R. PRIETO | A CORUÑA
-La guerra por el dominio del mar era decisiva. ¿Qué razones cree que llevaron a los republicanos a perder esa batalla?
-Hay varias. Una es de concepción estratégica del combate. Faltó unidad en el bando republicano. Pero la guerra también se perdió por la falta de compromiso de las democracias occidentales con el Gobierno de la República y el masivo apoyo de Alemania e Italia a los sublevados. En el ámbito naval, desde los primeros momentos de la sublevación, se hizo patente que la inmensa mayoría de la oficialidad estaba con el bando sublevado. Una gran mayoría, en torno al 85% de la oficialidad del Cuerpo General de la Armada o bien fallece en combate o en la represión de los primeros meses o se pasa en bloque al bando sublevado. Del 15% que queda en el bando republicano, la mitad son simpatizantes de los sublevados, lo que pasa es que la guerra les ha cogido en un lugar del que no pueden escapar.
-¿Esa fue la causa de las deserciones?
-En el Cantábrico es donde ocurre con más frecuencia. De los 18 oficiales de la Marina republicana, más de la mitad se pasaron al enemigo y las tres cuartas partes simpatizaban con él. Pero eso no se sabía en aquel momento y lo único que se veía era el resultado: la escasa operatividad de las fuerzas navales. En el caso del Cantábrico, pensaban que era falta de espíritu combativo o de cualidades técnicas del personal. Pero la realidad es que desde dentro, los oficiales trataban de hacer inoperativas a las unidades bajo su mando.
-La flota civil y varios gobiernos autonómicos, entre ellos el vasco, se movilizaron para defender sus costas. Entre esas fuerzas auxiliares está la Marina Auxiliar de Guerra vasca. ¿Qué papel desempeñó en su año de operatividad?
-En el Cantábrico, los medios navales disponibles para la República eran materialmente muy escasos, entonces se echó mano del apoyo que pudieran prestarle los gobiernos locales. De todos, el vasco fue el que reunió un mayor bloque de medios para ayudar a la Marina Republicana en aquellos cometidos que no podía alcanzar, que básicamente eran la protección del tráfico costero y la limpieza de minas en los accesos a los puertos. Así nació la Marina Auxiliar vasca.
-Pero su función fue más allá...
-La escasez de medios navales hizo que la Marina Auxiliar tuviera que realizar cometidos para lo que no estaba preparada. Lo hizo bien para ser una fuerza naval formada por voluntarios sin preparación militar. Actuó con motivación y cumpliendo sus funciones. Pero en ocasiones tuvo que suplir a las unidades republicanas en cometidos que eran más propios de destructores que de bacaladeros o bous armados.
-¿Qué hacían casi un centenar de gallegos en la Marina Auxiliar vasca?
-En aquella época en la localidad de Pasajes había una colonia de gallegos muy importante trabajando en las embarcaciones pesqueras. Un buen número se incorporaron a la Marina voluntariamente cuando esas embarcaciones pasaron a la Marina Auxiliar.
-¿Qué pasó tras octubre del 37 con esos pescadores reconvertidos en soldados del mar?
-La mayoría escaparon a Francia. Un pequeño núcleo quedó en las embarcaciones para el mantenimiento. Pero la mayoría de las tripulaciones fueron desembarcadas. Algunos quedaron en Francia como refugiados. El núcleo más numeroso ingresó en la Marina republicana, pero un número también importante ingresó en los Carabineros del Mar. Una decena pasaron al servicio de tierra. Después de la guerra vino el exilio o los duros años de la posguerra.