R. PRIETO | A CORUÑA
-El compromiso del nuevo Gobierno fue el de revisar algunos proyectos del bipartito pero mantener lo que "se hizo bien". En emigración, ¿en qué falló el anterior secretario xeral y a qué políticas pretende dar continuidad?
-No hay Gobierno que lo haga ni todo bien ni todo mal. A las políticas de emigración les dio un gran impulso el Gobierno de Fraga. Con el bipartito hubo una cierta política continuista, pero tibia. Ahora toca reformular ciertas cosas. Sobre todo pensando que tenemos una población emigrante envejecida y una juventud deseosa de tomar el relevo de las generaciones anteriores en los países de la diáspora. Hay que hacer un esfuerzo en temas de juventud y dar un papel protagonista a la mujer que, pese a que siempre lo tuvo en la sociedad gallega, en el exterior quedó relegado.
-Hasta el punto de que perdía la nacionalidad al casarse con un extranjero. Lo que imposibilita a los nietos lograr el pasaporte...
-En un momento en el que se está haciendo un esfuerzo desde todas las administraciones por equiparar en derechos a hombres y mujeres, es un contrasentido que los descendientes de mujeres no puedan adquirir la nacionalidad. Todos los partidos están por la labor de subsanar estas dificultades.
-¿Qué líneas de ayudas prevé desarrollar?
-La gran diferencia en políticas de ayudas con respecto al Gobierno anterior es que nosotros, tanto en juventud como en mujer, queremos hacer hincapié en la formación. Las políticas socialistas son políticas de subvención, lo cual al final termina creando estómagos agradecidos y gente que vive de la Administración. Nosotros queremos reformular ese tipo de actuaciones, dando prioridad a la formación para que tengan la libertad de llegar a dónde ellos quieran.
-La austeridad de la que Núñez Feijóo pretende la seña de identidad del nuevo Ejecutivo, ¿en qué recortes se traducirá en la Secretaría de Emigración?
-Los gastos necesarios, sobre todo de atención sociosanitario, no se verán afectados. Sobre aquellos relativos a temas suntuarios habrá un recorte grande.
-¿Menos viajes al exterior?
-Se harán siempre que estimemos necesario que nuestro conocimiento in situ de los problemas va ayudar a nuestra política de emigración. Ni se va hacer uno más de los necesarios, ni uno menos.
-Desde que asumió el cargo, ¿cuántos viajes ha hecho al extranjero?
-En tres ocasiones a Argentina y en alguno de esos viajes también Uruguay, ya que las colonias que tienen más dificultades a nivel sociosanatario son las del Cono Sur. Lo que no quiere decir que no se visiten otras regiones tanto de América como de Europa, e incluso de España. El contacto con el exterior es necesario. Es una política que nunca se pensó modificar. La próxima semana estaré en Argentina para inaugurar el día 1, según compromiso electoral, la nueva sede de la oficina de la Xunta en Buenos Aires.
-La sensación que tiene la sociedad es que los políticos sólo se acuerdan de la emigración cuando llegan las elecciones.
-Los políticos también -remarca- se acuerdan de los emigrantes cuando llegan las elecciones, buscando una incidencia mayor en política y un resultado favorable. Este Gobierno, como en tiempos de Manuel Fraga, intenta cubrir una serie de necesidades que en muchos casos son competencia del Ejecutivo central pero que no las asume. En ese sentido, la autonomía está haciendo un esfuerzo complementario para llegar a donde no lo hace el Gobierno de Zapatero.
-No todos los emigrantes lograron hacer fortunas. ¿Son más los que nunca retornaron?
-La emigración no es aquello que se pensó durante años, cuando acudían una serie de personas todos los veranos y daba la sensación de que la emigración había triunfado. En la emigración, hay un porcentaje alto que no triunfó y que está pasando un momento malo, sobre todo en Latinoamérica. Pero no a todos los que no regresaron les fue mal. En el cono Sur, hay emigrantes que se enraizaron en las propias sociedades de estos países.
-La delicada situación económica que atraviesan algunos países de Iberoamércia, ¿también ha situado a familias de emigrantes gallegos por debajo del umbral de la pobreza?
-Hay un porcentaje importante. Para la primera generación se hizo un esfuerzo grande durante años para cubrir sus necesidades básicas. Nos preocupa la pérdida del poder adquisitivo que tiene el pensionista asistencial desde la llegada de Zapatero. En muchos casos, las pensiones que reciben no llegan para cubrir las necesidades básicas.
-Pero la cuantía de las pensiones asistenciales se fija según el poder adquisitivo de cada país.
-Debería. Hay una venta en ese sentido de llegar a más gente, cuando en principio es todo lo contrario. Cuanto más alto sea el umbral de una pensión asistencial, a más españoles debería de llegar. Si con el último Gobierno de Aznar, un pensionista asistencial cobraba unos 1.000 pesos, ahora está unos 1.400. Pero con la fuerte inflación que hubo en Argentina, el poder adquisitivo es mucho menor que en los últimos años del Gobierno del PP.
-Pero cada pensión asistencial, según la nueva directora de Ciudadanía Española en el Exterior, permite el mantenimiento de una familia de tres personas.
-El desconocimiento de doña Pilar Pin en este sentido es grave. Con el tiempo llegará a conocer el tema de la emigración. No tuvo posibilidades de hacerlo en profundidad en la Administración gallega porque cuando fue gerente de la Fundación Galicia Emigración, el propio Gobierno socialista la tuvo que cesar por ciertas irregularidades durante la campaña electoral. Lo que nos preocupa es el mensaje que se manda desde el Gobierno central. Si esta persona fue cesada por las irregularidades, ¿hacia dónde se va a orientar la política de Madrid en estos momentos en materia de emigración? Tendremos que estar vigilantes para que no se cometan errores que se cometieron en anteriores ocasiones por parte de la nueva directora de Ciudadanía Española Exterior.