M. VÁZQUEZ | SANTIAGO
Poner coto a la proliferación de vertidos a las aguas fluviales y costeras de Galicia es desde hace años uno de los principales caballos de batalla de las administraciones públicas. Al endurecimiento de las sanciones impuesto por el Ejecutivo bipartito durante la pasada legislatura se suma ahora un nuevo plan de control de vertidos al que la Xunta de Alberto Núñez Feijóo dedicará seis millones de euros. Este programa de refuerzo de las inspecciones, licitado ayer, tendrá en el punto de mira a los ayuntamientos, responsables, al menos según los datos que maneja la Xunta, de casi siete de cada diez focos contaminantes en la cuenca Galicia-Costa.
Los municipios, sin embargo, se defienden ante las cifras que esgrime el Gobierno gallego y que los sitúan como los principales responsables de la mala salud de los cauces fluviales y las rías de la comunidad. Carlos Fernández, presidente de la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp) y alcalde de Ames, recuerda que en materia de gestión de aguas y saneamiento "hay otros órganos competentes con más responsabilidad incluso que los propios ayuntamientos" e insiste por ello en que se trata de un problema común a ambas administraciones. "Desde la Xunta se debe decir no sólo cuál es la situación actual sino aportar soluciones y apoyar a los concellos para resolver cuestiones que muchas veces escapan de su competencia e incluso de sus posibilidades económicas", argumenta.
En los 128 concellos gallegos inspeccionados hasta la fecha por la Consellería de Medio Ambiente se han localizado 2.617 puntos de contaminación sobre los que la Xunta quiere empezar a actuar ya. El 67% de estos vertidos son achacables a los ayuntamientos, bien por deficiencias en la red municipal de saneamiento, conexiones erróneas en las canalizaciones o ausencia de sistemas de depuración. La responsabilidad sobre este tipo de infraestructuras, con todo, no sólo es municipal ya que, como incide Carlos Fernández, "con frecuencia una Administración ejecuta una determinada obra pero luego es otra distinta la responsable de mantenerla".
En este sentido y tras romper una lanza a favor de la "corresponsabilidad" política en materia de saneamiento y control de vertidos, el presidente de la Fegamp "pone en duda" el rigor de las cifras que maneja la Consellería de Medio Ambiente y según las cuales el enemigo público número uno en materia de contaminación son los concellos. "En esas cifras probablemente se incluyan también vertidos que son responsabilidad directa de núcleos de población o casas construidas hace años que canalizan sus deshechos al río o al mar. Y somos los concellos los que tenemos que andar detrás de ellos", explica.
Sin negar su responsabilidad en muchos de estos episodios de contaminación, por los que la Xunta incluso ha llegado a expedientar a algunos concellos, el presidente de la Fegamp insiste en que cualquier plan de control como el que plantea ahora la Xunta será "inejecutable" sin contar con la colaboración de los ayuntamientos. En este sentido, propone la creación de un ente público, independiente o integrado en Augas de Galicia, que se encargue de resolver los problemas que se esconden detrás de muchos de estos focos de contaminación y solucione los conflictos que plantea en estos momentos la gestión de las infraestructuras supramunicipales que se encargan de los servicios hidráulicos en varios ayuntamientos.
Los municipios, con todo, no son los únicos responsables de los vertidos fluviales y al mar. La Xunta también detectó 452 focos contaminantes de origen particular y 349 atribuibles a industrias.