REDACCIÓN | SANTIAGO
Tras un periodo de dos meses en el cargo "breve, pero intenso", la presidenta del Parlmento gallego, Pilar Rojo, confía en que la tensión política vivida desde las autonómicas del 11-M haya sido "una lluvia pasajera", un periodo "de adaptación" de los grupos parlamentarios y las nuevas mayorías. "Ahora necesitamos unos días para desconectar y ver las playas gallegas y relajarnos un poco", comentó Rojo en una entrevista a Efe.
La presidente de la Cámara autonómica no quiso revelar cuál de los diputados le parece el más "follonero" en las sesiones plenarias, aunque admitió que a quien "más miedo" tiene es a los suyos porque, "como se suele decir la confianza da asco". "En todos los grupos hay algún follonero, empezando por los míos", comenta.
Rojo encaja con humos las denuncias de la oposición a lo que considera partidismo: "Son cuestiones inherentes al cargo y no me las tomo de manera personal. Sé que cuando hay barullo y follón, estoy aquí para que me den".
Polémicas
Sobre la gestión del nuevo Gobierno gallego, la presidenta del Parlametno defendió las reformas, entre ellas la posibilidad de optar entre el gallego y el castellano en las oposiciones y reiteró que esta medida no supone otra cosa que regresar a "lo que se había en la época de Fraga", sin que entonces -según recordó- suscitase polémica.
Entre otros trabajos parlamentarios, Rojo manifestó su deseo de que se pueda conseguir un acuerdo para la reforma del Estatuto de autonomía. "Creo que sería un buen momento, porque en la pasada legislatura quizá era más difícil (conseguir el consenso", apuntó la presidenta de la Cámara autonómica.