X. A. TABOADA | SANTIAGO
La gran apuesta de la Xunta en infraestructuras para esta legislatura es el llamado Plan Move, un programa de actuaciones plurianual destinado a mejorar la red de comunicaciones por carretera de Galicia y para el que hay prevista una inversión de 4.265 millones de euros de aquí al año 2015. Sin embargo, las crisis y el estado de las cuentas de la comunidad autónoma, que sólo en lo que va de año han experimentado un descenso de los ingresos de 1.500 millones de euros, obligarán al Gobierno gallego a recurrir al capital privado para poder ejecutarlo. Será mediante el denominado "peaje en la sombra" porque, tal y como admite la propia Xunta, con los fondos públicos resulta imposible.
Entonces, ¿qué parte de las actuaciones se hará gracias a la aportación de las empresas? El conselleiro de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas, Agustín Hernández, aseguró que su previsión es acudir al sector privado para financiar "un tercio" de todas las actuaciones previstas dentro del Plan Move. Esto supone que la Xunta deberá recabar aproximadamente del capital privado 1.200 millones de euros de los 3.600 presupuestados para el Plan Move.
El "peaje en la sombra" no es una modalidad nueva. Se lleva años aplicando en Galicia y en otras comunidades. Su funcionamiento, a grandes rasgos, es bastante sencillo. Una administración adjudica una obra y es la propia empresa contratada la que financia su construcción mediante un crédito bancario que luego recupera en un plazo de diez o quince años mediante pagos anuales de la administración en función de diversos parámetros, como el número de usuarios de la vía o su estado de conservación.
Es la misma fórmula empleada para la ejecución y explotación de las autovías Santiago-Brión, la de Barbanza y la de O Salnés y la que la Xunta aplicará en los presupuestos del año 2010 tanto para financiar nuevas vías de altas prestaciones y carreteras como la construcción de hospitales o depuradoras para garantizar el saneamiento de las ciudades.
"El desdoblamiento de la carretera Brión-Noia se va a hacer por este sistema, que es el utilizado también por el Estado en la construcción de las autovías de primera generación. El sector privado adelanta la financiación y luego va recuperando una parte cada año a partir de la conclusión de las obras", argumenta el conselleiro de Medio Ambiente.
En años anteriores, antes de saltar la crisis económica, las empresas no tenían mayores dificultades para conseguir los créditos para este tipo de obras. Pero ahora surgen las dudas de si serán capaces. Agustín Hernández considera que no habrá grandes problemas, si bien admite que podrán tener "algunas dificultades más".
Otra de las novedades es que si hasta ahora el "peaje en la sombra" se aplicaba a las vías de alta capacidad, la Xunta pretende implantar el modelo también en las carreteras ordinarias, lo que introducirá un elemento más de complejidad. Porque con las autovías ya existentes se paga por el número de usuarios, lo que resulta bastante fácil de calcular.
Así, para las vías de altas prestaciones de O Salnés, Barbanza y Santiago-Brión hay reservados en los presupuestos de este año 22,5 millones de euros, aunque no es un cifra cerrada porque depende de número de conductores que las hayan usado a final de año.
Pero en las vías de comunicación ordinarias surge el problema de cómo contar a los conductores. La idea con que trabaja la Xunta es la de incluir en los contratos de adjudicación de mejora de las carreteras una cláusula sobre el mantenimiento, de forma que el canon anual definitivo tendría en cuenta el estado de conservación del vial. Cuando mejor, más se paga. Y si está deteriorado, se penaliza a la empresa concesionaria.
El sistema del "peaje en la sombra" se comenzó a aplicar en Galicia durante el mandato del bipartito para la ejecución de algunas infraestructuras. Tras el cambio de Gobierno, la Xunta de Alberto Núñez Feijóo no sólo le dará continuidad sino que la ampliará, extendiendo este tipo de fórmulas mixtas de capital privado y pública a la construcción de hospitales y depuradoras.
La fórmula del "peaje en la sombra" nació en Bélgica en la década de los años 60, pero con poco éxito y tuvo que esperar 30 años más para convertirse, en Gran Bretaña, en un modelo de aplicación ordinaria.
En España, su consolidación llegó en el año 2003, en la ley reguladora del contrato de concesión de obras públicas que explícitamente permitió la subvención al usuario por parte de la Administración central. Desde entonces, las comunidades autónomas lo han aplicado con asiduidad y también comienza ahora a extenderse entre los gobiernos municipales.
Una de sus principales ventajas es que permite a las administraciones aliviar temporalmente los presupuestos públicos porque el coste de la obras se reparte a lo largo de un plazo que puede ser de diez o quince años.
Esto permite a los gobiernos afrontar en un corto periodo de tiempo grandes inversiones que de otra forma sería impensable, además de agilizar los plazos de construcción, porque la empresa comienza a cobrar cuando concluye la obra. Con esta fórmula también se liberan recursos para destinarlos a otros fines.
Los inconvenientes llegan porque existe la percepción ficticia de que las autovías son gratis --cuando es la administración la que paga anualmente por el números de usuarios- y porque su abuso hipoteca a largo plazo los presupuestos.
El Plan Move, entre otras obras, contempla 415 nuevos kilómetros de vías de altas prestaciones. Desdoblará el Corredor de O Morrazo, la vías Brion-Noia y Santiago- A Estrada, finalizará la autovía de O Salnés hasta O Grove además de unir la A-52 con Salvaterra y enlazar Pontevedra con Vilagarcía.
La obra Carballo-Berdoias también se duplicará para llegar hasta Fisterra, se finalizará la tercera ronda de A Coruña y la autovía Vilalba-Cabreiros desembocará en Ferrol.