R. P. | A CORUÑA
"Es que no era yo quien conducía". La picaresca de algunos a la hora de atribuir una infracción a un familiar o amigo que reside en el extranjero para evitar el pago de la multa ya no surte efecto. La DGT advierte de que estas argucias que sí permiten a cientos de conductores sancionados por la Policía Local esquivar el pago de la sanción, no valen con las multas de Tráfico.
En el caso de las policías locales, la falta de recursos les impide llegar al supuesto infractor residente en el extranjero. Sin embargo, Tráfico agota todos los cartuchos, Hasta dar con el infractor, incluso más allá de las fronteras. Y en el caso de que el supuesto titular de la infracción no sea localizado o no se identifique como autor, la multa correrá a cargo del propietario del vehículo.
"Hace años sí hubo conductores que identificaban a extranjeros como el autor de la infracción interceptada por un radar. Ahora saben que esa picaresca no da resultado y no recurren a ella", apunta el jefe de Tráfico en A Coruña y coordinador de los centros territoriales en Galicia, Pedro Pastor del Castillo.
No vale cualquier identidad ni dirección del supuesto infractor. Cuando la DGT requiere al titular del vehículo que identifique al conductor que cometió la infracción, debe aportar el nombre completo, el DNI y el domicilio, así como demostrar que ese familiar o amigo extranjero estuvo en España el día que se cometió la infracción. Pueden darse tres supuestos. Que la dirección sea falsa, por lo que la sanción revierte en el titular. Si la notificación llega y el supuesto autor asume la infracción, la abona; pero si niega haberla cometido él, la multa corre a cargo del propietario del vehículo. "Finalmente, el responsable acaba asumiendo la autoría y paga", asegura el responsable de la DGT en Galicia.