A. G. | VILAGARCÍA
El día de ayer se convirtió en un auténtico calvario para los integrantes de la organización que dirige Víctor Manuel García Paz Vitriño, ya que los agentes de la Unidad de lucha contra la Droga y el Crimen Organizado (Udyco) estrecharon el cerco hasta detener a siete personas que se suman a la detención realizada el martes del propio vilanovés.
Durante todo el día se registraron detenciones, alguna de ellas en plena calle. Varios agentes de paisano apresaron a un vecino de Vilagarcía que responde al apodo de Cacharrón y que posee un establecimiento comercial.
Aunque todo hacía pensar que los detenidos iban a comenzar a declarar hoy, la titular del Juzgado de primera instancia e instrucción número dos de Vilagarcía comenzó a tomar declaración a varios de los detenidos por la tarde. Al menos dos de los implicados pasaron por las dependencias judiciales, y todo apuntaba a que continuaban retenidos hasta el día de hoy en los calabozos de la Comisaría de Vilagarcía y Pontevedra. Las declaraciones continúan hoy, cuando se espera que podrían pasar todos los detenidos en esta operación que continúa abierta. Es más, responsables de las investigaciones no descartaban que pudiesen registrarse nuevas detenciones. A las puertas de la Comisaría del Cuerpo Nacional de la Policía y del Juzgado de Vilagarcía se concentraron durante toda la jornada familiares de los detenidos que llegaron a tratar de entorpecer la labor de los fotógrafos.
Además de las detenciones, los agentes de la Udyco también realizaron numerosos registros, especialmente en Vilagarcía para completar el puzle de la organización de la que forma parte el joven de A Pantrigueira, dedicada a la venta de cocaína a mediana escala y al blanqueo de capitales.
Familiar por línea paterna del conocido clan de los Piturros, Vitriño ya sabe lo que es ser detenido por la Policía Nacional y ver cómo su organización sufre un duro varapalo, ya que el joven de A Pantrigueira fue detenido hasta en otras tres ocasiones anteriores.
La primera de ellas fue en julio de 2005, después de que la Policía Nacional interceptase un vehículo en el que viajaban dos vecinos del País Vasco con casi nuevo kilogramos de cocaína. Por esta causa, el vilanovés fue condenado a nueve años de prisión, aunque no cumplió ninguno al recurrir la sentencia.
Desde este primer caso, Víctor Manuel García Paz se convirtió en objetivo policial, ya que sorprendió el espectacular tren de vida que llevaba un joven de 23 años sin ningún tipo de oficio conocido pero muy aficionado a los coches de gama alta y gran cilindrada. Así, se puso en marcha la operación Pila. En octubre de 2005, la Udyco interceptaba un vehículo en el que viajaban cuatro jóvenes del País Vasco, incautándoles 28 kilos de cocaína que habría sido adquirida, presuntamente, al joven de Vilanova. El registro de su domicilio deparó una importante sorpresa, al encontrar escondidos en un armario de un piso de la vilagarciana avenida de Cambados casi un millón y medio de euros. A raíz de esta detención, la policía se centró en tratar de desmantelar la red de blanqueo de capitales que había trazado el joven de A Pantrigueira. Sólo unos meses después, en marzo de 2006, caían ocho personas, entre los que se encontraban los padres de Vitriño.
De todas formas, lo que llamó la atención de los investigadores fue la gran juventud de todos los integrantes de la organización, ya que seis de los detenidos no superaban los 30 años.