R. P. | A CORUÑA
-¿Qué conductas tienen que corregir los gallegos al volante?
-Parece que siempre estamos repitiendo lo mismo, pero la realidad demuestra que es necesario insistir. Lo primero, el uso del cinturón de seguridad. Cuando uno se sube al vehículo, vaya a donde vaya y cualquiera que sea el trayecto, lo primero es ponerse el cinturón. Aún es un vicio en muchos conductores y usuarios no hacer uso del cinturón. Dos de las víctimas que murieron el pasado fin de semana no lo llevaban. De llevarlo no hubieran muerto. En los primeros seis meses de este año, llevamos formuladas más de 7.000 denuncias por no llevar cinturón.
-El alcohol está detrás de la mayoría de los accidentes que ocurren en Galicia.
-Poco se puede decir del alcohol que no se sepa. Seguimos con una media de 125 conductores puestos cada mes a disposición judicial por alcoholemia y cerca de mil denunciados administrativamente. En cuanto a la velocidad, cuando las condiciones físicas no son buenas, como puede ser cuando uno regresa de madrugada de una noche de farra, es un factor clave. Los conductores no deben olvidar que las señales están para ser respetadas. El fin de semana pasado, ocurrieron dos accidentes porque los conductores se saltaron un stop. La gente que viene de fuera ve un stop al lado de unas zarzas y cree que la señal no tiene ninguna importancia. Y no es así. Hay que respetar las señales aunque estén escondidas en medio de la naturaleza.
-¿A qué atribuye el negro agosto de este año?
-En lo que va de mes, han fallecido 12 personas en Galicia, una más que en 2008. El año pasado, agosto concluyó con 21 víctimas mortales. El comportamiento del pasado fin de semana, en los tres días se produjeron 8 víctimas frente a las seis del año pasado. El primer fin de semana de agosto suele ser muy negativo porque comienza el periodo de vacaciones, la gente llega a sus destinos, hay relajación en el cumplimiento de las normas, hay todavía disposición económica para ir de juerga y volver en el coche. Eso se traduce en estas consecuencias negativas. Si analizamos en conjunto los meses de julio y agosto, a día de hoy (por ayer) en Galicia contabilizamos dos víctimas menos que en 2008. Llevamos 28 muertos, frente a las 30 del mismo periodo del año pasado.
-2008 fue el año con el mejor balance de los últimos 24 años.
-La situación mejoró mucho respecto a años anteriores pero nos sigue pareciendo exagerado cuando la causa es no llevar cinturón, no respetar un stop o ir a velocidad elevada. Hoy la circulación es fácilmente controlable. Si uno es prudente no debería pasar nada. Sólo unos 2.000 o 3.000 conductores son problemáticos.
-La gran lacra de las carreteras gallegas son los atropellos. ¿La solución en el rural pasa por el uso de dispositivos reflectantes por parte de los peatones?
-Desconozco el alcance de la campaña que hizo la Xunta en los centros de la salud. Desde la Guardia Civil repartimos 5.500 en los primeros cinco meses del año. Curiosamente, en esos meses los atropellos a peatones fueron muy pocos. De todas formas, tenemos una población en Galicia mayor más alta que en el resto de España. Piensan que los coches los ven a ellos. Eso es un error. En cualquier caso, contabilizamos ya 23 peatones muertos en lo que va de año, frente a los 30 de todo 2008. Las recomendaciones son claras: Quien no tenga el chaleco que lo compre porque es un salvavidas.
-¿También emplaza a las policías locales, como el responsable de la DGT en Galicia, a multar a los peatones que infrinjan la norma?
-La infracción la puede cometer tanto el conductor como el peatón. En el caso de las personas mayores tengo mis reservas para entender que con una denuncia se pueda corregir el problema. Soy más partidario de la información y de la vía educativa. En el caso de los más jóvenes, puede que la multa contribuya a que la próxima vez respeten las señales. Soy partidario de proteger los pasos de peatones de los entornos urbanos con reductores de velocidad, que haga que los conductores vayan prácticamente a cero. Como primera medida en el caso de los atropellos, soy más partidario de informar, recordar el riesgo y el peligro, antes que multar.