MARTA FONTÁN | SANTIAGO
Un trágico atropello que ayer se sentenció en los juzgados. Marcos González Buján, el joven conductor tomiñés que el 31 de diciembre de 2006 se dio a la fuga tras arrollar mortalmente a dos hombres de 60 y 95 años en Gondomar, aceptó una condena de tres años y ocho meses de cárcel y otros seis años de retirada de carné por este siniestro. En el banquillo de los acusados del Juzgado de lo Penal número 3 de Vigo se encontraba también su hermano Óscar, que viajaba de copiloto en el vehículo y, pese a las consecuencias del accidente, no auxilió a las víctimas. El juez le impuso por ello el pago de una multa de 540 euros.
El conductor, de 30 años, deberá presentarse el lunes en los juzgados para ingresar en la cárcel pontevedresa de A Lama. Así se lo comunicó el magistrado, quien le advirtió de que, en caso de no comparecer, dictaría de forma inmediata una orden de búsqueda y captura. En A Lama tendrá la compañía de su hermano, de 22 años, que en la actualidad cumple ya condena por varios robos en vehículos cometidos en Gondomar en la época en la que ocurrió el atropello.
El acuerdo de conformidad entre el fiscal, los abogados de la acusación particular y los letrados defensores evitó la celebración del juicio, que estaba previsto que se prolongase dos días. Todo se redujo a una vista que apenas duró diez minutos y en la que el juez , tras aceptar los jóvenes las penas, ya procedió a dictar las condenas in voce. El conductor, que se encuentra a tratamiento médico por drogadicción, tendrá que cumplir dos años, seis meses y un día de prisión por los dos delitos de homicidio imprudente en concurso con otro contra la seguridad del tráfico, así como un año y dos meses de cárcel por el de omisión del deber de socorro.
En total, serán tres años y ocho meses de cárcel, una pena impuesta conforme al Código Penal anterior a la reforma de 2007 y bastante inferior a la que pedían la acusación pública -cinco años y medio de prisión- y la particular -nueve años-. Además, se le retirará el carné seis años, lo máximo egalmente posible, como resaltó Tomás Santodomingo, abogado de la familia de una de las víctimas.
En el caso del copiloto, condenado por omisión de socorro, su castigo será una multa de 540 euros, una notable reducción con relación a los 5.400 que inicialmente se solicitaban.
Todavía en la sala, el conductor pidió permiso al magistrado para pedir perdón a los familiares de los fallecidos. Sin embargo, el juez precisó que aquel "no era el momento". "La conformidad ya supone un reconocimiento y, en la medida posible, un arrepentimiento", zanjó.