
La sexta y última jornada de Cibeles Madrid Fashion Week fue la del triunfo del blanco y negro, a cuyos pies se rindieron la mayoría de diseñadores a excepción de los detalles en rojo de la diseñadora coruñesa María Barros y de los modelos de Nicolás Vaudelet, quien sacó a pasarela pieles exóticas como las de pitón y anguila.
La coruñesa María Barros se decantó por vestir a las modelos como las muñecas de porcelana francesas de los años treinta, en una línea totalmente en blanco y negro con puntualísimos toques de rojo, en la que los materiales más usados son los paños, el algodón y el terciopelo de seda.
La joven diseñadora ha trabajado sobre modelaje para vestir a una mujer dulce pero con una parte oscura, con vestidos en negro ribeteados en blanco, detalles de tul, grandes lazos, faldas abullonadas y prendas de cancán.
Ion Fiz, encargado de abrir la pasarela, quiso con My Way homenajear a mujeres "de carácter" que han sabido transmitir una estética.
Reinterpretando a los clásicos de la costura, el diseñador vasco construye un mundo de contrastes que se inicia con prendas de día en crudos, tostados y chocolate con detalles dorados en los zapatos y cinturones.
La lana, la seda y el algodón se imponen, en una colección que incluye piezas de cocktail y de noche y aplicaciones de piel en abrigos y mini-capas con capucha.
Entre las prendas de Fiz destacó un vestido totalmente realizado en papel resultado de mezclar distintas técnicas como el plisado, retorcido y drapeado, la papiroflexia y el uso de distintos tipos de papel.
Espectacular final tuvo el aplaudido desfile de este diseñador, que terminó con un original vestido de novia blanco con incrustaciones de cristal en dos versiones: recogido con drapeado o totalmente suelto, cada cual más elegante.
María Escoté se ha inspirado en Fire Walk with me en el mundo animal para vestir a una mujer joven con prendas atrevidas en las que predomina el short con estampaciones de enormes águilas y blancos caballos. Las plumas de gran tamaño hacen suyo el próximo otoño-invierno en cazadoras, gorros, camisetas y pantalones, en una colección en la que abundan el color rojo y el rosa.
Por su parte, la debutante en Cibeles Teresa Helbig quiso reinterpretar los dorados años veinte, treinta y cuarenta en el mundo de la moda creando una colección exquisita tanto en los materiales -ante negro, tul de seda, gasas de chifón y crepe de seda- como en el diseño.
Los sugerentes vestidos en rosa talco, verde decó, plata vieja y negro los combina la diseñadora catalana con hojas de organza quemadas a mano y bordados a base de canutillos de plata que recrean el Art Decó.
Carlos Díez presenta una colección andrógina en blanco, negro y gris para "reírse de la muerte y echarle humor a las cosas trágicas". En una agresiva puesta en escena con pasamontañas incluidos, amplias prendas cubren a hombre y mujer: largos vestidos, pantalones pitillo y pantalones con el tiro por la ro-dilla.
Nicolás Vaudelet se ha retrotraído a la gran nevada del 2 de febrero de 1954 en Sevilla para transformar la pasarela madrileña en una estación de esquí por la que se pasean monos de snowboard, pantalones de alpinismo y falditas propias del patinaje artístico.
Vaudelet redibuja la silueta femenina con protecciones, hombreras y cortes ergonómicos, y se vale para ello de materiales como el neopreno, el nylon lacado o los plásticos mezclados con napa, ante, piel de anguila y pelo de cabra -blanco y negro- en unos espectaculares chaquetones après-sky.
El diseñador, que contó con la música en directo de la joven orquesta sinfónica Arte Novum, acolcha materiales sofisticados como el terciopelo, el punto, el crepe de seda o el encaje de chantilly en prendas de abrigo y añade el punto equino a sus casquetes de trampero, bolsos hinchados y maletines.
Blancos nieve, azul hielo y distintos matices de negro se suavizan con rosas pasteles y amarillos de la luz de invierno, así como con el color fuego propio de la piel de guarnicionaría.
La andaluza Juana Martín apostó por formas voluminosas en blanco y negro, sacadas de las películas de los años cincuenta, para las que todavía no existía el color.
Combinando texturas, la creadora cordobesa diseña chaquetas, abrigos acolchados y vestidos en los que introduce las tachuelas, aplicaciones de flores y multitud de tiras para dar volumen.
Larga sesión matinal de la última jornada de Cibeles Madrid Fashion Week, en la que los desfiles dobles pesaron demasiado.
Ya por la tarde, los peleteros Jesús Lorenzo y Miguel Marinero clausuraron la pasarela con impresionantes piezas de abrigo clásicas y coloridas.
Lorenzo, en cuyo desfile irrumpieron dos activistas contra el uso de pieles animales, presenta astracán reversible en verde esmeralda y oro viejo, piel pintada, piezas rosas, blancas y magentas de cordero merino, martas teñidas en azul y morado y visón claro y oscuro en capas, chaquetones y estolas.
Por su parte, Marinero busca un look inspirado en Studio 54. Encontramos abrigos envolventes con mangas acabadas en vuelta, ponchos con mangas japonesas, espaldas libres, prendas stretch en cuero blanco y laminados de cocodrilo. Conejo, visón roto en tiras, cordero negro plisado, napa, visón, ante y colores luminosos formaron la apuesta del diseñador para el próximo otoño-invierno.

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