FÁTIMA PÉREZ DORCA | A CORUÑA
"Estamos cosiendo la montaña". Así justificó el ministro de Fomento, José Blanco, los retrasos en las obras de reparación de la A-6 en el Bierzo. Seis meses después de que el derrumbe de un talud obligase a cortar un tramo de la autovía, el Gobierno central sigue sin concretar cuándo se podrá reabrir la conexión natural entre Galicia y la Meseta. El objetivo de las reformas es acabar con la amenaza de derrumbe de la montaña de La Escrita, en la Autovía del Noroeste. Los trabajos comenzaron en febrero y desde entonces los miles de vehículos que circulan por la A-6 deben desviarse a la N-VI en un tramo de cinco kilómetros, entre el 415 y el 420, a la altura del municipio leonés de Trabadelo.
La Xunta tomó cartas en el asunto, y en mayo envió una misiva de protesta al Ministerio de Fomento en la que demandó "conocer mejor las obras que está realizando" y exigió además que "finalicen lo antes posible ya que el corte está causando problemas a los usuarios de esta vía de acceso a Galicia". El Gobierno gallego no obtuvo respuesta hasta junio, cuando José Blanco, en su visita a las obras, se limitó a alegar que "hay turnos de trabajo de noche y de día para finalizar las reformas lo antes posible". "Lo más importante es hacerlo bien para que esa zona no vuelva a dar problemas", añadió el titular del Ministerio de Fomento, que prometió emplear "todos los medios materiales y humanos" para reabrir la A-6 y terminar las obras que cuestan casi 35 millones de euros.
A día de hoy desde el Ministerio siguen sin concretar cuándo se reabrirá la autovía e insisten en que no saben "qué día finalizarán las obras", aunque aseguran estar haciendo "todo lo posible" para que "salga bien". Fuentes de Fomento explicaron a LA OPINIÓN que hay más de una veintena de máquinas trabajando en las obras para afianzar el terreno, hormigonar los caminos, proteger las calzadas de la autovía y reforzar los sistemas de consolidación de la pared. Pese a ello, según el departamento dirigido por Blanco, "debido al espacio y las características del terreno es imposible avanzar a un ritmo más rápido".
Y es que la montaña de La Escrita está compuesta por piedra muy blanda atravesada por conductos de agua que plantean multitud de problemas a la hora de realizar reformas y que han supuesto mayor presupuesto. Desde abril las empresas Acciona y Dragados están trabajando a tres turnos ininterrumpidamente para poder abrir otra vez el paso por la autovía al tráfico, pero la tarea es complicada porque consiste en retirar tierra y piedras del talud más alto de toda la red de carreteras, más o menos a 175 metros sobre el firme de la autovía.
Entre los conductores afectados por el desvío figuran los miles de turistas gallegos que este verano decidan viajar en coche a otros rincones de España. Tampoco salen bien parados los numerosos camioneros que cubren rutas nacionales con destino y origen en Galicia. Fuentes del sector alertan de que cada día que pase la autovía cortada supondrá "una pérdida de tiempo y dinero para los transportistas".Mientras, los dos municipios leoneses de Trabadelo y el Bierzo han recuperado el tráfico de antaño. Cientos de vehículos recorren la vieja ruta hacia Galicia, a veces beneficiando a los comerciantes de estas localidades y en ocasiones creando retenciones de tráfico.
Desde la Alcaldía de Trabadelo aseguran que "lo ocurrido es un desastre y llevará mucho tiempo arreglarlo" al tiempo que añaden que aunque Fomento no les tiene "muy informados" creen que las obras todavía "tardarán seis o siete meses más en terminar".