X. A. TABOADA | SANTIAGO
Comidas, dietas, viajes, oficiales, teléfonos, consumo eléctrico... Éstas son algunas de las partidas a las que la Xunta meterá las tijeras en los presupuestos del próximo año para recortar gastos.
El presidente de Gobierno gallego, Alberto Núñez Feijóo, admitió ayer que las cuentas del próximo año, que están en fase de elaboración, son "los mas difíciles" de la etapa autonómica debido a la crisis y al descenso de los ingresos en unos 1.500 millones de euros, por lo que toca apretarse el cinturón en favor de la austeridad.
Según avanzó, los presupuestos de 2010 recogerán una reducción del 15% en "todos los gastos de funcionamiento de la Administración autonómica. Y como se trata de una situación económica "excepcional", Alberto Núñez Feijóo espera contar con el apoyo de la oposición, aunque también de los sindicatos y los empresarios, para llegar a un acuerdo e incluso al consenso en la aprobación de los presupuestos en el Parlamento, por lo que les ha pedido a todos que remitan sus propuestas a la Xunta. "Voy a hacer lo imposible por llegar a un acuerdo", según declaró.
A la conclusión de la reunión semanal del Consello, Feijóo no supo precisar en qué cantidad se traducirá la rebaja del 15% en los gastos de la "maquinaria administrativa", pero sí indicó que afectará a las dietas por desplazamientos, a las comidas, a los viajes oficiales, al consumo eléctrico y al uso del teléfono.
Posteriormente, fuentes de la Consellería de Facenda añadieron que las tijeras también se meterán a las partidas de material de transporte, mobiliario, equipamiento de oficina e informático, protocolo, publicidad y propaganda. No obstante, a pesar de que Feijóo indicó que a lo largo del día se informaría de la cuantía total ahorrada, la Xunta no facilitó el dato.
Aún así, estos ajustes ayudan pero no serán suficientes para cuadrar unos presupuestos que en opinión de Feijóo nacen "lastrados" por una previsión "irreal" del bipartito sobre los ingresos en este año, la descenso de las transferencias procedentes del Estado, la "deuda" de 1.900 millones del Ejecutivo autonómico con el Gobierno central y falta de disposición de Madrid a financiar la Ley de Dependencia.
Todo ello, dijo, ha creado una "situación excepcional" que hace que los presupuestos de 2010 sean los más difíciles de elaborar por la caía de los ingresos y que estén mercados por la austeridad. Aún así, la Xunta confía en que el próximo año "se remonte la crisis" con un crecimiento del Producto Interior Bruto del 0,7%.
Pero como los presupuestos serán inferiores a los de este año y el Gobierno de la Xunta mantendrá o subirá el gasto social (educación, sanidad y dependencia), el recorte llegará por la inversiones, por lo que Feijóo apela a la comprensión de los agentes sociales y espera llegar a un acuerdo con la oposición, para lo que promete "hacer lo imposible", con el objeto de seleccionar y priorizar el gasto productivo.
"Estamos ante una situación excepcional que requiere un comportamiento político excepcional para acercar posturas y ver cómo gestionar las inversiones productivas. La Xunta acude con la mano tendida y espera un espíritu de grandeza", comentó Feijóo.
El presidente del Gobierno autónomo también se pronunció sobre los presupuestos general del Estado, de los que dijo que se conforma con que mantengan la cantidad asignada este año a Galicia (2.145 millones de euros). Lo que sí reclama es que el Ministerio de Fomento cumpla con el denominado Acordo do Obradoiro para relanzar la alta velocidad e invierta los 4.700 millones comprometidos para recuperar el "tiempo perdido" del primer semestre del año.
No obstante, el Partido Popular gallego sí reclama al Gobierno central que "compense" a Galicia por los 4.000 millones de euros de "deuda" que, según los populares, ha contraído con Galicia por la "inejecución" de las partidas reservadas para la comunidad en los presupuestos del Estado.