
"Estoy tranquilo porque tengo una plantilla de plenas garantías", insistía José Luis Oltra en una entrevista concedida a LA OPINIÓN la semana pasada, a solo unos días del cierre del mercado invernal. No transmitía ansiedad ante la incertidumbre sobre posibles fichajes. Al contrario. Contagiaba serenidad y, por encima de todo, un sentimiento de confianza en el grupo con el que viene trabajando desde que se hizo cargo del Deportivo. A sus órdenes está "la mejor plantilla de Segunda", según recalcó Augusto César Lendoiro anteayer bien entrada la noche, cuando confirmó que no habría sorpresas de última hora.
Lo intentó con tres jugadores del Benfica. Hace unas semanas, Rodrigo Mora, y más recientemente, Joan Capdevila y Nélson Oliveira, pero pese a los esfuerzos resultó imposible cerrar ninguna incorporación. Tampoco hubo salidas, por lo que el valenciano seguirá teniendo a sus órdenes a los mismos 28 futbolistas -24 de campo más cuatro porteros- con los que viene trabajando desde pretemporada. De esta manera el Dépor retoma la costumbre que rompió hace justo un año, cuando firmó a la vez a tres jugadores: el retornado Xisco, Pepe Sand y Javito. Lendoiro los presentó conjuntamente en un acto "de subidón" -así lo calificó- pero apenas pudieron ayudar. Javito ni siquiera debutó por culpa de un tránsfer que nunca llegó. Su cesión hasta junio se acordó con el Aris de Salónica en 150.000 euros, aunque el Dépor sólo llegó a realizar un primer pago de 60.000 previo al litigio legal que aún mantiene por no haber podido alinear al extremeño.
Un año después, en Segunda, y con la lección aprendida, enero finalizó sin ninguna inscripción. Cero incorporaciones a mitad de temporada, como en 2009 y 2010. La mala experiencia de hace un año no fue la única negativa en A Coruña desde que en 1995 se abrió la posibilidad de fichar en enero. Renaldo llegó por estas fechas en 1997 presumiendo de ser "una mezcla de Ronaldo y Rivaldo", pero pronto evidenció que solo compartía con ellos su origen brasileño. Junto a él aterrizaron Hélder y Flavio Conceiçao, con el que el Deportivo acabaría haciendo un negocio redondo traspasándolo al Madrid. Costó 4,4 millones de euros y el club merengue pagó por él 24.
Al año siguiente, 1998, llegaron con el frío cuatro futbolistas a la vez: los hermanos Lionel y Mauro Scaloni, más los uruguayos Sebastián Abreu y Manteca Martínez. Solo cuajó Leo, que sintonizó desde el primer momento con la afición. Los demás, salieron ranas. Quizá por ello el Deportivo pasó seis temporadas seguidas sin retocar su plantilla en enero, hasta que Fabricio Coloccini llegó del Milan en 2005 a cambio de tres millones de euros. Al año siguiente también hubo caras nuevas, el insulso Paco Gallardo y el prometedor Javier Arizmendi, flamante campeón de los Juegos Mediterráneos. El madrileño, titular indiscutible a las órdenes de Joaquín Caparrós, ofreció un notable rendimiento durante el año y medio que jugó en Riazor, aunque ni mucho menos comparable al que prestó Christian Wilhelmsson, el último gran revulsivo.
El Deportivo atravesaba una situación muy delicada en aquel mes de enero de 2008, ahogado en la penúltima posición de la tabla. La llegada de Willy, unida a la decisión de Miguel Ángel Lotina de cambiar el sistema y pasar a jugar con una defensa de cinco hombres, fue decisiva para la reacción. Cuatro años después, y en otra categoría, el equipo coruñés seguirá hasta el final con los mismos futbolistas con los que empezó. De los 22 clubes de Segunda, sólo seis además del Dépor no se han reforzado: Valladolid, Celta, Murcia, Alcorcón, Barcelona B y Numancia.

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