REDACCIÓN / AGENCIAS | SANTIAGO / BRUSELAS
Sobrevivir sin los fondos europeos. Con este objetivo en mente, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, trasladó ayer al presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durão Barroso, su deseo de que Galicia no pierda de forma "abrupta" los Fondos de Cohesión a partir del año 2013, cuando dejará de ser considerada como región "objetivo uno" y por tanto, perderá su derecho a recibir ayudas destinadas a favorecer su convergencia con la UE. Su intención es que se fije un "aterrizaje suave" en la reducción de los fondos comunitarios para regiones como Galicia, un factor que quiere que se tenga en cuenta en las negociaciones de los presupuestos posteriores al año 2013.
Un total de 16 regiones de la UE en la misma situación que Galicia están ya trabajando conjuntamente para lograr este objetivo, una lucha en la que Feijóo cree haber encontrado un gran aliado en Durão Barroso, "firme defensor de los fondos de cohesión". "Si el presidente de la Comisión Europea ve con buenos ojos que las regiones objetivo 1 no pierdan de forma inmediata y abrupta la totalidad de los fondos, eso es una muy buena noticia", resaltó el presidente gallego tras reunirse durante algo más de una hora con Durão Barroso.
A pesar de que las decisiones sobre el reparto de los Fondos de Cohesión dependen de los estados miembros en su conjunto, el presidente gallego valoró que Barroso "vea con buenos ojos" que no se pierdan de forma inmediata y en su totalidad, aseguró.
El presidente de la Xunta pidió además a Barroso que reconsidere el veto impuesto por Bruselas a la construcción naval civil en el astillero de Ferrol hasta el año 2015. Núñez Feijóo señaló que España debe "plantear formalmente" el levantamiento de este veto durante su Presidencia de la UE, cargo que ostentará durante el primer semestre de 2010. Aseguró además que el presidente de la Comisión "está dispuesto a estudiar cualquier planteamiento que se le ponga encima de la mesa para buscar, en una cuestión tan difícil, una solución inteligente al problema".
Barroso y Núñez Feijóo también abordaron la situación de la industria pesquera, ya que, en opinión del presidente autonómico, Galicia debe estar presente en el diseño de la política de pesca comunitaria.
El presidente mostró su preocupación sobre el impacto que tendría en el sector conservero gallego el acuerdo de asociación económica con Papúa-Nueva Guinea, que facilita las importaciones de derivados de atún del Pacífico. "Papúa-Nueva Guinea es un país al que hay que ayudar sin duda, pero hay que ser muy cautelosos con la bajada indiscriminada de los aranceles en la conserva", dijo.
Así, señaló que Barroso se comprometió a que otros países como China o Tailandia, que no tienen el trato especial de países en desarrollo, no puedan "colar" sus productos en el mercado comunitario. No obstante, en la reunión de ayer no sólo se trataron asuntos de estado. La proximidad del Xacobeo y la condición de vecinos de Galicia y Portugal sirvieron de excusa al presidente de la CE para transmitirle personalmente a Feijóo su intención de visitar Galicia el próximo año, con independencia de los Consejos de Ministros de la UE que se puedan celebrar en la comunidad, tal y como ya ha anunciado el Gobierno de Zapatero. No será una presencia excepcional porque, según dijo Feijóo, Barroso "conoce muy bien" toda la zona del Baixo Miño, ya que veranea allí.
Feijóo, que estará hasta mañana en Bruselas en viaje oficial, asistió también a la presentación de un libro y por la noche se reunió con miembros de la colectividad gallega. En este último acto oficial, el presidente de la Xunta emplazó a los emigrantes a constituir una red de "intereses gallegos" para favorecer que Galicia sea oída y pueda influir en la Unión Europea.