La originalidad es la seña de identidad que ha acompañado desde siempre a este local
Redacción
El Patachín/fotos: patachim1/3
La originalidad es la seña de identidad que ha acompañado desde siempre a este local, incluso cuando antes de ser el bar Patachín durante varias décadas aquello era el restaurante de un bohemio (esto suponía ser un marciano en esta ciudad de provincias) en el que pasaban cosas tan curiosas como que cantara Manquiña travestido a los postres. El local volvió a funcionar a fines de los años 90, sin cambiar en casi nada su decoración, como bar de copas para pinchar música dura e independiente y con una vocación política de claro signo nacionalista. Nuevamente contracorriente se ha convertido en refugio de una fauna nocturna de lo más dispar, que resulta muy difícil de encontrar en otro local de la ciudad. Situado en el entorno de la céntrica plaza de España forma parte de otra movida nocturna, contracultural e irreverente. Las tardes son más tranquilas, hasta que suben el volumen y bajan la luz para iniciar la sesión nocturna.