R. P. | A CORUÑA
El plazo para la reapertura al tráfico de la A-6 tras el desprendimiento de tierra el pasado mes de febrero continúa siendo una incógnita. En su visita al puerto de A Coruña, el ministro de Fomento, José Blanco, evitó dar una fecha para la conclusión de las obras en el Bierzo escudándose en la necesidad de "garantizar" la "seguridad" de los operarios y también la "eficiencia" de los trabajos para evitar que una situación como la ocurrida hace ya seis meses en la Autovía del Noroeste se repita.
Preguntado por los desprendimientos ocurridos en la A-6, el ministro de Fomento se limitó a decir que se han dado las indicaciones "oportunas" para que el proyecto se termine "en el menor tiempo posible", pero garantizando "la seguridad" de los que trabajan en la zona.
En este sentido, Blanco reiteró que se trata de unas obras de una "complejidad enorme" y que, por ello, los responsables de llevarlas a cabo "deben ser conscientes de que su seguridad está por encima de todo".
Por la N-VI
Mientras, miles de vehículos tendrán que desviarse de la A-6, la conexión natural entre Galicia y la Meseta, por la N-VI en un tramo de cinco kilómetros, entre el 415 y el 420, a la altura del municipio leonés de Trabadelo. Con las obras iniciadas el pasado mes de febrero, el Ministerio de Fomento pretende sortear la amenaza de derrumbe de la montaña de La Escrita.
Pese a las explicaciones reclamadas desde la Xunta, que en mayo envió una carta de protesta a Fomento interesándose por la evolución de las obras e instando al Gobierno central a "finalizarlas lo antes posible", el departamento que dirige José Blanco evita fijar un calendario para la conclusión de los trabajos y la reapertura de la A-6 al tráfico.
"Hay turnos de trabajo de noche y de día para finalizar las reformas lo antes posible", se limitó a decir Blanco en su visita a las obras el pasado mes de junio. Ayer, insistió en las órdenes que ha dado para "hacer las obras en el menor tiempo posible", pero sin concretar ningún plazo.