M. VÁZQUEZ | SANTIAGO
El efecto disuasorio del carné por puntos pierde fuelle. Tres años después de la entrada en vigor de la nueva normativa de tráfico, los conductores parecen haber olvidado el miedo a la multa o a perder todo su saldo de puntos. Así se deduce al menos de la última campaña de control de velocidad en las vías gallegas, que se saldó con 3.892 conductores sancionados en apenas dos semanas por pisar el acelerador. Estas cifras confirman una tendencia preocupante: que el número de infracciones relacionadas con la velocidad en Galicia va en aumento. Y es que la última campaña de la DGT se saldó con 278 gallegos interceptados cada día, casi un 6% más que en agosto de 2008 y un 15% más que durante los controles realizados en 2007.
Los buenos resultados con los que arrancó el carné por puntos parecen desinflarse y las infracciones vuelven a aumentar en Galicia, aunque de momento todavía se mantengan por debajo de las cifras que se registraban antes de la reforma. Ni la multa económica, que oscila entre los 100 y los 520 euros en función de la velocidad, ni la amenaza de acabar hasta seis meses en la cárcel o con el permiso retirado, parecen tener ya el mismo efecto disuasorio sobre los conductores gallegos a la hora de pisar el acelerador. Una tendencia que, sin embargo, parece desmarcarse de la del resto de España donde, a falta de que Interior haga público el balance de la última campaña de agosto, el refuerzo de los controles de velocidad desde el año 2006 ha estado asociado a una caída constante de las denuncias.
En Galicia, en cambio, crecen las denuncias y crecen también las víctimas. La comunidad acaba de cerrar un agosto negro mientras el resto de España acababa el verano con su mejor balance de accidentes desde 1963. Los 26 fallecidos en las vías gallegas convirtieron el mes de agosto en el peor de todo 2008 y de lo que va de 2009. Y aunque las causas de este repunte todavía no están claras, las estadísticas reflejan que la velocidad está detrás de, al menos, la cuarta parte de todas las muertes que se producen en accidentes de circulación.
Esta es la razón por la que, cada verano, la DGT lanza una campaña especial de vigilancia en las carreteras españolas, consciente de que estos meses concentran gran parte de la siniestralidad de todo el año. En esta ocasión, Tráfico duplicó los controles de velocidad entre los días 10 y 23 de agosto con la intención de vigilar a 1,5 millones de vehículos, aproximadamente el 10% de ellos en las carreteras gallegas.
A Coruña es la provincia que más infracciones registró en estos 14 días, con un total de 1.298 conductores interceptados. Le sigue de cerca Pontevedra, donde la Guardia Civil denunció a otras 1.203 personas el mes pasado, y cierran la lista Ourense y Lugo, con 755 y 636 conductores cazados respectivamente a más velocidad de la permitida. En total, la campaña especial de Tráfico se saldó en Galicia con 152.834 vehículos controlados y 3.892 denuncias.
Esta cifra es sólo la punta del iceberg. Y es que a los conductores cazados por los radares móviles de la Guardia Civil durante estas campañas especiales, hay que sumarle las infracciones que registran los 57 puestos de radar fijos repartidos por toda la comunidad y que tramitan, de media, 760 denuncias diarias.