AGENCIAS | SANTANDER
El secretario de Estado de Medio Rural y Agua, Josep Puxeu, declaró ayer que el sector agroalimentario tiene una posición de liderazgo que no se visualiza por la "llorera" que lleva "intrínseca" y que es "ya milenaria", en alusión a las protestas que ayer le trasladaron varias organizaciones de ganaderos durante una reunión en el Palacio de la Magdalena, en Santander.
Según explicó, la crisis financiera y la "poca alegría" de los mercados han provocado que el sector agrario y agroalimentario haya sufrido en los últimos meses un "hundimiento", en el que también ha influido la "carestía" de los productos y el descenso del consumo.
No obstante, indicó que este sector "tiene garantizado el crecimiento" e incluso auguró que la demanda mundial "va a doblarse en muy pocas décadas". Puxeu recordó que "hoy por hoy" es "el primer sector industrial manufacturero de Europa y de España", donde hace tiempo ha adelantado a sectores como el de la locomoción y que aporta al PIB la misma cantidad que el turismo."Es cierto que las rentas agrarias están claramente erosionadas", en especial durante los dos últimos ejercicios, afirmó Puxeu, pero la producción agrícola "no ha dejado de crecer hasta 2008 y si no crece en 2009 no es porque se haya retirado la producción".
Sobre la reunión que mantuvo ayer con organizaciones agrarias, Puxeu explicó que los ganaderos le expusieron demandas que "ya se conocían", mientras que él les explicó la posición del Gobierno en la reunión de ministros que se celebra en Bruselas. Esta posición, recordó, "pasa por defender la salida de esta situación de crisis para las empresas de la UE".
Por su parte, desde la organización COAG abogaron por la unidad de acción de todos los sindicatos para salvar un sector lácteo que se "está hundiendo", mientras que el Ministerio reclamó al colectivo que se sume al acuerdo que suscribieron en julio el resto para intentar mejorar la situación de los ganaderos.
El Comité de Organizaciones Agrarias y de Cooperativas Europeas reclamó ayer a los Veintisiete medidas "urgentes" contra los efectos "devastadores" que está teniendo la crisis en el mercado lácteo y para salvar de la quiebra a los productores que, según sus datos, perderán este año 10.000 millones.