J. FRAIZ | OURENSE
Una decena de operarios trabajaban ayer afanosamente sobre el cauce del río Miño y el asfalto de la N-120 a su paso por el municipio ourensano de Nogueira de Ramuín, para tratar de borrar las huellas del accidente en el que se vieron involucrados el pasado lunes un coche, cuyo conductor quedó herido grave, y un camión articulado, que ya fue retirado ayer del lecho del río.
La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, el organismo con las competencias de protección en el río ourensano, colocó barreras de absorción y de retención para sitiar los aproximadamente 800 litros de gasoil vertidos por el tráiler tras el accidente. Están compuestas de un material que se empapa del combustible y evita su dispersión. Además, las barreras se utilizan también para retener parte de la carga derramada al río tras el accidente, de forma que la capa externa de la barrera fondea más de un metro y establece una especie de muro de contención.
Por el tiempo transcurrido entre el siniestro y la colocación de las barreras, una parte de la carga del tráiler fue arrastrada río abajo por la corriente. Hasta recuperar los envoltorios de plástico y las cajas de pescado que iban a ser entregados en Castilla-León, varios operarios de Tragsa y de la guardería fluvial de la Confederación Miño-Sil recorrieron la zona, en Zódiac, durante la jornada de ayer.
Además, técnicos de la CHMS tomaron muestras para calibrar la calidad de las aguas. Fuentes de la Confederación señalan que "no ha habido variaciones del PH o el oxígeno", y enmarcan los análisis con una medida preventiva y habitual ante este tipo de suceso. "Mantendremos las barreras y los trabajos hasta que tengamos total seguridad de que no puedan afectar al río", dicen.
C.D.Q., el chófer del tráiler, salió ileso de la colisión en la que la peor suerte se llevó J.R.I., el conductor del turismo, que resultó herido grave. Al camionero, que viajaba hacia Castilla y León con un porte de pescado congelado procedente de Vigo, no le ocurrió nada pese al aparatoso accidente en el que su vehículo precipitó al río desde 10 metros. Ayer, de hecho, participaba activamente en los trabajos que se efectuaron a pie de asfalto, donde se produjo el accidente, colaborando en la recuperación de los restos del camión, con un vendaje en un dedo.
En primer lugar, se retiró del cauce la cabeza tractora, marca Renault, que quedó seccionada a consecuencia del accidente. Además, se levantó el chasis de la cabina y, por último, el semirremolque, que había quedado aboyando en la orilla del Miño. Una grúa de gran tonelaje se encargó de eliminar las huellas visibles de la colisión, y depositó en las plataformas de dos camiones los amasijos del tráiler.