
"No es una cumbre turística, en el que los ministros vienen a pasear y comer bien. Es una reunión de carácter político en la que se pondrán sobre la mesa asuntos de importancia". Los organizadores de la cumbre europea de Transportes que se celebra en A Coruña quieren dejar claro que la reunión que en los últimos días ha blindado la ciudad con policías y controles será algo más que una foto de familia. Como ejemplo, uno de los asuntos que se abordarán en el encuentro: el uso del polémico escáner corporal, un dispositivo de control que desnuda a los viajeros a través de rayos X para asegurarse de que no llevan armas ni explosivos. Estos escáneres, que para muchos socavan las libertades y derechos civiles de los pasajeros, ya se han instalado en algunos aeropuertos de Reino Unido, Alemania y Holanda, mientras otros países, como España, prefieren contar primero con una autorización comunitaria y homogeneizar los sistemas de vigilancia en todos los aeropuertos de la Unión Europea.
Aunque en un principio la seguridad aeroportuaria no estaba incluida en la cumbre, la detención en diciembre de un suicida que pretendía inmolarse en pleno vuelo entre Amsterdam y Detroit obligó al Ministerio de Fomento, que ejerce de anfitrión en la presidencia española de la UE, a cambiar la agenda del encuentro. Otro de los temas que los representantes de los 27 pondrán sobre la mesa de Palexco serán la "movilidad urbana": estudiarán modelos de transporte en ciudades y áreas metropolitanas europeas, un asunto que hasta ahora ha quedado fuera de la regulación comunitaria.
Antes de abordar estos dos asuntos de transporte, el viernes por la mañana, la curia europea también abordará otro asunto en el que Galicia tiene experiencia: los accidentes marítimos. Tras una conferencia en la que los 27 pondrán en común sus "avances" en la prevención y lucha contra estos accidentes, los delegados europeos visitarán, con el lucense José Blanco como guía, el buque de salvamento Don Inda -construido después de la marea negra del Prestige y con base de operaciones en Corcubión-, que atracará en el muelle de transatlánticos del puerto coruñés.
Con todo, las conclusiones a las que lleguen los representantes europeos reunidos en A Coruña no serán firmes e inamovibles, sino que se usarán "como base" para los futuros Consejos europeos en los que sí está previsto aprobar directivas sobre seguridad aeroportuaria.
Y es que la cumbre no tiene "estatus jurídico" ni capacidad de decisión. De hecho, técnicamente, no es una cumbre, sino una "reunión informal de ministros",
Y ni siquiera habrá muchos ministros, pues hasta ayer sólo estaba confirmada la presencia del ministro portugués, Antonio Mendoça, y del alemán, Peter Ramsauer, además de su homólogo español, José Blanco, y del comisario de Transportes de la Unión Europea, Slim Kallas. El resto de países enviarán, en lugar de a sus ministros, a los equivalentes a secretarios de estado. En total, unas 150 personas que harán de A Coruña una capital europea.
La cumbre europea de Transportes que comienza el viernes en A Coruña concluirá con una cena en María Pita, pagada por el Ayuntamiento, en la que el alcalde, Javier Losada, ejercerá de anfitrión. El Consistorio ha preparado una cena para los 150 asistentes a la cumbre (entre ministros, delegados y asistentes), que se celebrará en los salones dorado, azul y rojo del palacio municipal a partir de las ocho de la tarde. Para presumir de gastronomía, el menú estará basado en "productos gallegos", con un pescado como plato principal.
Los ministros y delegados europeos comenzarán a llegar hoy a la ciudad y está previsto que el viernes coman juntos en un hotel "cercano a Palexco". Su alojamiento se ha repartido por varios hoteles coruñeses y ha supuesto un importante refuerzo de la seguridad en toda la ciudad, donde desde principios de la semana han aumentado los controles policiales.

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