I. BASCOY | SANTIAGO
Con una docena de alegaciones, y todas de matiz, han despachado los socialistas gallegos el debate sobre el poder de los futuros barones provinciales, y eso que cargos del PSdeG advierten de que la dirección gallega "tiene miedo" hacia los nuevos secretarios provinciales y, por ello, habría puesto encima de la mesa una propuesta para los estatutos de los órganos provinciales que restringe sus competencias, en comparación con otras comunidades autónomas.
"Manuel Vázquez no quiere un contrapoder en el PSOE gallego" y por ello ha diseñado un borrador de estatutos, donde, entre otras cuestiones, a la dirección provincial no se le deja proponer el candidato a presidir las diputaciones o elaborar su propia política electoral. Hay malestar en las filas socialistas, sin embargo no se ha plasmado oficialmente. La dirección del PSdeG defiende sus intenciones: "La nueva estructura debe ser útil al conjunto de la organización". El secretario general del PSdeG, Manuel Vázquez, ha admitido que no quiere "cuatro partidos" .
A las doce de la noche de ayer terminaba el plazo para enmendar la propuesta de estatutos, y sólo se contabilizaba al cierre de esta edición "una docena de alegaciones y ninguna" reclamaba "un cambio en la filosofía de fondo" de la norma que regulará el funcionamiento de las nuevas estructuras provinciales, explicó el secretario de Organización del PSdeG, Pablo García.
La dirección remitió a los 500 socialistas miembros del Comité Nacional el borrador de los estatutos, y sólo se plantearon cambios menores, que podrían ser incorporados, aseguró García, quien añadió que nadie reclamó más poder para los barones. El documento se debe aprobar el sábado en el Comité Nacional del PSdeG, pero la dirección no espera un debate tenso. Otros dirigentes socialistas, aunque disconformes con las intenciones de Manuel Vázquez, también prevén que el reglamento se apruebe sin grandes discusiones y argumentan que el partido está ahora sumergido en otra batalla: ganar los congresos provinciales.