JAVIER SÁNCHEZ DE DIOS
El traslado de presos etarras a cárceles gallegas, donde ya se hallan varios de los más significativos militantes de la banda terrorista, ha reactivado las peticiones de más medios por parte de los Cuerpos de Seguridad del Estado. Es un secreto a voces que en septiembre plantearán sus exigencias al delegado del Gobierno, Antón Louro.
Las organizaciones profesionales de la Guardia Civil, que tuvieron choques dialécticos con el anterior delegado, Manuel Ameijeiras, insisten en que es "urgente" dotar de material adecuado a sus dotaciones encargadas del traslado de presos y, en general, de la vigilancia de las prisiones.
Las organizaciones gallegas de la Benemérita cuestionan también la existencia de las Casas Cuartel, y respaldan las protestas que a nivel de Estado y agudizadas tras el atentado de Burgos trasladaron al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, la petición de que se supriman esas instalaciones.
El malestar no es sólo de la Guardia Civil. La Policía Nacional tiene también antiguas reclamaciones que plantear a Louro -al que consideran más político que su antecesor Ameijeiras- sobe todo en cuanto a refuerzos materiales y personales. El SUP de Galicia, que lidera Xosé Freire, ya expuso preocupación por las habituales reducciones de fin de verano.
Más presión
En el campo de la seguridad ciudadana es también un secreto a voces la disconformidad de los profesionales con lo que entienden "falta de presión" sobre los grupúsculos violentos que existen en Galicia y que en su día expusieron a los responsables.
Aunque casi todo el mundo comparte que no existe aquí riesgo cercano de violencia, hay práctico consenso también en la necesidad de un severo control sobre esos grupúsculos, y así lo manifestó el conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, hace unas semanas, después de ataques a cajeros automáticos.
Desde la autoridad competente se ha insistido en que no existe "ningún tipo de relajación en este terreno", que la vigilancia y control de cualquier amenaza es constante y que, en definitiva y tras el verano, "se vuelve a los esquemas habituales, que en Galicia han demostrado su eficacia.
Lula, amigo
En otro orden de cosas, es también un secreto a voces la orientación de una parte del llamado lobby gallego en América Latina a invertir en Brasil debido a la excelente disposición del presidente de aquel país, Lula Da Silva. Las relaciones entre empresarios gallego o descendientes de gallegos con firmas brasileñas es "creciente y fructífera". En ese sentido es muy probable que en un plazo breve se produzcan contactos oficiales e incluso una entrevista entre Da Silva y el presidente gallego, Núñez Feijóo, que tiene en agenda encuentros con varios máximos responsables de países con fuerte presencia gallega.
Las relaciones comerciales y económicas entre Brasil y Galicia tienen una cierta antigüedad. Al margen de la presencia allí de importantes empresarios gallegos, Manuel Fraga promovió acuerdos en diferentes campos de la economía, y de forma muy concreta en materia de pesca en momentos de especial dificultad en aguas de Marruecos y de las islas Malvinas.
¿Y Santiago?
Otro secreto a voces se refiere a la existencia de una corriente crítica para con Gerardo Conde Roa en el Partido Popular de Santiago, que pretende que el actual líder de la oposición no repita para la Alcaldía.
Saben que aún falta, pero siguen el refrán según el cual "a quien madruga..."
Pues eso.