La magia y el misterio del carnaval de Venecia se asoma a los muros del Café Tortoni, en el Cantón Pequeño
Luis P. Ferreiro
La magia y el misterio del carnaval de Venecia se asoma a los muros del Café Tortoni, en el Cantón Pequeño. El fotógrafo Luis Freire, conocido por sus series de imágenes basadas en el jazz, expondrá durante todo el mes de febrero 18 fotografías en las que, bajo el título As Miradas do Carnaval, intenta recoger el espíritu elegante y el encanto arcano de los tradicionales bailes de máscaras venecianos.
Freire comenta que su pasión por ese carnaval se remonta "a hace 11 o 12 años", cuando fue por primera vez allí y descubrió "el ritual de las máscaras". La historia de estos disfraces se remonta a la Edad Media, a la época de esplendor comercial de la ciudad estado: "La gente se disfrazaba para mantener su anonimato —relata el fotógrafo—, cuando iban a jugar a los casinos o a visitar a sus amantes". Este origen canalla derivó, en los siglos XIX y XX, en las fastuosas celebraciones con las que se identifica en todo el mundo a la ciudad italiana, y que fascinaron al fotógrafo: "La gente va muy elegante, con mucho estilo. Hay un juego de señales; tú, con un gesto, les pides que posen, se detienen, les fotografías, te lo agradecen en silencio y siguen su camino". "La gente compite en elegancia y originalidad —prosigue Luis Freire—, con la dificultad de que las máscaras tienen expresión fija. Lo que hay que captar son los ojos", destaca.
Para un fotógrafo, entraña una gran dificultad captar los detalles de un rostro en un clima tan poco favorable como el del mes de febrero en el norte de Italia: "Las mejores horas para trabajar son al amanecer y al atardecer. A las 8 de la mañana saqué un par de fotos estupendas, pero por la tarde —se lamenta—, ya no era posible por la cantidad de gente que había". Esta progresiva masificación no ha hecho que Freire haya perdido su interés por el carnaval, pese a que hace dos años, cuando volvió tras su primera visita hace más de una década, se llevara una sorpresa negativa: "Vi que parte de la magia se había perdido. Había mucha gente disfrazada andando rápido, hablando a voces entre ellos, con sus cámaras colgando. Pero sigue habiendo pequeños reductos de autenticidad", concluyó.