REDACCIÓN | SANTIAGO
La reunión extraordinaria de los ministros de Agricultura de la UE para analizar la crisis láctea no cumplió las expectativas ni de los productores ni de los Estados miembros. Pese a la intención de algunos países de lograr una mayor flexibilidad por parte de la UE a la hora de ayudar al sector, la comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel, descartó esta posibilidad a corto plazo. Tras un encuentro durante el que 20 Estados, entre ellos España, defendieron un documento reclamando más apoyo comunitario al sector, Fischer aseguró que no hay presupuesto para subir las ayudas comunitarias a los productores e invitó por ello a los países miembros a "abrir su monedero".
Para poner en marcha un "sobre" o fondo adicional destinado al sector lácteo existirían, según la comisaria europea, dos posibilidades: una, que los Estados miembros pusieran más dinero para financiar las medidas de la UE y otra, que el "techo final" del gasto agrícola general se redujera para "todos los agricultores de Europa". "No veo viable ninguna de esas opciones. Si los Estados miembros quieren más dinero, tendrán que rascarse el bolsillo", añadió.
Aunque no se adoptaron medidas adicionales, la cita de ayer sirvió para que Fischer anunciara que el 13 de octubre empezará a trabajar un grupo de expertos "de alto nivel" para tratar de estabilizar el mercado de la leche y buscar medidas que mejoren la situación económica de los ganaderos así como su poder de "negociación" frente a las industrias.
Los expertos examinarán si es viable otra idea debatida ayer, el establecimiento de un "mercado de futuros" para los productos lácteos, al igual que funciona en el petróleo o en los cereales. Este sistema lo defienden España y otros 19 países. Los mercados de futuros funcionan mediante los contratos para el suministro de materias primas o activos financieros en un plazo de entrega que se ha determinado previamente; también se fija el precio y hay información diaria sobre cotizaciones. En la reunión de ayer, 20 países presentaron una nueva declaración para pedir "una regulación europea" que permita más transparencia en los precios y que estén mejor vigilados. Estos países participan en una iniciativa para reclamar a Bruselas que incremente los apoyos comunitarios a los ganaderos, porque la CE no ha ofrecido ayuda suficiente.