JAVIER SÁNCHEZ DE DIOS
Confirmado que éste es un agosto extraño, en lo político además de en lo meteorológico. Es un secreto a voces que los protagonistas de la vida pública esperan un otoño especialmente caliente. Sobre todo desde el BNG, cuyo portavoz nacional, Guilherme Vázquez, anunció, nada más ocupar su cargo, que llevaría la oposición a las calles.
Para los nacionalistas, el gobierno de Núñez Feijóo es algo más que un adversario: entienden algunas de sus decisiones como un ataque frontal. Especialmente la anulación del llamado concurso eólico, pieza clave en una estrategia que a medio plazo buscaba la creación y consolidación de un tejido empresarial afín al BNG o, al menos, no demasiado hostil.
Esa estrategia, diseñada por Anxo Quintana, contaba con el respaldo del partido más poderoso de la organización frentista, uno de cuyos referentes, el conselleiro de Industria Fernando Blanco, la puso en marcha. Y, curiosamente, dirigentes de algunas de las empresas adjudicatarias, habían acudido, por expresa invitación de Quintana, a entrevistas con Jordi Pujol durante una visita a Galicia del ex presidente de la Generalitat antes de la decisión del concurso.
Un secreto a voces es también que esa operación incluía la creación de un grupo mediático, financiado sobre todo por la empresa constructora San José -adjudicataria de eólicas-, de Jacinto Rey, quien apareció con Anxo Quintana en unas fotos a bordo de su yate, publicadas y aireadas por sectores afines al PP y que causaron un deterioro considerable a la imagen del entonces líder nacionalista.
De reojo
La anulación por Núñez Feijóo del concurso ha provocado no sólo la preocupación en las empresas -constructoras, conserveras y agrícolas-, sino la desconfianza hacia las intenciones reales de la nueva Xunta y la posibilidad de que pretenda otorgar las licencias a grandes grupos, gallegos y foráneos.
Pero no sólo el BNG ha protestado. Lo hizo también el portavoz socialista Xaquín Fernández Leiceaga, a pesar de que su partido, y en concreto el entonces conselleiro Manuel Pachi Vázquez, hablara de irregularidades del Bloque en la tramitación de las adjudicaciones. Pero no hizo más, salvo retirar de las reuniones previas a la concesión de licencias a los representantes de sus consellerías.
En el mundo financiero también se ha seguido con atención la actuación de Alberto Núñez, a pesar de que es un secreto a voces que éste informó directa y personalmente a sus direcciones de la evolución de los acontecimientos. Las dos cajas gallegas obtuvieron del Gobierno de Pérez Touriño y Quintana licencias para sus proyectos eólicos. Otras -alguna de ellas ha sonado en operaciones de fusión- respaldaban explícita o tácitamente solicitudes excluidas de las concesiones.
Más madera
Y por si todos esos recelos fuesen pocos, la llegada del otoño marca el momento que -como dijo Manuel Fraga citando a un teórico inglés-, resulta más peligroso para cualquiera, excluido el de alimentar a los tigres en el zoo de Londres: los congresos de los partidos. Mientras el BNG debate aún sobre si adelanta o no su Asamblea Nacional, el PP gallego y el PSdeG-PSOE prevén desde septiembre sus congresos provinciales. En teoría todo parece atado y bien atado, pero hay dos focos de conflicto: A Coruña, para los socialistas, y Ourense para los populares. Candidatos favoritos son, en el PSOE herculino, Salvador Fernández Moreda, y para los populares de Ourense José Luis Baltar, si finalmente decide presentarse a la reelección.