SELINA OTERO | VIGO
Compartir una copa de Albariño, navegar por las Rías Baixas, largos y placenteros paseos por la Torre de Hércules y por la playa de Adormideras o interminables tardes playeras en la costa pontevedresa con el kit básico de relax: libro, música y palas. Todo un lujo, olvidando la agenda institucional por unos días, lejos del coche oficial, de cronometrados discursos y de ruedas de prensa a contrarreloj.
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y su equipo están en el ecuador de las mini vacaciones de 2009. Luego de tres meses de intenso trabajo para poner en marcha la máquina del nuevo Gobierno autonómicos, los conselleiros y conselleiras se han permitido la licencia de pillar diez días de vacaciones. Haciendo gala de la política de austeridad impuesta por el actual Ejecutivo popular, los mandatarios de la Xunta han renunciado al mes estival vacacional de rigor en cualquier empresa o institución pública, conformándose con una o dos semanas de descanso, en función del departamento. En definitiva, una media de diez días para retomar fuerzas. Y diez días "no son nada", aunque suene a nostálgico tango de Gardel.
Las Rías Baixas conservan su etiqueta de destino turístico VIP (Very Important Person) entre los políticos gallegos. Acompañando al presidente del PP, Mariano Rajoy, que año tras año regresa a su Pontevedra natal, Alberto Núñez Feijóo y sus conselleiros más afines en cuanto a ocio se refiere se han dejado ver por las fiestas de la Peregrina o las del albariño en Cambados. Es que entre compromisos familiares y horas de tumbona siempre queda algún hueco veraniego para las relaciones públicas, fotos verbeneras y para compartir a pie de calle, terraza o romería el mapa festivo veraniego con gallegos y turistas, estrechando manos ante los flashes. El presidente de la Xunta se atrevió incluso a hacer turismo nocturno en Sanxenxo, sin ningún tipo de reparo para posar con los jóvenes de marcha.
Las dos semanas centrales de agosto -el día 24 se reincorporará el equipo al completo al día a día de San Caetano- ha sido el período estipulado por Feijóo para organizar las libranzas de su equipo. Es el todo vale para los altos cargos, con la agenda en el cajón y los coches oficiales hibernando en pleno verano. Eso sí, sin olvidarse de unas mínimas normas de protocolo siempre que la situación lo exige. El conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, el de Medio Rural, Samuel Juárez, y el de Medio Ambiente, Agustín Hernández, forman parte del clan más mediático, convirtiéndose en la comitiva veraniega de Feijóo. Las conselleiras se muestran más discretas, disfrutando del tiempo en familia lejos de saraos y vida social. Pilar Farjas, la titular de Sanidade, pasa sus vacaciones de 15 días en A Coruña, al igual que la conselleira de Traballo e Benestar, Beatriz Mato, con diez días libres en los que aprovecha para practicar deporte, contemplar el mar y disfrutar de sus niños en la ciudad herculina.