I. B. / C. L. / X. P. | SANTIAGO / A CORUÑA
No renuevan contratos, no cubren las jubilaciones y si emplean a nuevos trabajadores es por menos tiempo. Así de mal están los ayuntamientos gallegos, especialmente los pequeños y medianos consistorios, más perjudicados por la crisis económica, que les ha supuesto un desplome de ingresos. Han caído las transferencias del Estado, las subvenciones de la Xunta y la recaudación de impuestos, y los alcaldes se han visto obligados a apretarse los cinturones y contar hasta el último euro. Los recortes presupuestarios ya han tocado al capítulo de personal, después de reducir inversiones y gastos corrientes. Se están reduciendo las plantillas, confirman una docena de regidores consultados por este diario.
El presidente de la Fegamp y alcalde de Ames, el socialista Carlos Fernández, explica que es el personal eventual de los municipios quienes sufren la crisis. En su caso, tiene una asesora jurídica y un técnico de integración contratados con cargo a una subvención de la Xunta a los que ya ha enviado la carta de despido, pues el Gobierno gallego no confirma la renovación de la ayuda y el consistorio no puede hacer frente a este gasto. "Está en el aire el Servicio de Asistencia al Emigrante, y tengo 1.600 inmigrantes", se queja, aunque advierte de que su caso no es el peor.
Menos subvenciones
No es una cuestión de color político. El regidor ourensano de Taboadela, el popular Manuel Gallego, afirma que "resiste", pero el año pasado pudo emplear a cuatro personas gracias al Plan de Cooperación Local de la Xunta, y este año, sólo a dos. Con once trabajadores temporales en el ayuntamientos, promete que intentará "mantener la plantilla". Su homólogo en Agolada, el también popular Ramiro Varela, es más pesimista, y admite, aunque sin aportar cifras, que "hay contratos en obras y servicios que no se podrán renovar". "Si persiste la crisis económica, tendremos que reducir personal", advierte para añadir que pretendía sacar el próximo año dos plazas de funcionario, pero ya no sabe si podrá.
El primer edil de Rodeiro, el socialista Xosé Vence, admite que para "evitar despidos" ha decidido no amortizar las plazas de jubilación, es decir, no cubrirán estos puestos vacantes. Denuncia que además que tiene difulcutades para atender servicios, pues con las ayudas de la Xunta el pasado año empleó a 32 personas, y ahora sólo pudo fichar a cuatro.
En Vilagarcía, para no echar a la calle a nadie, han fichado a los 30 del año pasado, pero no por doce meses, sino por seis. Pasado medio año, la subvención del Gobierno de Feijóo se agotará, explica el concejal de Personal, el socialista José Membrives. Idéntico remedio adoptó Muxía. El regidor del PSOE Félix Porto tuvo que recortar plantilla porque también la subvención de la Xunta sufrió un tijeretazo. "Pasamos de 20 empleados a 10, y seis de ellos a media jornada" para que las personas contratadas fuesen más, aunque por menos tiempo.