U. FOCES | VIGO
Nuevo golpe al tráfico de drogas en contenedores marítimos. La Policía Nacional ha desarticulado una red especializada en introducir grandes alijos de cocaína procedentes de Suramérica por los puertos de Marín y Valencia.
La operación desarrollada por la Unidad Contra la Droga y la Delincuencia Organizada, se ha saldado con la incautación de un alijo de 580 kilos de cocaína en un contenedor que llegó al puerto de Valencia y con una treintena de detenciones, dos de ellas en Arousa, veintidós en Valencia y seis en Madrid.
En Vilagarcía fueron detenidos uno de los presuntos cabecillas de la organización, conocido como Rafael El Valenciano, propietario de un maserati y un yate valorado en más de tres millones de euros, y un vecino del municipio dedicado a labores inmobiliarias y que regenta también un pub en Sanxenxo. Este vilagarciano habría sido también el intermediario del valenciano para alquilar la residencia donde pasaba unos días de vacaciones en la localidad de Carril.
El altísimo nivel de vida del que hacía gala El Valenciano había llamado la atención de la gente del negocio que le conocía en Vilagarcía. "Vivía a todo lujo, no le importaba gastar, gastaba a lo grande... La verdad es que asustaba", aseguraban ayer algunas personas que se relacionaron con él.
La red desmantelada está considerada una de las más activas de España, y aunque asentada principalmente en la Comunidad Valenciana, durante el año que duró la investigación se descubrió que tenía importantes conexiones con otros grupos de narcotraficantes de Galicia y Madrid.
Los agentes de la Udyco registraron una veintena de domicilios en Valencia, Massamgrell y Sagunto, en algunos de los cuales localizaron pequeñas cantidades de cocaína.
Los detenidos en Arousa, Valencia y Madrid serán puestos a disposición del Juzgado Central de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional, que se hizo cargo de las diligencias hace meses. Algunos de los detenidos podrían ser acusados también de tráfico de armas, según adelantaron fuentes próximas a la investigación.
En congeladores
Entre los alijos que podrían haber introducido por el puerto de Marín, se sospecha que son responsables de los 300 kilos de cocaína localizados en un contenedor transportado por una naviera chilena el pasado 30 de julio. La droga intervenida procedía del puerto ecuatoriano de Manta y estaba oculta entre lomos de atún congelados que se transportaban como mercancía legal.
La cocaína llegó también congelada y en envoltorios especiales de amianto, totalmente pegada a los palés, simulando ser el final de las cajas donde se guardaba el atún. El sofisticado método hizo sospechar a los agentes de la Guardia Civil y de Aduanas que la localizaron que no es ala primera vez que se realizaban envíos de tales características, si bien en aquella ocasión no apareció nadie para recoger la droga, por lo que no se practicaron detenciones.