En cuanto a metas u objetivos, Leo y Miguel discrepan aunque, en cierta medida, vienen a decir lo mismo. Ambos coinciden en que lo que quieren es vivir “de esto”, del trabajo que en la actualidad desempeñan, y ambos se saben afortunados por estar haciéndolo ya. Las diferencias surgen cuando Leo afirma que, para él, las metas “son malísimas”. “Ponerte metas es poner puntos fijos y, de repente, hay que tirar hacia allá en línea recta”, considera.
Por el momento, los componentes de Estudio Alavista quieren asentarse, estabilizarse, y aseguran que la crisis se nota en todo, pero ellos siguen trabajando más o menos al ritmo habitual. “En cierto modo, lo que hacemos es trabajo para ricos, porque tú no necesitas que te pinten un muro para vivir, y los que tenían pasta antes siguen teniéndola ahora”, dice Leo que, al igual que Miguel, quiere tener tiempo para poder seguir experimentando y probando cosas nuevas. “Fuera de lo laboral, es algo que sale de mí. Si tengo una idea y nadie me la financia, la voy a desarrollar igualmente”, dice Miguel.
Estos dos diseñadores, creativos, ilustradores, han participado en varios talleres y han impartido charlas acerca de su trabajo en las que, para Leo, desempeñan de alguna forma una labor de “concienciación”. “No es que yo vaya a inculcarle mi forma de ver las cosas a nadie, pero explico lo que yo he visto y cómo entiendo eso”, dice Miguel. Tomando como ejemplo el grafiti, que Leo considera “muy irrespetuoso”, Miguel apunta: “Es como tirar un chicle al suelo. Si fumas, puedes tirar el cigarro al suelo o al cenicero”.
La próxima charla que impartirán será en el marco de unas jornadas sobre ilustración, en las que participarán también algunos de los autores de las ilustraciones reproducidas en las columnas de San Pedro de Mezonzo, en la Escuela de Artes y Oficios Pablo Picasso, el próximo 5 de mayo.
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